Lectura

Mardokhay 5

1Y llegaron a la orilla del otro lado del mar, en el país de los Gadarenos.

2cuando Yahshua salió de la barca, inmediatamente le salió al encuentro de entre los sepulcros un hombre con un ruaj inmundo.

3Que tenía su morada entre los sepulcros; y ningún hombre podía atarle, ni siquiera con cadenas;

4porque muchas veces había sido atado con grilletes y cadenas, y las cadenas las había desunido, y los grilletes los había roto en pedazos; ni nadie lo podía dominar.

5Y por eso, siempre, noche y yom, él estaba en las montañas, y en los sepulcros, gritando, y cortándose a sí mismo con piedras.

6Y cuando él vio a Yahshua a lo lejos, corrió y se postró.

7Y clamando con una voz fuerte le dijo: ¿Qué tienes que ver conmigo Yahshua, Ben HaElyon?1 Te pido por Yahweh Elohé que no me atormentes.

8Porque Yahshua le decía: Sal del hombre, tú, ruaj inmundo.

9Y Yahshua le pregunto: ¿Cuál es tu shem? y el ruaj inmundo le respondió: Mi shem es legión, porque somos muchos.

10Y les suplicaban los muchos, que no les enviaran fuera de aquella región.

11Ahora había allí cerca de las montañas un gran hato de cerdos alimentándose.

12Y todo los shadim le pidieron, diciendo: Mándanos a los cerdos, para que entremos a ellos.

13Y Yahshua les concedió ir; y los shadím impuros salieron y entraron en los cerdos; y el hato se precipitó violentamente por un despeñadero hacia el mar, eran alrededor de dos mil; y se ahogaron en el mar.

14Los que alimentaban a los cerdos huyeron, y dieron aviso de ello en la ciudad, y en el campo y ellos salieron a ver qué era lo que se había hecho.

15Llegando allí, se acercaron a donde estaba Yahshua y vieron al que había estado poseído con los shadím, que estaba sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo.

16Los que habían visto el acontecimiento les dijeron lo que pasó con el poseído con los shadím, y también le hablaron del acontecimiento acerca de los cerdos.

17Comenzaron a rogarle a él que se fuera de sus territorios.

18Cuando él subió a la barca, el que había estado poseído le rogó poder ir con él.

19Pero Yahshua no se lo permitió, más le dijo: Ve a la bayit de tus dueños, y diles qué grandes cosas Elohé ha hecho por ti, y cómo Él ha tenido Rajem sobre ti.

20Y él se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas Elohé había hecho por él: y todos los hombres se maravillaban.

21Y cuando Yahshua había cruzado de nuevo en barca para el otro lado, mucha gente se reunió a él: y él estaba cerca del mar.

22Y he aquí, que vino uno de los principales de la Beit Hakdash, de nombre Yair; y cuando vio a Yahshua, se postró a sus pies en señal de respeto.

23Y le rogaba mucho, diciendo: mi pequeña bat está agonizando; te suplico, ven y pon tus manos sobre ella, para que sea sanada; y ella vivirá.

24Y entonces, Yahshua fue con él; y mucha gente lo seguía y le apretaban;

25Y cierta mujer, que tenía un flujo de dahm desde hacía doce años.

26Que había sufrido muchas cosas de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y no mejoraba, sino que empeoraba.

27Cuando ella hubo escuchado de Yahshua, vino entre la multitud por detrás, y tocó su manto,

28con el que él se cubría, y ella pensaba y se decía a sí misma, si puedo tocar su manto, seré sana.

29Y en el acto la fuente de su dahm fue seca; y ella sintió en su cuerpo que fue curada de esa enfermedad.

30Yahshua conociendo en sí mismo que había salido poder de él, volvió su rostro hacia la multitud, y les habló: ¿Quién tocó mis ropas?

31Y sus talmidím le dijeron: Ves a toda la multitud apretada, y dices: ¿Quién me tocó?

32Y entonces Yahshua miró alrededor para ver quien había hecho esto.

33Pero la mujer con temor y temblando, sabiendo lo que había hecho, vino y cayó al suelo delante de Yahshua y le dijo toda la emet.

34Y Yahshua le dijo a ella: Bat mía, tu emuná te ha sanado; ve en shalom, ya estás sanada de tu aflicción;

35y cuando Yahshua aún hablaba con ella, llegó un principal de la Beit Hakdash, diciendo: tu bat está muerta, ¿Por qué molestar más al Rabí?

36Y tan pronto como Yahshua oyó la davar que fue dicha, le dijo al principal de la Beit Hakdash: No temas, sólo confía y cree.

37Yahshua no permitió que ningún hombre lo siguiera, excepto Kefá, Yaakov y Yohanán el ají de Yaakov.

38Yahshua vino a la bayit del principal de la Beit Hakdash, y vio el tumulto, y a los que lloraban y se lamentaban en gran manera.

39Y cuando hubo entrado, les dijo: ¿Por qué hacen este alboroto y lloran? La niña no está muerta, sino solo durmiendo.

40Y ellos se rieron de él. Pero Yahshua los expulso a todos y tomó al abba de la niña y su íma; y algunos que estaban con él, y entraron donde la niña estaba acostada.

41Y Yahshua tomó a la niña de la mano, diciendo: Talitá Kumi; que traducido es: Niña, te digo, levántate;

42Inmediatamente la niña se levantó y caminó; ella era de doce años de edad; y ellos estaban atónitos con gran asombro.

43Y Yahshua les ordenó con insistencia que nadie supiera esto; y mandó que se le diera alimento.