Lectura
Mardokhay 6
1Yahshua salió de allí, y vino a su propio pueblo; y sus talmidím le acompañaron.
2Y cuando había llegado el Shabbat, Yahshua comenzó a dar halajá en la Beit Haknesé; y muchos oyéndole se asombraban, diciendo: ¿De dónde tiene éste hombre éstas cosas? Y ¿Qué sabiduría es ésta, que le es dada, que aún tan poderosas obras son hechas por sus manos?
3¿No es éste el ben de Yosef, el ben de Miriam, el ají de Yaakov, de Yosef, de Yahudá, y de Shimón? ¿Y no están sus ajayot aquí con nosotros? Y ellos estaban escandalizados por él.
4Entonces Yahshua, comenzó a decirles: Un Neví nunca es menospreciado, excepto en su propia ciudad, y entre sus propios parientes, y en su propia bayit.
5Y no quiso Yahshua hacer ninguna obra poderosa allí, excepto que Yahshua puso sus manos sobre unos pocos enfermos, y los curó;
6y Yahshua estaba sorprendido por causa de su incredulidad, y saliendo alrededor de sus villas para darles halajá.
7Llamó Yahshua a los doce, y comenzó a mandarlos y enviarlos de dos en dos; y él les dio poder sobre ruajím inmundos;
8y les ordenó que no llevaran nada para su viaje, excepto solamente un bastón; ningún morral, ningún lejem, ningún cinto en sus lomos.
9Sino solamente el calzar bien sus sandalias; y no ponerse dos mantos.
10Y les habló Yahshua diciendo: En cualquier lugar en que entren a una bayit, allí permanezcan hasta que se vayan de ese lugar.
11Y cualquiera que no les recibiere, ni les oyere, cuando ustedes partan de allí, sacudan el polvo debajo de sus pies para un testimonio contra ellos, pues de cierto les digo, será más tolerable para Sedom y Amorah en el Yom HaDin, que para esa ciudad.
12Ellos obedecieron y salieron, y proclamaron que los hombres debían hacer teshuvá.
13Y ellos expulsaron a muchos shadim, y ungieron con aceite a muchos que estaban enfermos, y los sanaron.
14El melej Horedós oyó de Yahshua; porque su Shem se había difundido por todas partes, y él dijo: Que Yohanán HaMatbeel se había levantado de los muertos, y por lo tanto poderosas obras se muestran en él.
15Pero otros dijeron: Es EliYah, el Neví, y otros dijeron: Es un Neví cualquiera, o alguien como uno de los Nevím.
16Y cuando Horedós oyó todo esto, dijo: Es Yohanán, a quien yo decapité; él se ha levantado de los muertos.
17Porque Horedós el rey mismo había enviado para detener y apresar a Yohanán, y lo encerró en la cárcel por causa de Herodías, la esposa de su ají que también se llamaba, Horedós: porque él se había casado con ella.
18Y porque Yohanán había dicho a Horedós, no está permitido en la Torá que tengas a la esposa de tu ají;
19así que Herodías, su esposa, buscaba como matarlo, y lo habría matado; pero ella no podía;
20porque Horedós tenía temor de Yohanán, y conociendo que él era un hombre tzadik y uno que era kadosh, lo observaba; y por eso, cuando él lo escuchaba, lo hacía de buena gana.
21En otra ocasión, Horedós en su cumpleaños hizo una cena para sus hombres importantes, altos capitanes, y líderes de Galil;
22Y cuando la bat de Herodías entró, danzó y complació a Horedós y a quienes se sentaban con él, el melej dijo a la joven: Pide de mí cualquier cosa que quieras, y yo te la daré.
23Y él le juró, lo que sea que me pidas, yo te lo daré, hasta la mitad de mi maljut.
24Ella salió, y fue a su íma, ¿Qué pediré? Y la íma le dijo: La cabeza de Yohanán HaMatbeel.
25Vino con prisa al melej, y le dijo: Quiero que me des inmediatamente en un plato la cabeza de Yohanán HaMatbeel.
26El melej estaba excesivamente apesadumbrado pero por causa de su juramento, y por causa de los que estaban sentados con él, él no se lo negaría.
27Fue entonces que, el melej mandó a un soldado, que su cabeza fuera traída; y él soldado fue y lo decapitó en la prisión.
28Y trajo su cabeza en un plato, y se la dio a la joven; y la joven la dio a su íma.
29Cuando los talmidím de Yohanán oyeron de esto, vinieron y tomaron su cuerpo, y lo pusieron en una tumba.
30Y se reunieron con Yahshua, y le dijeron todas las cosas, sobre lo que habían hecho, y lo que habían enseñado.
31Yahshua, dirigiéndose a sus talmidím les dijo: Vengan aparte a solas a un lugar tranquilo, y descansen un rato. Por cuanto habían muchos yendo y viniendo, y no tenían tiempo para sí mismos, ni para comer.
32Y ellos se apartaron privadamente en una barca a un lugar tranquilo.
33Y la gente los vio partiendo, muchos le conocían, y corrieron allá de todas las ciudades a pie, llegaron delante de ellos y vinieron juntos a Yahshua.
34Yahshua salió de la barca, y vio a mucha gente; y fue conmovido con rajem hacia ellos, porque eran como ovejas sin pastor; y él comenzó a darles halajá sobre muchas cosas;
35y cuando el yom ya se había avanzado, sus talmidím se acercaron a Yahshua diciéndole: Este es un lugar desértico, y ya es tarde.
36Despídelos, para que vayan al campo alrededor, y a las villas, y se compren lejem; porque no tienen nada para comer.
37Y les habló Yahshua: Ustedes denles algo de comer. Y ellos le respondieron: ¿Quieres que vayamos y compremos doscientas piezas de plata en lejem, para darles de comer?
38Y Yahshua les dijo: ¿Cuántas hogazas tienen? Vayan y vean. Y cuando ellos supieron, le dijeron: Cinco y dos pescados.
39Yahshua les mandó que hicieran sentar a todos en grupos sobre el pasto verde.
40Ellos se sentaron en agrupaciones, de cientos, y de cincuentas.
41Fue entonces, que Yahshua cogió las cinco hogazas y los dos pescados, miró arriba al Shamaj, y dijo una berajot, partió las hogazas y las dio a sus talmidím para ponerlas delante de ellos; y los dos pescados Yahshua los dividió entre todos.
42Y todos ellos comieron, y se saciaron.
43Se levantaron doce canastas llenas con el remanente, y también de pescados.
44Y los que comieron, fueron cerca de cinco mil hombres.
45Yahshua hizo a sus talmidím que abordaran la barca, e ir hacia el otro lado a Bet-Tsaidá, mientras que Yahshua despedía a la gente.
46Y cuando los había despedido, se apartó a una montaña a hacer tefilat.
47Cuando llegó la noche, la barca estaba a mitad del mar y Yahshua estaba solo en tierra.
48Y Yahshua los vio fatigados en remar; por cuanto el viento estaba contra ellos; y cerca de la cuarta vigilia de la noche, él vino a ellos, caminando sobre el mar, y habría pasado justo a su lado.
49Pero cuando ellos lo vieron caminando sobre el mar, pensaron que era un ruaj, y gritaron,
50porque todos ellos lo vieron, y estaban turbados. Y él les dijo: ¡Sean de buen ánimo: soy yo, no teman!
51Entonces él subió con ellos dentro de la barca; y el viento cesó;
52ellos no entendieron el milagro de los panes; porque sus levavot estaban endurecidos y confundidos.
53Cuando ellos hubieron cruzado el mar, vinieron a la eretz de Guinosar, y llegaron a la orilla.
54Y salidos de la barca, inmediatamente, los de esa región, le reconocieron.
55Y comenzaron a traer en lechos a los que estaban enfermos, a donde oían que él estaba.
56Y dondequiera que Yahshua entraba, en villas, o ciudades, o campo, ellos ponían a los enfermos en el camino, y le rogaban poder tocar al menos, el borde de su manto con el que se cubría; y todos los que le tocaron fueron sanados. Yahshua enseña a los talmúdicos
