Lectura
Yashar 67
1En ese tiempo Hadad ben de Bedad melej de Edom, murió, y Samlah de Mesrekah, del país de los benei del este, reinó en su lugar.
2En el año trece del reino de Parot melej de Mitzraim, cuál era el año ciento veinticinco desde que los benei de Yisrael descendieron a Mitzraim, Samlah reinó sobre Edom por dieciocho años.
3Y cuando él reinó, él reunió sus fuerzas para ir a pelear contra Zefo el ben de Elifaz y los benei de Kittim, porque ellos hicieron la guerra contra Angeas melej de África, y ellos destruyeron su ejército completo.
4Pero él no se batió con él porque los benei de Esaw se lo impidieron, diciendo: Él era su ají, así que Samlah escuchó la voz de los benei de Esaw, y se devolvió con todas sus fuerzas a la tierra de Edom, y no procedió a pelear con Zefo ben de Elifaz.
5Y Parot melej de Mitzraim oyó esta cosa, diciendo: Samlah melej de Edom ha resuelto pelear contra los benei de Kittim, y después él vendrá a pelear contra Mitzraim.
6Y cuando todos los mitzrim oyeron este asunto, ellos aumentaron la labor sobre los benei de Yisrael, no fuera que los yisraelim hicieran a ellos lo que les hicieron en su guerra contra los benei de Esaw en los días de Hadad.
7Así que los mitzrim dijeron a los benei de Yisrael: Apresuren su trabajo, y terminen su tarea, y fortalezcan la tierra, no sea que los benei de Esaw sus ajaim vengan a pelear contra nosotros, porque por causa de ustedes ellos vienen contra nosotros.
8Y los benei de Yisrael hicieron el trabajo de los hombres de Mitzraim día a día, y los mitzrim afligían a los benei de Yisrael para que disminuyeran en la tierra.
9Y los mitzrim aumentaron la labor sobre los benei de Yisrael, y también los benei de Yisrael aumentaron y se multiplicaron, y todo Mitzraim estaba lleno de los benei de Yisrael.
10Y en el año ciento veinticinco de Yisrael descender a Mitzraim, todos los mitzrim vieron que su consejo no funcionaba contra Yisrael, sino que ellos aumentaban y crecían, y la tierra de Mitzraim y la tierra de Goshen estaban llenas de los benei de Yisrael.
11Entonces todos los ancianos de Mitzraim y sus hombres sabios vinieron delante del melej, y se inclinaron delante de él, y se sentaron delante de él.
12Y todos los ancianos de Mitzraim y los hombres sabios de allí dijeron al melej: ¡Qué el melej viva para siempre!; tú nos diste el consejo a nosotros, el consejo contra los benei de Yisrael, y nosotros hicimos a ellos de acuerdo a la davar del melej.
13Pero en proporción al aumento de la labor, así ellos aumentan y crecen en la tierra, y he aquí que todo el país está lleno de ellos.
14Ahora por lo tanto, nuestro adón y melej, los ojos de Mitzraim están sobre ti para darle consejo con tu sabiduría, por la cual ellos puedan prevalecer sobre Yisrael y destruirlos, o disminuirlos de la tierra; y el melej les respondió a ellos, diciendo: Ustedes den consejo en este asunto para que podamos saber lo que hacer a ellos.
15Y un oficial, uno de los consejeros del melej, cuyo nombre era Job, de Mesopotamia, en la tierra de Uz, respondió al melej, diciendo:
16Si le complace al melej, que él oiga consejo de su sirviente; y el melej le dijo: Habla.
17Y Job habló delante del melej, los príncipes, y delante de todos los ancianos de Mitzraim, diciendo:
18He aquí que el consejo del melej que él aconsejó ante con respecto a la labor de los benei de Yisrael es bueno, y tú no los debes remover de su labor nunca.
19Pero este es el consejo con el cual los puedes disminuir, si le parece bien al melej afligirlos.
20He aquí que nosotros hemos temido a la guerra por un largo tiempo, y nosotros dijimos: Cuando Yisrael sea fructífero en la tierra, ellos nos echarán de la tierra si una guerra toma lugar.
21Si le complace al melej, que él dicte un decreto real, y que sea escrito en las leyes de Mitzraim cuales no serán revocadas, que todo niño varón nacido a los yisraelim, su sangre sea dejada a tierra.
22Y haciendo esto, cuando todos los varones de Yisrael hayan muerto, el mal de sus guerras cesará; que el melej lo haga así y que envíe por todas las parteras ivrimot, y les ordenas este asunto y que lo ejecuten; así la cosa complació al melej y los príncipes, y el melej hizo de acuerdo a la davar de Job.
23Y el melej envió a llamar a las parteras ivrimot de las cuales el nombre de una era Shefrah y el nombre de la otra era Puah.
24Y las parteras vinieron delante del melej y se pararon en su presencia.
25Y el melej dijo a ellas: Cuando ustedes hagan el oficio de parteras a las mujeres ivrimot, y las vean sobre la banca, si en un varón, ustedes lo matan; pero si es una hembra, ella vivirá.
26Pero si ustedes no hacen esta cosa, yo las quemaré y a toda su bayit con fuego.
27Pero las parteras temían al Shaddai y no escucharon al del melej de Mitzraim ni hicieron de acuerdo a su davar; y cuando la mujer ivri daba a luz, la partera, ya fuera varón o hembra, hacía lo necesario para mantenerlos con vida; así hicieron las parteras todos los días.
28Y esto fue dicho al melej, y él envió a llamar a las parteras y dijo a ellas: ¿Por qué han hecho esta cosa y han salvado a los varones vivos?
29Y las parteras respondieron y hablaron juntas delante del melej, diciendo:
30Que el melej no crea que las mujeres ivrim son como las mujeres de Mitzraim, porque los benei de Yisrael son robustos y saludables, y ellas dan a luz antes de que la partera llegue, y en cuanto a nosotros tus sirvientas, ninguna mujer ivrit ha dado a luz sobre nosotros en muchos días, porque las mujeres ivrim son sus propias parteras, porque son robustas y saludables.
31Y Parot oyó sus palabras y les creyó en este asunto, y las parteras salieron del melej, y el Shaddai trató bien con ellas, y el pueblo se multiplicó y aumentó en extremo.
