Lectura
Yashar 44
1Y cuando los benei de Yaakov habían vendido a su ají Yosef a los midyanim, sus corazones fueron golpeados por causa de él, y ellos se arrepintieron de sus actos, y ellos lo buscaron para traerlo de regreso, pero no lo encontraron.
2Y Reubén regresó al pozo donde Yosef había sido dejado, para poder alzarlo, y restaurarlo a su abba, y Reubén estaba junto al pozo, y no oyó ni una davar, y él llamó ¡Yosef! ¡Yosef! Y nadie respondió ni pronunció una davar.
3Y Reubén dijo: Yosef ha muerto del miedo, o alguna serpiente ha causado su muerte; y Reubén descendió al pozo, y él buscó a Yosef y no lo pudo encontrar en el pozo, y él salió de nuevo.
4Y Reubén rasgó sus vestiduras y él dijo: El niño no está aquí, ¿y cómo voy a reconciliar a avi acerca de él si él está muerto? Y él fue a sus ajaim y los encontró sufriendo a causa de Yosef, y aconsejándole juntos en cómo reconciliar a su abba acerca de él, y Reubén dijo a sus ajaim: Yo vine al pozo y he aquí que Yosef no estaba ahí, ¿qué entonces diremos a avinú? Porque avi sólo amará al joven de mí.
5Y sus ajaim le respondieron, diciendo: Tal y tal nosotros hicimos, y nuestros corazones después nos golpearon a causa de este acto, y ahora nos sentamos a buscar un pretexto en cómo reconciliar a avinú con esto.
6Y Reubén les dijo a ellos: ¿Qué es esto que ustedes han hecho para traer las canas de avinú en tristeza a la sepultura? La cosa no es buena, lo que han hecho.
7Y Reubén se sentó con ellos, y ellos todos se levantaron y juraron uno al otro no decir esta cosa a Yaakov, y ellos todos dijeron: El hombre que diga esto a avinú o a su bayit, o que reporte esto a cualquiera de los benei de la tierra, nosotros nos levantaremos contra él y lo mataremos con la espada.
8Y los benei de Yaakov se temían uno al otro en este asunto, desde el menor al mayor, y ni uno habló una davar, y ellos ocultaron esta cosa en sus corazones.
9Y ellos se sentaron para determinar e inventar algo que decir a su abba Yaakov referente a todas estas cosas.
10Y Yissakhar les dijo: Aquí un consejo para ustedes si les parece bien a sus ojos hacer esta cosa, tomen la túnica que pertenece a Yosef y la rasgan, y maten un cabrito de los carneros y la mojan con la sangre.
11Y la envían a avinú y cuando él la vea, él dirá que una bestia malvada ha devorado a Yosef, por lo tanto, rasguen la túnica y he aquí que su sangre estará sobre la túnica, y por hacer esto estaremos libres de las murmuraciones de avinú.
12Y el consejo de Yissakhar les complació, y ellos lo escucharon a él y ellos hicieron de acuerdo a la davar de Yissakhar, con la cual los había aconsejado.
13Y ellos se apresuraron y tomaron la túnica de Yosef y la rasgaron, y ellos mataron un cabrito de los carneros y mojaron la túnica en la sangre del cabrito, y después la pisotearon en el polvo, y ellos enviaron la túnica a su abba Yaakov por la mano de Naftali, y ellos le ordenaron decir estas palabras:
14Nosotros habíamos reunido el ganado, y habíamos venido tan lejos como el camino a Shekem y más lejos; cuando encontramos esta túnica en el camino en el midbar llena de sangre y polvo; ahora reconoce si es la túnica de tu ben o no.
15Y Naftali fue y él vino a su abba y le dio la túnica, y le habló todas las palabras que sus ajaim le habían ordenado.
16Y Yaakov vio la túnica de Yosef y la reconoció y él cayó con el rostro a tierra, y se volvió tan inerte como una piedra, y después él se levantó y gritó con una gran voz de lamento, y él dijo: ¡Es la túnica de mi ben Yosef!
17Y Yaakov se apresuró y envió uno de sus sirvientes a sus benei, quien fue a ellos y los encontró viniendo por el camino con el rebaño.
18Y los benei de Yaakov vinieron a su abba cerca del anochecer, y he aquí sus vestiduras estaban rasgadas y había polvo sobre sus cabezas, y ellos encontraron a su abba lamentándose y llorando a gran voz.
19Y Yaakov dijo a sus benei: ¿Díganme verdaderamente qué mal han traído de repente ustedes sobre mí? Y ellos respondieron a su abba Yaakov, diciendo: Nosotros veníamos este día después que el rebaño había sido reunido, y vinimos tan lejos como la ciudad de Shekem por el camino del midbar, y encontramos esta túnica llena de sangre sobre la tierra, y nosotros la reconocimos y la enviamos a ti para que la reconocieras.
20Y Yaakov oyó las palabras de sus benei, y él gritó en voz alta, y él dijo: Es la túnica de mi ben, una bestia maldita lo ha devorado; Yosef está rasgado en pedazos, pues yo lo envié este día para saber que todo iba bien con ustedes y bien con los rebaños y a que me traiga davar de ustedes, y él fue como yo le ordené, y esto es lo que le ha sucedido este día mientras yo creía que mi ben estaba con ustedes.
21Y los benei de Yaakov respondieron, y dijeron: El no vino a nosotros, ni lo hemos visto desde el momento que salimos de ti hasta ahora.
22Y cuando Yaakov oyó sus palabras él de nuevo gritó en voz alta, y él se levantó y rasgó sus vestiduras, y él puso cilicio sobre sus lomos, y él lloró amargamente y él se enlutó y alzó su voz en lamento y dijo estas palabras:
23¡Yosef mi ben! ¡Oh, mi ben Yosef! Y te envié este día tras el bienestar de tus ajaim, y he aquí que has sido rasgado en pedazos; por mi mano esto ha sucedido a mi ben.
24Me entristece por ti; Yosef mi ben, me entristece por ti, ¡cuán dulce eras tú para mí durante la vida, y ahora cuán extremadamente amarga es tu muerte para mí!
25¡Oh, que haya muerto yo en tu lugar Yosef mi ben, porque me entristece desgraciadamente por ti mi ben! ¡Oh, mi ben, mi ben Yosef mi ben! ¿Dónde estás y hacia dónde has sido arrastrado? ¡Levántate! ¡Levántate de tu lugar, y ven a ver mi tristeza por ti! ¡Oh, mi ben Yosef!
26Ven ahora y cuenta las lágrimas que fluyen de mis ojos por mis cachetes, y tráelas delante de Yahweh, que Su ira se vuelva de mí.
27¡Oh, Yosef mi ben!, ¿cómo caíste, por la mano de uno por el cual ni uno ha caído desde el principio del olam hasta este yom? Porque tú has sido puesto a muerte por el golpe de un enemigo, infligido con crueldad, pero ciertamente yo sé que esto te ha sucedido a ti, a causa de la multitud de mis pecados.
28¡Levántate ahora y mira cuán amarga es mi aflicción por ti mi ben! A pesar de que yo no te levanté, ni te formé, ni te di el aliento y alma, sino fue Yahweh Elohé quien te formó e hizo tus huesos y los cubrió con carne, y sopló en tus narices el aliento de vida, y después Él te dio a mí.
29Ahora, en verdad, Yahweh Elohé quien te dio a mí, Él te ha tomado de mí, y tal ha caído sobre ti.
30Y Yaakov continuó hablando esas palabras referentes a Yosef; y él lloró amargamente; y él cayó a tierra y se puso inerte.
31Y todos los benei de Yaakov, viendo la aflicción de su abba, ellos se arrepintieron de lo que habían hecho, ellos también lloraron amargamente.
32Y Yahudá se levantó y alzó la cabeza de su abba de la tierra, y él limpió las lágrimas de su abba de sus cachetes, y Yahudá lloró un llanto extremadamente grande, mientras la cabeza de su abba estaba reclinada en su regazo, inerte como una piedra.
33Y los benei de Yaakov vieron la aflicción de su abba, y ellos alzaron sus voces y continuaron llorando, y Yaakov aún estaba tendido en la tierra inerte como una piedra.
34Y todos sus benei y sus sirvientes y los benei de sus sirvientes se levantaron y se pusieron alrededor de él para confortarlos, y él rehusó ser confortado.
35Y toda la bayit de Yaakov se levantó e hicieron luto, un gran luto a causa de Yosef y la aflicción de su abba, y la noticia llegó a Yitzjak, el ben de Avraham, el abba de Yaakov, y él lloró amargamente a causa de Yosef, él y toda su bayit, y él fue desde el lugar donde él vivía en Jevrón, y sus hombres con él, y él confortó a Yaakov su ben, y él rehusó ser confortado.
36Después de esto Yaakov se levantó de la tierra, y sus lágrimas estaban corriendo por sus cachetes, y él dijo a sus benei: Levántense y tomen sus espadas y sus arcos, y vayan al campo y busquen y vean si pueden encontrar el cuerpo de mi ben y tráiganlo a mí para que yo pueda sepultarlo.
37Busquen también, por favor, entre las bestias y las cazan, y esa que venga a la primera ante ustedes,
38esa la agarran y la traen a mí, quizás Yahweh este día tendrá piedad de mi aflicción, y prepare delante de ustedes eso que rasgó a mi ben en pedazos, y tráiganlo a mí, y yo vengaré la causa de mi ben. Y sus benei hicieron lo que su abba les había ordenado, y ellos se levantaron temprano en la mañana, y cada uno tomó su espada y su arco en mano, y ellos fueron al campo a cazar las bestias.
39Y Yaakov aún estaba llorando en voz alta y lamentándose y caminando de aquí para allá en la bayit, y golpeando sus manos juntas, diciendo: ¡Yosef mi ben, Yosef mi ben!
40Y los benei de Yaakov fueron al midbar para agarrar las bestias, y he aquí que un lobo vino hacia ellos, y ellos lo agarraron y lo trajeron a su abba, y ellos dijeron a él: Este es el primero que hemos encontrado y lo hemos traído a ti como tú has ordenado, y el cuerpo de tu ben, nosotros no pudimos encontrar.
41Y Yaakov tomó a la bestia de las manos de sus benei, y él gritó con una gran voz de lamento, agarrando la bestia en sus manos, y él habló con lev amargo a la bestia: ¿Por qué devoraste a mi ben Yosef, y cómo no tienes temor de Yahweh Elohé de la tierra, o de mi aflicción por mi ben Yosef?
42Y tú devoraste a mi ben por nada, porque él no cometió violencia, y por tanto me hiciste culpable a causa de él, por lo tanto Yahweh Elohé requerirá al que es perseguido.
43Y Yahweh abrió la boca de la bestia para confortar a Yaakov con sus palabras, y respondió a Yaakov y habló estas palabras a él:
44Como el Elohé Yahweh vive quien nos creó a nosotros sobre la tierra, y como mi alma vive, mi adón, yo no vi a tu ben, ni lo rasgué en pedazos, pero desde una tierra distante yo también vine a buscar a mi ben quien se fue de mí este día, y yo no sé si está vivo o muerto.
45Y yo vine este día al campo a buscar a mi ben, y tus benei me encontraron, y me agarraron y aumentaron mi tristeza, y me han traído este día delante de ti, y ahora he hablado todas mis palabras a ti.
46Y ahora, por lo tanto ¡Oh, ben de hombre, yo estoy en tus manos!, y haz a mí este día como parezca bien a tu vista, pero por la vida de Yahweh Elohé quien me creó, yo no vi a tu ben, ni lo rasgué en pedazos, ni la carne de hombres ha entrado en mi boca en todos los días de mi vida.
47Y cuando Yaakov oyó estas palabras de la bestia él estaba grandemente sorprendido, y soltó la bestia de sus manos, y ella se fue.
48Y Yaakov aún estaba llorando en voz alta y lamentándose por Yosef día tras día, y él se lamentó por su ben muchos días.
