Lectura
Yashar 53
1Y ellos entraron en la bayit, y todos los hombres abrieron sus sacos, y he aquí que el dinero de todos ellos estaba en sus sacos, a lo cual ellos y su abba estaban grandemente aterrorizados.
2Y Yaakov dijo: ¿Qué es esto que ustedes me han hecho a mí? Yo envié a su ají Yosef para inquirir por sus asuntos y ustedes me dijeron: una bestia salvaje lo ha devorado.
3Y Shimón fue con ustedes a comprar comida y ustedes dicen que el melej de Mitzraim lo ha recluido en prisión, y ustedes desean llevar a Binyamín para causar su muerte también, y traer mis canas con tristeza a la sepultura por causa de Binyamín y su ají Yosef.
4Ahora, por lo tanto, mi ben no descenderá con ustedes, porque su ají está muerto y él es dejado solo y daño puede caer sobre él por el camino que ustedes van, como cayó sobre su ají.
5Y Reubén dijo a su abba: Tú matarás a mis dos benei si yo no traigo a tu ben y lo pongo delante de ti; y Yaakov dijo a sus benei: Quédense aquí y no vayan a Mitzraim, porque mi ben no descenderá a Mitzraim con ustedes ni morirá como su ají.
6Y Yahudá les dijo: Absténganse de él hasta que el grano se acabe, y él entonces dirá: Lleven a su ají, cuando él vea que su vida y la de toda su bayit está en peligro a causa de la hambruna.
7Y en aquellos días la hambruna era grande por toda la tierra, y toda la gente de la tierra iba a Mitzraim para comprar comida, porque la hambruna prevalecía grandemente sobre ellos, y los benei de Yaakov permanecieron en la tierra de Kenaan un año y dos meses hasta que el grano se había terminado.
8Y llegó a suceder cuando el grano se había terminado y toda la bayit de Yaakov estaba con hambre, y todos los infantes de los benei de Yaakov vinieron a Yaakov, y todos ellos lo rodearon, y ellos dijeron a él: Danos pan o por esa razón todos pereceremos en tu presencia por el hambre.
9Y Yaakov oyó la davar de los benei de sus benei, y él lloró con gran lamento, y su piedad fue agitada por ellos, y Yaakov llamó a sus benei y todos ellos vinieron delante de él.
10Y Yaakov dijo: Y ¿no han visto ustedes como sus benei han estado llorando delante de mí, diciendo: danos pan y no hay ninguno? Ahora regresen y compren para nosotros un poco de comida.
11Y Yahudá respondió, y dijo a su abba: Sí tú mandas a tu ben con nosotros, nosotros iremos y descenderemos y compraremos granos para ti, y si tú no lo mandas entonces nosotros no iremos, porque ciertamente el melej de Mitzraim particularmente nos enfatizó, diciendo: Ustedes no verán mi rostro si su ají no está con ustedes, porque el melej de Mitzraim es un melej fuerte y poderoso, y he aquí que si vamos a él sin nuestro ají, todos seremos puestos a muerte.
12¿No sabes tú y has oído que este melej es muy poderoso y sabio, y que no hay uno como él en toda la tierra? He aquí que, si nosotros hemos visto a todos los melajím de la tierra, no hemos visto a uno como ese melej, el melej de Mitzraim, ciertamente entre todos los melajím de la tierra no hay uno más grande que Avimelek melej de los felishtim, aun el melej de Mitzraim es más grande y poderoso que él, y Avimelek solo puede ser comparado a uno de sus oficiales.
13Abba, tú no has visto su palacio y su trono, y todos los sirvientes parados delante de él; tú no has visto a ese melej sobre su trono en su pompa y apariencia real, vestido en sus atuendos reales con una gran corona de oro sobre su cabeza; tú no has visto el honor y la tíferet que el Shaddai le ha otorgado a él, porque no hay ninguno como él en toda la tierra.
14Abba, tú no has visto la sabiduría, el entendimiento y conocimiento que el Shaddai ha dado en su lev, ni has oído su dulce voz cuando él habló con nosotros.
15Nosotros no sabemos, abba, quien le dio a conocer nuestros nombres y con todo lo que ha caído sobre nosotros, aun él también preguntó por ti, diciendo: ¿Está su abba aún vivo, y está todo bien con él?
16Tú no has visto los asuntos del gobierno de Mitzraim regulados por él, sin inquirir de Parot su adón; tú no has visto el sobrecogimiento y temor que él causa sobre todos los mitzrí.
17Y también cuando salimos de él, nosotros le amenazamos en hacer a Mitzraim lo que hicimos a el resto de las ciudades de los emorim, y nosotros estábamos extremadamente furiosos con todas sus palabras que él habló referente a nosotros ser espías, y ahora cuando de nuevo vayamos a él, su terror caerá sobre nosotros, y ninguno de nosotros podrá hablar con él ni cosa pequeña o grande.
18Ahora, por lo tanto, abba, por favor manda al muchacho con nosotros, y nosotros descenderemos y compraremos comida para nuestro sustento, y no moriremos por la hambruna; y Yaakov les dijo: ¿Por qué han tratado tan mal conmigo en decirle al melej que tenían un ají? ¿Qué es esta cosa que me han hecho a mí?
19Y Yahudá dijo a Yaakov su abba: Dame a mí el muchacho a mi cuidado y nosotros nos levantaremos y descenderemos a Mitzraim a comprar grano, y después regresaremos, y si el muchacho no está con nosotros cuando regresemos, entonces yo llevaré tu culpa sobre mí para siempre.
20¿Has visto a todos tus infantes llorando sobre ti por hambre y no hay poder en tu mano para satisfacerlos? Ahora que tu piedad sea agitada por ellos y manda a nuestro ají con nosotros y nosotros nos iremos.
21Porque ¿cómo va a ser manifestada a ti la Bondad de Yahweh Elohé a nuestros padres cuando tú dices que el melej de Mitzraim te quitará a tus benei? Como vive Yahweh yo no lo dejaré hasta que lo traiga y lo ponga delante de ti; y ora por nosotros a Yahweh que él trate a nosotros bondadosamente, para que Él cause que nosotros seamos recibidos favorablemente y bondadosamente delante del melej de Mitzraim y sus hombres, porque si no nos hubiéramos demorado ciertamente ahora ya hubiéramos regresado una segunda vez con tu ben.
22Y Yaakov dijo a sus benei: Yo confío en Yahweh, el Shaddai, que Él los libere y les de favor a la vista del melej de Mitzraim, y a la vista de todos sus hombres.
23Ahora levántense y vayan al hombre, y tomen para él un regalo de lo que pueda ser obtenido en la tierra y llévenlo delante de él, y que el Shaddai, Yahweh Elohé, les otorgue rajem delante de él y que él les envíe a sus ajaim Binyamín y Shimón sus ajaim con ustedes.
24Y todos los hombres se levantaron y tomaron a su ají Binyamín, y ellos tomaron en sus manos un regalo grande de lo mejor de a tierra, y también llevaron una doble porción de plata.
25Y Yaakov estrictamente ordenó a sus benei con respecto a Binyamín, diciendo: Tomen cuidado de él en el camino que están yendo, y no se separen de él en el camino, tampoco en Mitzraim.
26Y Yaakov se levantó de entre sus benei y extendió sus manos y él oró a Yahweh por causa de sus benei, diciendo: ¡Oh, Yahweh, el Shaddai de los Shamaim y de la tierra, recuerda Tu Brit con avinú Avraham, recuérdalo con mi abba Yitzjak y trata bondadosamente con mis benei y no los entregues en las manos del melej de Mitzraim; hazlo por favor te pido a ti Yahweh Elohé por ahavá a Tus Rajamim y redime a todos mis benei y rescátalos del poder de Mitzraim, y ¡regrésalos con sus dos ajaim!
27Y todas las esposas de los benei de Yaakov y sus benei alzaron sus ojos al Shamaj y todos ellos lloraron delante de Yahweh y clamaron a Él para que librara a sus padres de las manos del melej de Mitzraim.
28Y Yaakov escribió una carta al melej de Mitzraim y la dio a las manos de Yahudá y en las manos de sus benei para el melej de Mitzraim, diciendo:
29De tu sirviente Yaakov, ben de Yitzjak, ben de Avraham el ivri, príncipe del Shaddai, al poderoso y sabio melej, el revelador de secretos, melej de Mitzraim, saludos.
30Que se sepa por mi adón melej de Mitzraim, la hambruna ha sido profunda sobre nosotros en la tierra de Kenaan, y yo envié a mis benei a ti para que compraran un poco de alimento para nuestro sostén.
31Pues mis benei me rodearon, y siendo muy viejo, no puedo ver bien con mis ojos, porque mis ojos se han vuelto muy pesados por la edad, como también por lamentaciones diarias por mi ben, por Yosef, que fue perdido delante de mí, y yo ordené a mis benei que no entraran por las puertas de la ciudad cuando llegaran a Mitzraim, por causa de los habitantes de la tierra.
32Y yo también les ordené que fueran por la tierra de Mitzraim para buscar a mi ben Yosef, quizás ellos lo puedan encontrar allí, y ellos lo hicieron así, y tú los consideraste como espías de la tierra.
33¿No habremos oído nosotros de ti que interpretaste los sueños de Parot y le hablaste la verdad? ¿Cómo entonces tú no sabes en tu sabiduría que mis benei no son espías?
34Ahora, por lo tanto, mi adón y melej, yo he enviado a mi ben delante de ti, como tú hablaste a mis benei; yo te suplico que pongas tus ojos sobre él hasta que él sea regresado a mí con sus ajaim.
35Porque, ¿no sabes tú, o no has oído, lo que nuestro Elohé Yahweh hizo a Parot cuando él tomó a mi íma Sarah y lo que hizo a Avimelek melej de los felishtim por causa de ella y también lo que mi abba Avraham hizo a nueve melajím de Elam, como él los golpeó a todos con sólo pocos hombres que estaban con él?
36¿Y también lo que mis dos benei Shimón y Lewí hicieron a las ocho ciudades de los emorim, cómo las destruyeron por causa de su ajot Dina?
37Y también por causa de su ají Binyamín ellos se consolaron por la pérdida de su ají Yosef; ¿Qué harán entonces ellos por él cuando vean la mano de cualquier gente prevaleciendo sobre ellos, por ahavá a él?
38¿No sabes tú, oh, melej de Mitzraim, que el poder del Shaddai está con nosotros, y que también el Shaddai aun oye nuestras tefilot y no nos abandona todos los días?
39Y cuando mis benei me dijeron de tu trato con ellos, y no clamé a Yahweh por causa tuya, porque entonces hubieras perecido con tus hombres antes de que mi ben Binyamín viniera a ti, pero yo pensé que como Shimón mi ben estaba en tu bayit quizás tú trataras bondadosamente a él, por lo tanto no hice esta cosa a ti.
40Ahora he aquí que Binyamín mi ben va a ti con mis otros benei, toma cuidado de él y pon tus ojos sobre él, y entonces el Shaddai pondrá Sus ojos sobre ti y por todo tu reino.
41Ahora yo te he dicho todo lo que está en mi lev, y he aquí que mis benei están yendo a ti con su ají, examina la faz de toda la tierra por ellos y envíalos de regreso en shalom con sus ajaim.
42Y Yaakov dio la carta a sus benei al cuidado de Yahudá para darla al melej de Mitzraim.
