Lectura

Mardokhay 4

1Más tarde junto al mar, comenzó otra vez a dar halajá; y allí estaba reunida una gran multitud, así él subió a una barca, se sentó; y toda la multitud estaba junto al mar en la orilla;

2Y él les daba halajá a través de mashal y les dijo esta halajá:

3Shemá: Salió un sembrador a sembrar;

4y sucedió que mientras sembraba, que una parte cayó al lado del camino y las aves del aire vinieron y la devoraron.

5Y otra parte cayó sobre suelo pedregoso, que no tenía mucha tierra al brotar, porque no tenía profundidad la tierra;

6Y cuando salió el sol se quemó y como no tenía raíz se marchitó.

7Otra parte cayó entre espinos y los espinos crecieron y la ahogaron, no produjo ningún fruto.

8Y otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto que brotó y se incrementó produciendo, una parte a treinta, otra a sesenta y otra a cien.

9Entonces, siguió hablando Yahshua diciendo: Aquél que tenga oídos para oír, que oiga.

10Cuando estuvo solo Yahshua, los doce que estaban con él, le preguntaron acerca de la mashal.

11Y habló Yahshua, diciendo: A ustedes se les dio conocer lo secreto del Maljut de Yahweh; pero a los que están afuera, todas estas cosas por mashal las doy;

12para que viendo vean y no perciban; oyendo oigan y no entiendan; no sea que hagan teshuvá y sus pecados les sean perdonados;

13y ustedes ¿no conocen esta mashal? ¿Cómo entonces sabrán todas las otras mashalaim?

14El sembrador siembra la Davar.

15Y estos son los de junto al camino, donde la Davar es sembrada; pero cuando han oído, inmediatamente viene hasatán, y se lleva la Davar que fue sembrada en sus levavot.

16Y ellos son asimismo los que son sembrados en suelo pedregoso; quienes, cuando han oído la Davar, por apresurados la reciben con gozo;

17y no tienen raíz en sí mismos, así que duran poco tiempo y después, cuando la aflicción o persecución le llega por causa de la Davar, pronto tropiezan.

18Los que son sembrados entre espinos; son los que oyen la Davar.

19Pero las preocupaciones de este olam hazeh y el engaño de las riquezas, y la codicia por otras cosas que reciben, asfixian la Davar, y no dan ningún fruto.

20Los que son sembrados en tierra tov; son los que oyen la Davar, y la reciben y producen fruto, unos a treinta, otros a sesenta y otros a ciento por uno.

21Habló Yahshua diciendo: ¿Acaso se trae una lumbrera para ponerla debajo de un cajón y no para ser puesta en una menorá?

22Porque no hay nada oculto, que no vaya a ser manifestado; ni ha habido cosa alguna guardada en secreto, que no vaya a ser expuesta.

23Si algún hombre tiene oídos para oír, que oiga.

24Y pongan atención a lo que les digo; con la medida que usen, ustedes serán medidos; y a ustedes los que oyen aún más les será añadido.

25Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tenga se le quitará

26También Yahshua les decía: Así es el Maljut de Yahweh, como un hombre que echa zerá entre la tierra;

27Y duerme, y se levanta noche y día, y la zerá brota y crece, sin que él sepa cómo crece;

28Porque la tierra trae fruto por sí misma; primero la hoja, luego la espiga, después el grano entero en la espiga.

29Pero cuando el fruto es producido, el hombre mete la hoz, porque la cosecha ha llegado.

30Así hablo Yahshua diciendo: ¿A qué compararemos el Maljut de Yahweh? ¿Con qué ejemplo lo podemos comparar?

31Es como un grano de zerá de mostaza, la cual, cuando es sembrada en la tierra, es la menor de todas las semillas que hay;

32pero cuando es sembrada, crece, y se hace más grande que todas las hierbas, y le brotan grandes ramas; tanto, que las aves del aire pueden posarse bajo su sombra.

33Y con muchas mashalaim les hablaba la Davar, como ellos eran capaces de entenderla.

34Pero sin mashal no les hablaba; y cuando estaban en privado, él explicaba todas las cosas a sus talmidím.

35El mismo yom, cuando ya anochecía, él les habló diciendo: Pasemos al otro lado.

36Y después de haber despedido a la multitud, lo llevaron en la misma barca que estaba. Y había allí también con él otras pequeñas naves.

37Se levantó una gran tormenta de viento, y las olas golpeaban dentro de la barca.

38Y él estaba en la popa, dormido sobre un cojín; y ellos lo despertaron, y le dijeron Rabí, ¿no te importa si perecemos? dijo al mar: Shalom, ten calma. Y el viento cesó y se hizo una gran calma, y les dijo Yahshua:

40¿Por qué están tan temerosos? ¿Cómo es que no tienen emuná?

41Pues ellos temieron en extremo, y se dijeron uno a otro: ¿Qué clase de hombre es éste, que aún el viento y el mar le obedecen?