Mashafa KufaleCapítulo 7

Lectura

Mashafa Kufale 7

1En el séptimo septenario de este jubileo, en su primer año, plantó Nóaj una vid en el monte donde se había posado el arca, llamado Lubar, uno de los montes Ararat. Dio fruto al cuarto año, lo vendimió ese año en el jodesh séptimo y lo guardó.

2Hizo de ello vino, lo puso en una vasija y lo conservó hasta el quinto año, hasta el primero del primer jodesh.

3Celebró ese yom de Moed con regocijo e hizo un holocausto a Yahweh de una ternera, un carnero, siete ovejas añales y un cabrito en expiación por sí y por sus benei.

4Primero aparejó el cabrito, echando parte de su sangre sobre la carne del Altar que había levantado. Colocó toda la grasa en el altar en el que ofrecía el holocausto a Yahweh y añadió la carne de la ternera, el carnero y las ovejas.

5Puso encima masa con aceite, luego derramó vino en el fuego que había encendido sobre el altar y echó incienso encima, levantando un buen aroma agradable ante Yahweh, su Elohé.

6Se regocijo y bebió de este vino él y sus benei con gozo.

7Era por la tarde; entró embriagado en su tienda, se acostó y se durmió, mostrando su desnudez mientras estaba dormido.

8Jam se quedó mirando a su abba, Nóaj, desnudo y más tarde, saliendo, se lo dijo a sus ajaim. መጽሐፈ ኩፋሌ Mashafa Kufale Jubileos 503

9Entonces Shem tomó su vestido. Se levantaron él y Yefet, se pusieron el vestido sobre los hombros, se dieron la vuelta y cubrieron las vergüenzas de su abba, con el rostro hacia atrás.

10Nóaj se despertó del vino, se enteró de cuanto había hecho su ben menor y lo maldijo así: Maldito Kenaan, siervo sea, sujeto a sus ajaim;

11y bendijo a Shem: Baruj sea Yahweh, Elohé de Shem y sea Kenaan su siervo.

12Dé holgura Yahweh a Yefet; more Yahweh en la morada de Shem y sea Kenaan su siervo.

13Supo Jam que su abba había maldecido a su ben menor y se ofendió con él, pues había maldecido a su ben. Se separaron de su abba él y sus benei Kush, Mitzraim, Fut y Kenaan,

14y se construyó una ciudad a la que dio el nombre de su varona, Nálatmehoc.

15Yefet, al verlo, tuvo celos de su ají y construyó él también una ciudad a la que dio el nombre de su varona, Adatnese.

16Pero Shem se quedó con su abba, Nóaj, junto al cual construyó una ciudad en el monte, a la que dio asimismo el nombre de su varona, Sedacatlebab.

17Estas tres ciudades estaban cerca del monte Lubar: Sedacatlebab, ante la falda oriental; Nálatmehoc, al sur, y Adatnese, al oeste.

18Estos son los benei de Shem: Elam, Ashur, Arpakshad, que nació dos años después del diluvio, Lud y Aram.

19Y los benei de Yefet son: Gomer, Magog, Maday, Yawán, Tuval, Meshek y Tirás. Estos son los benei de Nóaj. Preceptos de Nóaj

20En el jubileo vigésimo octavo, Nóaj comenzó a dar a los benei de sus benei normas y mitzvot y toda la legislación que conocía, exhortando a sus benei a hacer justicia, cubrir las vergüenzas de su carne, bendecir a su Creador, honrar abba e íma, amarse unos a otros y preservarse de fornicación, impureza y toda iniquidad.

21Por estas tres causas ha ocurrido el diluvio sobre la tierra, por la fornicación que cometieron los Malajím con las banot de los hombres, contra lo que se les había ordenado. Tomaron por varonas a cuantas escogieron entre ellas, cometiendo la primera impureza;

22y tuvieron benei gigantes, todos ellos descomunales, que se devoraban unos a otros; un titán mataba a un gigante, un gigante mataba a un jayán, éste al género humano y los hombres, unos a otros.

23Todos pasaron a cometer iniquidad y derramar mucha sangre, llenándose la tierra de maldad.

24Luego pecaron con todas las bestias, aves, reptiles y sabandijas, derramándose mucha sangre sobre la tierra, pues el pensamiento y la voluntad de los hombres concebían error y maldad constantemente.

25Yahweh destruyó todo de la Presencia de Yahweh de la tierra a causa de sus malas acciones y por la sangre derramada en ella;

26y quedamos nosotros, mis benei, yo y cuantos entraron con nosotros en el arca. Mas he aquí que veo ante mí vuestras acciones, que no os conducís justamente, pues habéis comenzado a seguir camino de corrupción, apartándoos uno del otro teniendo celos mutuos, y que no vais a estar juntos, benei míos, cada uno con su ají.

27Veo que los demonios han comenzado a seduciros, a vosotros y a vuestros benei, temo por vosotros que tras mi muerte, derraméis sangre humana en la tierra y desaparezcáis también de su faz.

28Pues todo el que derrame sangre de cualquier hombre y todo el que coma sangre de cualquier carne, desaparecerá de la tierra.

29No quedará ningún hombre que coma sangre o la derrame sobre la tierra, ni permanecerá su descendencia y posteridad viva bajo los shamaim, sino que irá al Sheol y bajará al lugar de espera; a la tiniebla del abismo serán relegados todos con mala muerte.

30No aparezca sobre vosotros nada de sangre en el yom que degollaréis cualquier bestia, animal o volátil sobre la tierra; haced expiación por vuestro ruaj cubriendo la sangre derramada sobre la faz de la tierra.

31No seáis como los que comen con sangre; evitad que se coma sangre en vuestra presencia. Cubrid la sangre, pues así me ha sido ordenado exhortaros, a vosotros, a vuestros benei y a todos los hombres.

32No comáis la sangre con la carne, no sea que sea reclamada la sangre de vuestra vida y la derrame cualquier ser carnal sobre la tierra.

33La tierra no se ha de purificar de la sangre que se derrame sobre ella; sólo se purificará para siempre con la sangre del que la derramó.

34Así, pues, benei míos, oíd y cumplid la ley y la justicia, para que con justicia seáis implantados en toda la tierra y se eleve vuestra tíferet ante mi Elohé, que me salvó de las aguas del diluvio.

35Os iréis y construiréis ciudades, en ellas cultivaréis toda clase de plantas sobre la tierra y árboles frutales.

36Los tres primeros años será tal el fruto, que no se cosechará nada comestible. En el cuarto será sagrado el fruto y ofreceréis sus primicias, agradables a Yahweh Elyón, que creó los shamaim, la tierra y todo. Haréis igualmente ofrenda generosa de las primicias de la uva y el olivo, que se recibirán en el Altar de Yahweh. El resto de lo que se reciba, cómanlo los servidores del Beit HaMikdash de Yahweh ante el Altar.

37En el quinto año, permitidlo en justicia y rectitud, siendo vosotros tzadikim y rectos, todo vuestro cultivo.

38Así lo ordenó Janokj, su abba, a nuestro abba Metushelaj, su ben, y éste al suyo, Lamek, quien me transmitió cuanto a su vez le ordenaron sus padres.

39Y yo os ordeno, benei míos, como ordenó Janokj a su ben en los primeros jubileos, cuando él vivía en la séptima generación; ordenó y exhortó a su ben y a los benei de sus benei hasta el yom de su muerte. Descendientes de Shem