Lectura
Yashar 43
1Y ellos fueron y se sentaron en la parte opuesta, como la distancia de un tiro de arco, y se sentaron allí para comer pan. Mientras estaban comiendo, tomaron consejo sobre lo que iban a hacer con él, si matarlo o traerlo de regreso a su abba.
2Ellos estaban teniendo el consejo, cuando levantaron sus ojos y vieron, he aquí que había una compañía de yismaelim viniendo a la distancia por el camino de Gilead, con destino a Mitzraim.
3Y Yahudá les dijo: ¿Qué ganaremos por matar a nuestro ají? Quizás Yahweh Elohé lo requerirá de nosotros; este es, entonces, el consejo propuesto sobre él que ustedes harán a él: He aquí esta compañía de yismaelim yendo hacia Mitzraim.
4Vengan ahora y vamos a deshacernos de él a manos de ellos, y que nuestras manos no estén sobre él, y ellos lo llevarán con ellos, y él será perdido entre la gente de la tierra, y nosotros no lo pondremos a muerte con nuestras manos. Y la propuesta complació a sus ajaim y ellos hicieron de acuerdo a la davar de Yahudá.
5Y mientras ellos estaban discutiendo el asunto, y antes que la compañía de yismaelim pasara junto a ellos, siete mercaderes de Midyan pasaron junto a ellos, y mientras pasaban estaban sedientos, y ellos levantaron sus ojos y vieron el pozo donde Yosef estaba metido, y ellos vieron, y he aquí que toda especie de ave estaba sobre él.
6Y esos midyanim corrieron al pozo para beber agua, porque ellos creían que contenía agua, y al venir al pozo ellos oyeron la voz de Yosef llorando y lamentándose en el pozo, y ellos miraron en el pozo, y he aquí que había un joven de hermosa apariencia y bien favorecido.
7Y ellos llamaron a él, y dijeron: ¿Quién eres tú y quién te puso ahí? ¿Y quién te puso en ese pozo en el midbar? Y todos ellos asistieron en halar a Yosef y ellos lo sacaron fuera del pozo, y lo tomaron y siguieron con su viaje y pasaron junto a sus ajaim.
8Y ellos les dijeron: ¿Por qué hacen esto, tomar a nuestro sirviente e irse? En verdad nosotros pusimos a este joven en el pozo porque se rebeló contra nosotros, y ustedes vienen y lo sacan y se lo llevan, ahora, dennos de regreso nuestro sirviente.
9Y los midyanim respondieron y dijeron a los benei de Yaakov: ¿es este sirviente de ustedes o este hombre los atiende? Quizás ustedes todos son sirvientes de él, porque él es más hermoso y mejor favorecido que todos ustedes, ¿por qué todos ustedes nos hablan falsamente?
10Ahora, por lo tanto, nosotros no escucharemos sus palabras ni los atenderemos, porque nosotros encontramos a este joven en un pozo en el midbar, y nosotros lo tomamos, y por lo tanto, seguiremos.
11Y todos los benei de Yaakov se acercaron a ellos y se levantaron y les dijeron: Dennos a nuestro sirviente y ¿Por qué morirán todos por el filo de la espada? Y los midyanim gritaron contra ellos y desenfundaron sus espadas, y se acercaron para pelear contra los benei de Yaakov.
12He aquí que Shimón se levantó de su asiento contra ellos, y saltó en la tierra y se acercó a los midyanim y les dio un terrible grito delante de ellos, tal que su grito fue oído a la distancia, y la tierra tembló al grito de Shimón.
13Y los midyanim estaban aterrorizados a causa de Shimón y el ruido de su grito, y cayeron sobre sus rostros, y estaban excesivamente alarmados.
14Y Shimón les dijo: En verdad yo soy Shimón ben de Yaakov el ivri, que con mis ajaim destruimos la ciudad de Shekem y las ciudades de los emorim; así además me haga a mí mi Elohé Yahweh que si todos sus ajaim el pueblo de Midyan, y también los melajím de Kenaan, fueran a venir con ustedes, ellos no podrían pelear contra mí.
15Ahora, por lo tanto, devuélvanos al joven a quien ustedes han tomado, no sea que yo dé su carne a las aves del shamaj y a las bestias de la tierra.
16Y los midyanim estaban más aterrorizados de Shimón, y se acercaron a los benei de Yaakov con terror y miedo, y con palabras patéticas, diciendo:
17Ciertamente ustedes han dicho que el joven es su sirviente, y que él se rebeló contra ustedes, y por tanto lo pusieron en el pozo; ¿qué, entonces, harás ustedes con un sirviente que se rebela contra su adón? Ahora, por lo tanto, véndanlo a nosotros y nosotros les daremos todo lo que requieran por él; y Yahweh estaba complacido de hacer esto para que los benei de Yaakov no mataran a su ají.
18Y los midyanim vieron que Yosef era de apariencia hermosa, y bien favorecido; ellos lo deseaban a él en sus corazones y estaban urgidos en comprarlo de sus ajaim.
19Los benei de Yaakov escucharon a los midyanim y les vendieron a Yosef por veinte piezas de plata, y Reubén su ají no estaba con ellos, y los midyanim tomaron a Yosef y continuaron su viaje a Gilead.
20Ellos iban por el camino y los midyanim se arrepintieron de lo que habían hecho, en haber comprado al joven, y uno dijo al otro: ¿Qué es esta cosa que hemos hecho, en tomar este joven de los ivrim, quien es de hermosa apariencia, y bien favorecido?
21Quizás este joven es robado de la tierra de los ivrim, ¿y por qué, entonces hemos hecho tal cosa? Y si somos buscados y él es encontrado en nuestras manos, nosotros moriremos por él.
22Ciertamente fuertes y poderosos hombres lo han vendido a nosotros, la fuerza de uno quien ustedes vieron este día; quizás ellos lo robaron de esta tierra con su fuerza y su brazo poderoso, y ellos lo han vendido a nosotros por el bajo valor cual hemos dado a ellos.
23Y mientras ellos lo estaban discutiendo, ellos miraron, y he aquí que la compañía de yismaelim que estaba viniendo primero, y cual los benei de Yaakov vieron, estaba avanzando hacia los midyanim, y los midyanim se dijeron uno al otro: Vengan, vamos a vender a esta joven a la compañía de los yismaelim que está viniendo hacia nosotros, y tomaremos por él lo poco que dimos por él, y seremos librados de este mal.
24Y ellos hicieron así, y ellos llegaron a los yismaelim, y los midyanim vendieron a Yosef a los yismaelim por las veinte piezas de plata que ellos habían dado por él a sus ajaim.
25Y los midyanim siguieron su camino a Gilead, y los yismaelim tomaron a Yosef y ellos lo dejaron montar en uno de los camellos, y ellos lo estaban llevando a Mitzraim.
26Y Yosef oyó que los yismaelim estaban en camino a Mitzraim, y Yosef se lamentó y lloró por esta cosa que él estaba siendo removido tan lejos de la tierra de Kenaan, de su abba, y él lloró amargamente y él estaba montado sobre el camello, y uno de los hombres lo observó, y lo hizo descender del camello y caminar a pie, y a pesar de esto, Yosef continuó llorando y lamentándose, y él dijo: ¡Oh, avi, oh, avi!
27Y uno de los yismaelim se levantó y golpeó a Yosef en el cachete, y él aún continuó llorando; y Yosef estaba fatigado en el camino y no podía seguir a causa del amargor de su alma, y ellos todos le pegaron y lo afligieron en el camino, y ellos lo aterrorizaron para que dejara de llorar.
28Y Yahweh vio la aflicción de Yosef y su problema, y Yahweh trajo sobre esos hombres oscuridad y confusión, y la mano de todos los que lo golpearon se marchitó.
29Y ellos dijeron uno al otro: ¿qué es esta cosa que Yahweh Elohé nos ha hecho en el camino? Y ellos no sabían que esto les había sobrevenido por causa de Yosef, y los hombres siguieron de camino, y ellos pasaron por el camino de Efrat donde Rajel estaba sepultada.
30Y Yosef llegó a la sepultura de su íma, y Yosef se apresuró y corrió a la sepultura de su íma, y cayó sobre la sepultura y lloró.
31Y Yosef clamó a gran voz sobre la sepultura de su íma, él dijo: ¡Oh, íma, mi íma! ¡Oh, tú que me diste a luz, si pudieras despertarte ahora, mirarías y verías a tu ben, como él ha sido vendido por esclavo, y ni uno se compadece de él!
32¡Oh, si pudieras levantarte tú, llorarías conmigo a causa de mis aflicciones, y mirarías los corazones de mis ajaim!
33Levántate mi íma, levántate, despiértate de tu sueño para mí, dirige tus batallas contra mis ajaim. ¡Oh, cómo ellos me han despojado de mi túnica y me han vendido dos veces como esclavo, y me han separado de avi, y no hay uno que tenga piedad!
34¡Levántate y pon tu causa contra ellos delante de Elohé, y mira a ver a quién Yahweh Elohé justificará en el juicio, y a quién Él condenará!
35¡Levántate, si pudieras, oh, mi íma levántate! ¡Si pudieras despertar de tu sueño y pudieras mirar a avi como su alma está conmigo este día, y si pudieras confortarlo y consolar su lev!
36Y Yosef continuó hablando esas palabras desde su más profundo lev, y Yosef gritó a gran voz y lloró amargamente sobre la sepultura de su íma; y él cesó de hablar, y de la amargura de su lev se volvió inerte como piedra sobre la sepultura.
37Y Yosef oyó una voz que le hablaba a él desde su lev, cual le respondió con amargura de lev, y con una voz de lamento y recogimiento en estas palabras: Mi ben, mi ben Yosef, Yo Yahweh Elohé he oído la voz de tu llanto y la voz de tu lamento, Yo he visto tus lágrimas; Yo conozco tus aflicciones.
39Y por lo tanto mi ben, Yosef mi ben, ten esperanza en Mi, Yo soy Yahweh y espera en Mi y no temas, porque Yo Yahweh estoy contigo, y te liberaré de todos tus problemas.
40Levántate mi ben Yosef y ve a Mitzraim con tus adonim, no temas, porque Yo Yahweh estaré contigo. Y Yahweh continuó hablando en esa forma a Yosef.
41Y Yosef oyó esto y él se quedó grandemente pensativo, y él continuó llorando; y después de esto uno de los yismaelim lo observó llorando y lamentándose sobre la sepultura, y su ira fue rebullida contra él, y lo echó de allí, y lo golpeó y lo maldijo.
42Y Yosef dijo a los hombres: ¿Puedo encontrar rajem a la vista de ustedes para llevarme de regreso a la bayit de avi, y él les dará abundancia de riquezas?
43Y ellos respondieron diciendo: ¿No eres tú el esclavo, y dónde está tu abba? Y si tú tuvieras un abba no hubieras sido vendido dos veces por tan poco dinero; y la ira de ellos aún estaba rebullida contra él, y ellos continuaron golpeándolo y castigándolo. Y Yosef lloró amargamente.
44Y Yahweh vio la aflicción de Yosef, y Yahweh de nuevo golpeó a esos hombres, y los castigó, y Yahweh causó que una oscuridad los envolviera sobre la tierra, y relámpagos destellaron y truenos rugieron, y la tierra tembló a la voz de los truenos y del viento poderoso, y los hombres estaban aterrorizados y no sabían a donde ir; Como Él le había dicho momentos antes a su lev.
45Y las bestias y los camellos se pararon inertes, y ellos las guiaban, pero no se movían, ellos las golpearon, y ellas se agacharon en la tierra, y los hombres se dijeron uno al otro; ¿Qué es esto que Yahweh Elohé ha hecho a nosotros? ¿Cuáles son nuestras transgresiones y cuáles son nuestros pecados, que esta cosa ha caído sobre nosotros?
46Y uno de ellos respondió, y dijo: Quizás por el pecado de afligir a este esclavo, esta cosa nos sucedió este día a nosotros; por lo tanto, imploren a Él fuertemente que nos perdone, y entonces sabremos por quién nos ha caído este mal sobre nosotros, y si Yahweh Elohé tiene compasión de nosotros, entonces sabremos que esto viene a nosotros por el pecado de afligir a este esclavo.
47Y los hombres lo hicieron así, y ellos suplicaron a Yosef y lo presionaron para perdonarlos; y ellos dijeron: Hemos pecado contra Yahweh Elohé y a ti, ahora, por lo tanto, concede nuestra petición de tu Elohé Yahweh que Él quite esta muerte de nosotros, porque hemos pecado contra Él.
48Y Yosef hizo de acuerdo a sus palabras, y Yahweh escuchó a Yosef, y Yahweh quitó la plaga con la cual infligió sobre esos hombres por causa de Yosef, y las bestias se levantaron de la tierra y ellos las condujeron, y ellos siguieron, y la tormenta rugiente se aplacó y la tierra se tranquilizó, y los hombres siguieron en su viaje a Mitzraim, y los hombres sabían que este mal les había sobrevenido por causa de Yosef.
49Y ellos se dijeron uno al otro: He aquí, nosotros sabemos que fue por causa de su aflicción que este mal cayó sobre nosotros; ahora, por lo tanto, ¿por qué hemos de traer esta muerte sobre nuestras almas? Vamos a aconsejarnos en qué hacer con este esclavo.
50Y uno respondió, y dijo: Ciertamente él nos dijo que lo lleváramos de regreso a su abba; ahora por tanto vengan, vamos a llevarlo de regreso y lo llevaremos al lugar que él nos dirá; y tomaremos de su familia el precio que nosotros dimos por él y entonces nos iremos.
51Y uno respondió de nuevo, y dijo: He aquí este consejo es bueno, pero no lo podemos hacer porque el camino está muy lejos de nosotros, y no podemos salirnos del camino.
52Y uno más respondió y le dijo a él: Este es el consejo a ser adoptado, no nos desviaremos de él; he aquí, este día nosotros vamos a Mitzraim, y cuando hayamos llegado a Mitzraim, lo venderemos a un alto precio, y seremos liberados de su mal.
53Y esta cosa complació a los hombres, y así lo hicieron, y ellos continuaron su viaje a Mitzraim con Yosef.
