1¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos fraguan planes vanos?2Se levantan los melajím de la tierra, y conspiran los príncipes unidos contra Yahweh Elohé y contra su Ungido, su Mashíaj.3Dicen entre sí: Rompamos sus coyundas, quitémonos sus cuerdas4El que está entronizado en los Shamaim se ríe; Yahweh se burla de ellos.5Entonces les habla en su ira; en su indignación los aterroriza,6Yo he instalado a mi melej en Tzión, en mi Monte Kadosh.7Voy a proclamar el decreto de Yahweh; Él me dijo: Tú eres mi ben, yo te he procreado hoy.8Pídemelo, y te daré en herencia las naciones; por propiedad, los confines de la tierra.9Los destrozarás con cetro de hierro; los quebrarás como a vasija de barro.10Así que ahora, melajím, sean prudentes; ¡acepten corrección, gobernantes de la tierra!11Sírvanle a Yahweh con respeto, alégrense con reverencia.12Honren al Ben, no sea que él se enoje y perezcan ustedes en el camino, al encenderse su ira en un momento. Asheret todos los que en Él se refugian. “Hallel de Dawid, cuando huía de su ben Avshalom”