Lectura
Mashafa Kufale 3
1En los seis yamim de la segunda semana llevamos a Adam, por Orden de Yahweh, todas las bestias, animales, aves, reptiles y seres acuáticos, según sus especies y formas. En el primer yom, a las bestias; a los animales, en el segundo; a las aves, en el tercero; a todos los reptiles, en el cuarto a los seres acuáticos, en el quinto.
2Adam dio nombre a cada uno; tal como los llamó, así fue su nombre.
3En estos cinco yamim estuvo viendo Adam que todos ellos, toda especie de la tierra, eran macho y hembra, mientras él estaba solo y no hallaba compañero semejante a él que le ayudase. Creación de Jawa, purificaciones de la varona
4Yahweh nos dijo a los Malajím: No es bueno que esté el hombre solo: hagámosle un auxiliar como él.
5Y Yahweh nuestro Elohé, le infundió un sopor, de manera que se durmió. Tomó para formar a la varona uno de sus huesos. Y así lo hizo: Aquella costilla es el origen de la varona. Y arregló con carne su lugar tras formar a la varona.
6Yahweh despertó a Adam de su sueño. Este se levantó, en el yom sexto, y Elohé le trajo su varona. Adam la vio y exclamó: Esto es, pues, hueso de mi hueso y carne de mi carne: ésta será llamada varona, pues de hombre fue tomada.
7Por esto serán el hombre y la varona una sola carne; por esto dejará el hombre a su abba y a su íma, se unirá a la varona y serán una sola carne.
8En la primera etapa fue creado Adam y la costilla que habría de ser su varona; en la segunda etapa se la mostró: por eso se dio orden de guardar una etapa de 40 yamím por varón, y ochenta yamím por hembra, en la impureza de ellas.
9Cuando Adam hubo pasado cuarenta yamim en la tierra donde fue creado, lo llevamos al Jardín del Edén, para que lo labrara y guardara; y a su varona, a los ochenta yamim, tras los cuales entró en el Jardín del Edén. Por esto se escribió un mitzvá en las Tablas Celestiales sobre la parturienta: «Si da a luz un varón, permanecerá en su impureza cuarenta yamím, los siete yamim primeros por su impureza, y treinta y tres yamim luego en sangre de purificación, sin tocar nada sagrado, ni entrar en el Beit HaMikdash, hasta que se cumplan estos yamim por varón.
11Y por hembra, permanecerá en su impureza ochenta yamím, los catorce primeros yamim por su impureza, y sesenta y seis yamim luego en sangre de purificación, siendo el total ochenta yamim».
12Tras cumplir estos ochenta yamim la hicimos entrar en el Jardín del Edén, pues es más Kadosh que toda la tierra, y todos los árboles en él plantados son Kadoshím.
13Por eso se fijó a la que pare varón y hembra su norma de estos yamim: «No toque nada sagrado ni entre en el Beit HaMikdash hasta cumplirse estos yamim por el varón y por la hembra».
14Esta es la Torá y Revelación que fue escrita a los benei Yisrael: Guárdenla eternamente. El Paraíso
15Durante el primer septenario del primer jubileo estuvieron Adam y su varona en el Jardín del Edén, labrando y guardándolo, pues le dimos labor y le enseñábamos a hacer cuanto es propio del trabajo.
16Estuvo trabajando desnudo, sin darse cuenta ni avergonzarse, guardando en el jardín, las aves, las bestias y los animales, recogiendo sus frutos, comiendo y dejando un resto para él y su varona; dejaba lo que había de guardarse. La tentación
17Al final de los siete años que pasó allí, siete años exactos, el diecisiete del segundo jodesh, llegó la serpiente, se acercó a la varona y le dijo: ¿Yahweh os ha ordenado no comer ningún fruto de los árboles del jardín?
18Ella respondió: De todos los frutos de los árboles del jardín nos ha dicho Yahweh: «Comed»; pero del fruto del árbol que está en medio del jardín nos ha dicho: «No comáis ni lo toquéis, no sea que muráis».
19Dijo la serpiente a la varona: No es que vayáis a morir, sino que sabe Yahweh que, el yom en que comáis de él, se os abrirán los ojos y seréis como Elohé, conociendo el bien y el mal.
20Viendo la varona que el árbol era placentero y agradable a la vista, y sus frutos buenos de comer, tomó de ellos y comió.
21Se sintió mal y luego cubrió sus partes púbicas con hojas tempranas de higuera y dio a Adam, que comió, abriéndosele los ojos y viendo que estaba desnudo.
22Cogió, entonces, hojas de higuera y cosiéndoselas, se hizo un ceñidor y cubrió sus vergüenzas. መጽሐፈ ኩፋሌ Mashafa Kufale Jubileos 497
23Yahweh maldijo a la serpiente y se enojó con ella perpetuamente. También se enojó contra la varona Jawa, pues había escuchado la voz de la serpiente y comido. Le dijo:
24Ciertamente multiplicaré tus dolores y congojas; ahora con dolor parirás benei, de tu marido dependerás y él te gobernará.
25y a Adam le dijo: Porque has escuchado la voz de tu varona y has comido de este Árbol, del que te ordené no comer, será maldita la tierra que trabajas por tu causa, produciéndote espinas y abrojos. Y comerás tu comida con el sudor de tu rostro, hasta que vuelvas a la tierra de donde fuiste tomado, pues tierra eres y a la tierra volverás. Expulsión del Edén
26Luego les hizo vestidos para cubrirlos, se los puso y los echó del Jardín del Edén.
27Y el yom en que salió del Jardín, ofreció Adam un buen aroma, aroma de incienso, gálbano, mirra y nardo, por la mañana cuando salía el sol, el yom en que cubrió sus cuerpos.
28En aquel yom quedaron mudas las bocas de todas las bestias, animales, pájaros, sabandijas y reptiles, pues hablaban todos, unos con otros, en un mismo lenguaje e idioma.
29Elohé expulsó del Jardín del Edén a todo ser viviente que allí había: todos fueron dispersados, según sus especies y naturaleza, hacia el lugar que se les había creado.
30Pero sólo a Adam permitió cubrir sus cuerpos entre todas las bestias y animales.
31Por eso fue ordenado en las Tablas Celestiales a cuantos conocen el temor de la Torá que cubran sus cuerpos y no se descubran, como hacen los goyim.
32A primeros del cuarto jodesh salieron Adam y su varona del Jardín del Edén y moraron en la tierra de fuera.
33Adam puso a su varona el nombre de Jawa.
34No tuvieron benei durante el primer jubileo, tras el cual la conoció.
35Y él trabajaba la tierra como había aprendido en el Jardín del Edén. Kayin y Hével
