Lectura
Yashar 49
1En aquellos días, después de la muerte de Yitzjak, Yahweh ordenó y causó una hambruna sobre toda la tierra.
2En ese tiempo Parot melej de Mitzraim estaba sentado sobre su trono en la tierra de Mitzraim, y se acostó en su cama y tuvo sueños, y Parot vio en su sueño que él estaba parado junto al río de Mitzraim.
3Y mientras estaba parado él vio, he aquí, siete vacas gordas y bien favorecidas salieron del río.
4Y otras siete vacas, flacas y mal favorecidas, salieron después de ellas, y las siete mal favorecidas se comieron a las siete bien favorecidas, y aún su apariencia era mala como al principio.
5Y él se despertó, se durmió otra vez y soñó una segunda vez, y él vio y he aquí siete espigas de grano salieron sobre un manojo, de calidad y buenas, y siete espigas abatidas, golpeadas por el viento del este salieron después de ellas, y las espigas abatidas se tragaron a las de calidad, y Parot se despertó de su sueño.
6Y en la mañana el melej se recordó de su sueño, y su ruaj estaba tristemente afligido a causa de sus sueños, y el melej se apresuró y envió y llamó a todos los magos de Mitzraim, y a los hombres sabios, y ellos vinieron y se pararon delante de Parot.
7Y el melej les dijo: Yo he soñado sueños, y no hay nadie que los interprete; y ellos dijeron al melej: Relata los sueños a tus sirvientes y déjanos oírlos.
8Y el melej relató sus sueños a ellos, y ellos todos respondieron y dijeron con una voz al melej: ¡Viva el melej para siempre!, y esta es la interpretación de tu sueño.
9Las siete buenas vacas que viste significan siete hijas que te nacerán en los días postreros, y las siete vacas que viste saliendo después de ellas, y se las tragaron, son por señal que las hijas que tendrás que las hijas que te nacerán todas morirán en la vida del melej.
10Y eso que viste en el segundo sueño de siete espigas buenas y llenas saliendo de un manojo, esta es la interpretación, que tú edificarás en los días postreros siete ciudades en la tierra de Mitzraim; y eso que viste de las siete espigas abatidas saliendo después de ellas y tragándoselas mientras tú lo contemplabas con tus ojos, es por señal que todas las ciudades que edificarás serán destruidas en los días postreros, en la vida del melej.
11Y cuando ellos hablaron esas palabras el melej no inclinó sus oídos a sus palabras, ni él fijó su lev en ellas, porque el melej sabía en su sabiduría que ellos no habían dado correcta interpretación de los sueños; y cuando ellos habían terminado de hablar delante del melej, el melej les respondió, diciendo: ¿Qué es esta cosa que ustedes han hablado a mí? Ciertamente ustedes han pronunciado falsedades y hablado mentiras, ahora, por lo tanto, den la correcta interpretación a mis sueños, no sea que todos mueran.
12Y el melej ordenó después de esto, y él envió y llamó a otros sabios, y el melej relató sus sueños a ellos, y ellos todos le respondieron de acuerdo a la primera interpretación, y la ira del melej fue rebullida y él estaba muy furioso, y el melej les dijo: Ciertamente ustedes hablan mentiras y pronuncian falsedades en lo que han dicho.
13Y el melej ordenó que una proclamación fuera hecha por toda la tierra de Mitzraim, diciendo: Está resuelto por el melej y sus grandes hombres, que cualquier hombre sabio que conoce y entiende la interpretación de sueños, y no venga este día delante del melej, morirá.
14Y el hombre que declare al melej la correcta interpretación de sus sueños, le será dado a él todo lo que él requiera del melej, y todos los hombres sabios de la tierra de Mitzraim vinieron delante del melej, junto con los magos y los hechiceros que estaban en la tierra de Mitzraim, en Goshen, en Raameses, en Tajpanjes, en Tzoar, y en todos los lugares de las fronteras de Mitzraim, y todos ellos se pararon delante del melej.
15Y todos los nobles y príncipes, y los sirvientes que pertenecían al melej, vinieron juntos de todas las ciudades de Mitzraim, y todos ellos se sentaron delante del melej, y el melej relató sus sueños delante de los hombres sabios, príncipes, y todos los que se sentaron delante del melej estaban sorprendidos de la visión.
16Y todos los hombres sabios que estaban delante del melej, estaban grandemente divididos en su interpretación de sus sueños; y algunos de ellos los interpretaron al melej diciendo: Las siete buenas vacas son siete melajím, quienes por la orden del melej serán levantados sobre Mitzraim.
17Y las siete malas vacas son siete príncipes, que se levantarán contra ellos en días postreros y los destruirán; y las siete espigas de grano son siete grandes príncipes pertenecientes a Mitzraim, quienes caerán en las manos de siete príncipes menos poderosos de sus enemigos en las guerras de nuestro adón el melej.
18Y algunos de ellos interpretaron para el melej en esta forma, diciendo: Las siete buenas vacas son siete ciudades en Mitzraim y las siete vacas malas son ciudades en Kenaan, que vendrán contra las siete ciudades de Mitzraim en los días postreros para destruirlas.
19Y eso que viste en el segundo sueño de las siete buenas y malas espigas, es una señal de que el gobierno de Mitzraim regresará de nuevo a su zera como al principio.
20Y en su reino las siete ciudades de Mitzraim se volverán contra las siete ciudades de Kenaan que son más fuertes de lo que son ellas, y las destruirán, y el gobierno de Mitzraim regresará a su zera.
21Y algunos de ellos dijeron al melej: Esta es la interpretación de tus sueños, las siete buenas vacas son siete reinas, a quienes tú tomarás por esposas en los días postreros, y las siete malas vacas significan que todas estas mujeres morirán durante la vida del melej.
22Y las siete buenas y malas espigas que viste en el segundo sueño, son catorce niños, y será en los postreros días que ellos se levantarán y pelearán entre ellos, y siete de ellos golpearán a los siete más poderosos.
23Y algunos de ellos dijeron estas palabras al melej: Las siete buenas vacas son siete benei que te nacerán y ellos matarán a siete de los benei de tus benei en los días postreros; y las siete buenas espigas que viste en el segundo sueño, son esos príncipes contra los cuales otros príncipes menos poderosos pelearán en los días postreros, y vengarán la causa de tus benei, y el gobierno entonces regresará a tu zera.
24Y el melej oyó todas las palabras de los hombres sabios de Mitzraim y su interpretación de sus sueños, y ninguno de ellos complació al melej.
25Y el melej sabía en su sabiduría que ellos del todo no habían hablado correctamente en todas esas palabras, porque esto fue de Yahweh para frustrar las palabras de los sabios de Mitzraim, para que Yosef pudiera salir de la bayit de reclusión, y para que él pudiera ser grande en Mitzraim.
26Y el melej vio que ninguno entre los sabios y magos de Mitzraim le hablaron correctamente a él, y la ira del melej fue rebullida, y su furia quemó dentro de él.
27Y el melej ordenó que todos los sabios y magos se fueran de su presencia, y ellos se fueron de la presencia del melej con vergüenza y deshonra.
28Y el melej ordenó que una proclamación fuera hecha en todo Mitzraim para matar a todos los magos que había en Mitzraim, y que ni uno de ellos se dejara vivir.
29Y los capitanes de la guardia que pertenecían al melej se levantaron, cada hombre desenfundó su espada, y ellos comenzaron a golpear a los magos de Mitzraim, y a los sabios.
30Y después de esto Merod el jefe de los coperos del melej, vino y se inclinó delante del melej y se sentó delante de él.
31Y el copero dijo al melej, viva el melej para siempre, y su gobierno sea exaltado en la tierra.
32Tú estabas enojado con tu sirviente en aquellos días, ahora dos años han pasado, y me pusiste en la guardia, y yo estuve en la guardia por algún tiempo, yo y el jefe de los panaderos.
33Y había con nosotros un ivri sirviente perteneciente al capitán de la guardia, su nombre era Yosef, y su adón había estado furioso con él y lo puso en la bayit de reclusión, y él nos atendió allí.
34Y un tiempo después que estábamos en la guardia, nosotros soñamos sueños en una noche, yo y el jefe de los panaderos.
35Y nosotros vinimos en la mañana y se lo dijimos a ese sirviente, y él interpretó nuestros sueños, a cada hombre de acuerdo a su sueño, y él correctamente los interpretó.
36Y sucedió que como lo interpretó a nosotros, así fue el evento, no cayó a tierra ninguna de sus palabras.
37Y ahora mi adón y mi melej no mates a la gente de Mitzraim por nada; he aquí ese esclavo aún está recluido en la bayit por el capitán de la guardia su adón, en la bayit de reclusión.
38Si complace al melej que él envíe por él y vendrá delante de ti y te hará conocida la interpretación correcta del sueño que tú soñaste.
39Y el melej oyó las palabras del jefe de los coperos, y el melej ordenó que los sabios de Mitzraim no fueran matados.
40Y el melej ordenó a sus sirvientes que traigan a Yosef delante de él, y el melej dijo: Vayan a él y no lo aterroricen no sea que se confunda y no sepa cómo hablar correctamente.
41Y los sirvientes del melej fueron a Yosef, y ellos lo sacaron rápidamente de la mazmorra, los sirvientes del melej lo afeitaron y cambiaron sus vestiduras de prisión, y él cambió sus vestiduras de prisión y vino delante del melej.
42Y el melej estaba sentado en su trono real en un atuendo principesco ceñido con un efod dorado, y el oro fino que había sobre él brillaba, y el carbunclo y el rubí y la esmeralda, y junto con todas las piedras preciosas sobre la cabeza del melej, deslumbraban al ojo, y Yosef estuvo grandemente pensativo acerca del melej.
43Y el trono sobre el cual el melej se sentaba estaba cubierto con oro y plata, y con piedras de ónice, y tenía setenta peldaños.
44Y era su costumbre por toda la tierra de Mitzraim, que todo hombre que viniera a hablar con el melej, si era un príncipe o uno que tuviera estima a la vista del melej, él ascendía hacia el trono del melej hasta el peldaño treinta y uno, y el melej descendía hasta el peldaño treinta y seis, y hablaba con él.
45Si él era uno entre la gente común, él ascendía hasta el tercer peldaño, y el melej descendía hasta el cuarto, y hablaba con él, y su costumbre era, además, que cualquier hombre que entendía para hablar en todos los setenta lenguajes, él ascendía los setenta peldaños, y subía hasta que llegaba al melej.
46Y cualquier hombre que no podía completar los setenta, él ascendía tantos peldaños como los lenguajes que podía hablar.
47Y era de costumbre en esos días en Mitzraim que nadie reinara sobre ellos, sino el que entendía para hablar en los setenta lenguajes.
48Y Yosef vino delante del melej y él se inclinó a tierra delante del melej, y él subió hasta el tercer peldaño, y el melej se sentó sobre el cuarto peldaño y habló a Yosef.
49Y el melej dijo a Yosef: Yo soñé un sueño, y no hay intérprete que lo interprete correctamente, y yo ordené este día, por lo tanto, que todos los magos de Mitzraim y los sabios aquí, tenían que venir delante de mí, y yo relaté mi sueño a ellos, y ni uno me interpretó el sueño correctamente.
50Y después de esto, este día oí de ti, que tú eres un hombre sabio, y que correctamente puedes interpretar todos los sueños que oigas.
51Y Yosef respondió a Parot diciendo: Que Parot relate el sueño que soñó; ciertamente la interpretación pertenece al Elohé Yahweh; y Parot relató los sueños a Yosef, el sueño de las vacas y el sueño de las espigas, y el melej cesó de hablar.
52Y Yosef estaba entonces ceñido con el Ruaj de Yahweh Elohé delante del melej, y él supo todas las cosas que caerían sobre el melej desde ese día en adelante, y él sabía la interpretación correcta del sueño del melej, y él habló delante del melej.
53Y Yosef encontró favor a la vista del melej, y el melej inclinó sus oídos y su lev, y él escuchó todas las palabras de Yosef. Y Yosef dijo al melej: No te imagines que son dos sueños, porque es sólo un sueño, para lo que el Elohé Yahweh ha escogido hacer por toda la tierra Él ha mostrado al melej este sueño, y esta es la correcta interpretación del sueño:
54Las siete buenas vacas y espigas son siete años, y las malas siete vacas y espigas son también siete años; es un solo sueño.
55He aquí que los siete años que están viniendo, habrá abundancia por toda la tierra, y después siete años de hambruna le seguirán, una gravosa hambruna, y toda la abundancia será olvidada de la tierra, y la hambruna consumirá a los habitantes de la tierra.
56El melej soñó un sueño y el sueño fue repetido a Parot porque la cuestión está establecida por Yahweh Elohé, y Yahweh Elohé en corto tiempo la traerá a suceder.
57Ahora, por lo tanto, yo te daré consejo para librar tu alma y las almas de los habitantes de la tierra del mal de la hambruna, que busques por todo tu reino por un hombre muy discreto y sabio, que conozca los asuntos de gobierno, y lo nombres para supervisar sobre la tierra de Mitzraim.
58Y que el hombre a quien tú nombres sobre la tierra de Mitzraim que nombre oficiales bajo él, que ellos recojan la comida de los buenos años que están viniendo, y que ellos traigan el grano y lo depositen en tus almacenes designados.
59Y que guarden esa comida para los siete años de hambruna, y que sea sostén para ti y para tu pueblo y toda tu tierra, y que tú y tu tierra no sean cortados por causa de la hambruna.
60Y que todos los habitantes de la tierra sean ordenados a reunir, todo hombre el producto de su campo, con todo tipo de comida, en los siete buenos años, y que lo pongan en sus almacenes, para que sea sostén para ellos en los días de la hambruna y que ellos puedan vivir de ello.
61Esta es la correcta interpretación de tu sueño, y este es el consejo dado para poder salvar tu alma y las almas de tus súbditos.
62Y el melej respondió y dijo a Yosef: ¿Quién dice y quién sabe que tus palabras sean correctas? Y él dijo al melej: Esta será una señal para ti con respecto a mis palabras, que ellas son verdaderas y mi consejo a ti es bueno:
63He aquí que tu esposa se sienta este día sobre el banco para dar a luz, y ella tendrá un ben y tú te regocijarás con él; cuando el niño salga del vientre de su íma, tu primogénito que ha nacido hace dos años, morirá y tú serás confortado por el ben que te nacerá este día.
64Y Yosef terminó de hablar esas palabras al melej, y él se inclinó hacia el melej y él salió, y cuando Yosef había salido de la presencia del melej, aquellas señales que Yosef había hablado al melej vinieron a suceder.
65Y la reina dio a luz un ben ese día y el melej oyó las buenas noticias acerca de su ben, y él se regocijó, y cuando los reporteros habían salido de la presencia del melej, los sirvientes del melej encontraron al primogénito del melej caído muerto en la tierra.
66Y hubo gran lamentación y ruido en la bayit del melej, y el melej la oyó, y él dijo: ¿Qué es el ruido y la lamentación que he oído en la bayit? Y ellos dijeron al melej que su ben primogénito estaba muerto; entonces el melej supo que todas las palabras que Yosef había hablado eran correctas, y el melej fue consolado por su ben, por el ben que fue nacido a él ese día como Yosef había hablado.
