Lectura

Yashar 35

1Y el número de todos los varones que fueron circuncidados eran de seiscientos cuarenta y cinco hombres y doscientos cuarenta y seis niños.

2Pero Hiddekem el ben de Pered, el abba de Jamor, y sus seis ajaim no quisieron escuchar a Shekem y a su abba Jamor, y ellos no quisieron circuncidarse, porque la propuesta de los benei de Yaakov era repugnante a su vista, y su ira fue grandemente rebullida por esto, que la gente de la ciudad no los escucharan a ellos.

3Y en el anochecer del segundo día, ellos encontraron ocho niños pequeños que no habían sido circuncidados, porque sus imaot los habían escondido de Shekem y su abba Jamor, y de los hombres de la ciudad.

4Y Shekem y su abba Jamor enviaron que los trajeran delante de ellos para ser circuncidados, cuando Hiddekem y sus seis ajaim saltaron a ellos con sus espadas, y buscaron matarlos.

5Ellos también buscaron matar a Shekem y a su abba Jamor y buscaron matar a Dina con ellos por cuenta de este asunto.

6Y ellos dijeron: ¿Qué es esta cosa que ustedes han hecho? ¿No hay mujeres entre las hijas de sus ajaim los kenaanim, que ustedes quieren tomar para sí mismos hijas de los ivrim, a quienes no conocieron antes, y ustedes harán este acto que sus padres nunca les ordenaron?

7¿Ustedes se imaginan que van a tener éxito con este acto que han hecho? ¿Y qué responderán en este asunto a sus ajaim los kenaanim, quienes vendrán mañana y les preguntarán sobre este asunto?

8Y si su obra no parece justa y buena a su vista, ¿qué harán con sus vidas, y nosotros con nuestras vidas, en que ustedes no escucharon nuestras voces?

9Y los habitantes de la tierra y todos los ajaim de los benei de Ham, oirán su acto, diciendo:

10Por causa de una mujer ivrit Shekem y Jamor su abba, y todos los habitantes de su ciudad, hicieron eso con lo cual ellos nunca estaban familiarizados y cual sus antepasados nunca les ordenaron, ¿adónde entonces ustedes volarán o dónde esconderán su vergüenza, todos los días delante de sus ajaim, los habitantes de la tierra de Kenaan?

11Ahora, por lo tanto, nosotros no podemos soportar esta cosa que ustedes han hecho, ni podemos ser cargados con este yugo sobre nosotros, cual nuestros antepasados no nos ordenaron.

12He aquí, mañana nosotros congregaremos a nuestros ajaim, los ajaim kenaanim que viven en la tierra, y nosotros todos vendremos y los golpearemos y a todos los que confían en ustedes, para que no haya un remanente de ustedes o de ellos.

13Y cuando Jamor y su ben Shekem, y toda la gente de la ciudad oyeron las palabras de Hiddekem y sus ajaim, ellos estaban aterrorizados por sus vidas a causa de sus palabras, y ellos se arrepintieron de lo que habían hecho.

14Y Shekem y su abba Jamor respondieron a su abba Hiddekem y a sus ajaim, diciendo a todos ellos: Todas las palabras que tú has hablado a nosotros son verdad.

15Ahora no digan ni se imaginen en su lev que por causa de Jamor a los ivrim nosotros hicimos esta cosa que nuestros padres no nos ordenaron.

16Pero vimos que no era la intención de ellos y su deseo a acceder a nuestros deseos referente a su hija en cuanto a nosotros tomarla, excepto por esta condición, así que escuchamos a sus palabras y actuamos como vieron, para poder obtener nuestro deseo de ellos.

17Y cuando hayamos obtenido nuestra petición de ellos, y cuando hayamos obtenido nuestro deseo de ellos, nosotros regresaremos y haremos a ellos lo que ustedes nos digan.

18Nosotros les suplicamos que esperen y deténganse hasta que nuestra carne haya sanado y de nuevo seamos fuertes, y entonces iremos juntos contra ellos, y haremos a ellos eso que está en sus corazones y los nuestros.

19Y Dina la hija de Yaakov oyó todas las palabras que Hiddekem y sus ajaim habían hablado, y lo que Jamor y su ben Shekem les habían respondido.

20Y ella se apresuró y envió una de sus sirvientas, que su abba había enviado para cuidarla en la bayit de Shekem, a Yaakov su abba y a sus ajaim, diciendo:

21Así Hiddekem y sus ajaim aconsejaron referente a ustedes, y así Jamor y Shekem y la gente de la ciudad respondieron a ellos.

22Y cuando Yaakov oyó esas palabras fue lleno de ira, y él estaba indignado con ellos, y su furia fue rebullida contra ellos.

23Y Shimón y Lewí juraron y dijeron: Como vive Yahweh el Elohé de toda la tierra, para esta hora mañana, no habrá un remanente en toda la ciudad.

24Y veinte jóvenes se escondieron los cuales no habían sido circuncidados y pelearon contra Shimón y Lewí, y Shimón y Lewí mataron a dieciocho de ellos, y dos de ellos huyeron y escaparon a unos pozos de cal que había en la ciudad, y Shimón y Lewí los buscaron pero no pudieron encontrarlos.

25Y Shimón y Lewí continuaron yendo alrededor de la ciudad, y ellos mataron a toda la gente de la ciudad a filo de espada, y ellos no dejaron uno que permaneciera.

26Y hubo gran consternación en medio de la ciudad, y el llanto de la gente de la ciudad subió al shamaj, y todas las mujeres y niños lloraron a gran voz.

27Y Shimón y Lewí mataron a toda la ciudad; no dejaron un varón vivo en toda la ciudad.

28Ellos mataron a Jamor y a Shekem, su ben, a filo de espada, y ellos trajeron a Dina de la bayit de Shekem y salieron de allí.

29Y los benei de Yaakov fueron y regresaron, y vinieron sobre los muertos, y saquearon toda su propiedad que estaba en la ciudad y el campo.

30Y mientras se estaban llevando el botín, trescientos se pararon echaron polvo sobre ellos y tiraron piedras, cuando Shimón se volvió a ellos y mató a todos a filo de espada, y Shimón se volvió de Lewí y vino dentro de la ciudad.

31Y él se llevó todas sus ovejas y sus bueyes y sus reses, y también el remanente de sus mujeres y benei, y él se los llevó a todos, y ellos abrieron la puerta y salieron y fueron a su abba Yaakov con vigor.

32Y cuando Yaakov vio todo lo que ellos habían hecho a la ciudad, y vio el botín que ellos habían saqueado de ellos, Yaakov estaba muy irritado con ellos, y Yaakov les dijo: ¿Qué es esto que me han hecho? He aquí, yo obtuve descanso de los kenaanim en la tierra, y ninguno de ellos se metía conmigo.

33Y ahora lo que ustedes han hecho me hace absolutamente odioso hacia los habitantes de la tierra, entre los kenaanim y los perizim, y yo soy sólo un número pequeño,

34y ellos se reunirán contra mí, y me matarán cuando ellos oigan de su obra contra sus ajaim, y yo y mi bayit seremos destruidos.

35Y Shimón y Lewí y todos sus ajaim con ellos respondieron a su abba Yaakov y le dijeron: He aquí, nosotros vivimos en la tierra, y ¿Shekem hará esto a nuestra ajot? ¿Por qué estás callado por todo lo que Shekem ha hecho? ¿Y tratará él con nuestra ajot como una ramera en las calles? Y el número de mujeres que Shimón y Lewí tomaron cautivas de la ciudad de Shekem, las que ellos no mataron, era ochenta y cinco que no habían conocido hombre.

36Y entre ellas había una joven doncella de bella apariencia y bien favorecida, cuyo nombre era Bunah, y Shimón la tomó por esposa, y el número de los varones que ellos tomaron cautivos y no mataron, fue de cuarenta y siete hombres, y el resto ellos mataron.

37Y todos los jóvenes y muchachas que Shimón y Lewí habían tomado cautivos de la ciudad de Shekem, fueron sirvientes de los benei de Yaakov y sus benei después de ellos, hasta el día que los benei de Yaakov fueron a la tierra de Mitzraim.

38Y cuando Shimón y Lewí salieron de la ciudad los dos jóvenes que quedaron, los que se habían escondido en la ciudad, y no murieron entre la gente de la ciudad, se levantaron, y esos jóvenes fueron por la ciudad y caminaron por alrededor, y encontraron la ciudad desolada y sin hombres, sólo mujeres llorando, y esos jóvenes gritaron y dijeron: He aquí, este es el mal que los benei de Yaakov el ivri hicieron a esta ciudad y hoy han destruido una de las ciudades kenaanin, y no tuvieron temor de sus vidas en toda la tierra de Kenaan.

39Y esos hombres salieron de la ciudad y fueron a la ciudad de Tapnaj, y ellos vinieron allí y dijeron a los habitantes de Tapnaj todo lo que había caído sobre ellos, y todo lo que los benei de Yaakov habían hecho a la ciudad de Shekem.

40Y la información llegó a Yashuv melej de Tapnaj, y él envió hombres a la ciudad de Shekem para ver lo que los jóvenes dijeron, porque el melej no creyó en ellos a causa de esto, diciendo: ¿Cómo dos hombres pudieron destruir tan grande pueblo como Shekem?

41Y los mensajeros de Yashuv regresaron y le dijeron, diciendo: Nosotros fuimos a la ciudad y está destruida, no hay un hombre allí; sólo mujeres llorando, ni ninguna oveja ni res, porque todo lo que estaba en la ciudad, los benei de Yaakov se lo llevaron.

42Y Yashuv se puso pensativo acerca de esto: ¿Cómo dos hombres pudieron hacer esto, destruir una ciudad grande, y ni un hombre capaz de oponérseles?

43Porque así no se ha hecho desde los días de Nimród, y ni aun del tiempo más remoto; y Yashuv melej de Tapnaj dijo a su gente: Sean valientes y nosotros iremos a pelear contra esos ivrim, y haremos a ellos como ellos hicieron a la ciudad, y nosotros vengaremos la causa de la gente de la ciudad.

44Y Yashuv melej de Tapnaj, consultó con sus consejeros en este asunto, y sus consejeros dijeron a él: Tú solo no prevalecerás contra los ivrim, porque ellos deben ser poderosos para hacer esta obra a la ciudad entera.

45Si dos de ellos destruyeron la ciudad completa, y ni uno se levantó contra ellos, seguramente si tú vas contra ellos, ellos se levantarán contra nosotros y nos destruirán de la misma forma.

46Pero si tú envías a todos los melajím alrededor de nosotros, y que ellos se junten, entonces nosotros iremos con ellos contra los benei de Yaakov; entonces tú prevalecerás contra ellos.

47Y Yashuv oyó las palabras de sus consejeros, y sus palabras lo complacieron a él y a su pueblo, y él hizo así; y Yashuv el melej de Tapnaj envió a todos los melajím de los emorim que rodean a Shekem y Tapnaj, diciendo:

48Vengan conmigo y asístanme, y nosotros golpearemos al ivri y a todos sus benei, y los destruiremos de la tierra, porque así hizo él a la ciudad de Shekem, ¿y ustedes no lo saben?

49Y todos los melajím de los emorim oyeron todo el mal que los benei de Yaakov hicieron a la ciudad de Shekem, y estaban grandemente asombrados con ellos.

50Los siete melajím de los emorim se reunieron con todos sus ejércitos, alrededor de diez mil hombres con espadas desenfundadas, y ellos vinieron a pelear contra los benei de Yaakov; y Yaakov oyó que los melajím de los emorim se habían reunido para pelear contra sus benei, y Yaakov estaba grandemente temeroso, y esto lo afligió.

51Y Yaakov exclamó contra Shimón y Lewí, diciendo: ¿Qué es este acto que ustedes hicieron? ¿Por qué me han dañado, con traer en contra de mí a todos los benei de Kenaan para destruirme a mí y mi bayit? Porque yo estaba en descanso, aun yo y mi bayit, y ustedes me han hecho esta cosa a mí, y han provocado a los habitantes de la tierra por sus procedimientos.

52Y Yahudá respondió a su abba, diciendo: ¿Fue por nada que mis ajaim Shimón y Lewí mataron a los habitantes de Shekem? En verdad fue porque Shekem había humillado a nuestra ajot, y transgredido el Mitzvá de nuestro Yahweh Elohé a Noáj y sus benei, porque Shekem agarró a nuestra ajot por la fuerza, y cometió adulterio con ella.

53Y Shekem hizo este mal y ni uno de los habitantes de esta ciudad interfirió con él, en decir: ¿Por qué haces esto? Ciertamente por esto mis ajaim fueron y golpearon la ciudad, y Yahweh la entregó en sus manos, porque sus habitantes habían transgredido los Mitzvot de nuestro Elohé Yahweh. ¿Es entonces por nada que ellos han hecho esto?

54Y ahora, ¿por qué estás tú temeroso y afligido, y por qué estás disgustado con mis ajaim, y por qué tu ira está rebullida contra ellos?

55Ciertamente nuestro Elohé Yahweh quien entregó la ciudad de Shekem en sus manos y sus habitantes, Él también entregará en nuestras manos todos los melajím kenaanim que están viniendo contra nosotros, y nosotros haremos a ellos como mis ajaim hicieron a Shekem.

56Ahora, estate tranquilo acerca de ellos y echa tus temores, pero confía en Yahweh nuestro Elohé y ora a Él que nos asista y nos libere, y que entregue nuestros enemigos en nuestras manos.

57Y Yahudá llamó a uno de los sirvientes de su abba, y le dijo: Ve ahora y mira donde esos melajím, que están viniendo contra nosotros, están situados con sus ejércitos.

58Y el sirviente fue y miró a lo lejos, y fue opuesto a la montaña de Sijón, y vio todos los campamentos de los melajím en los campos, y regresó a Yahudá y dijo: He aquí, los melajím están situados en el campo con todos sus campamentos, un pueblo extremadamente numeroso, como la arena en la costa del mar.

59Y Yahudá dijo a Shimón y Lewí, y a todos sus ajaim: Fortalézcanse a sí mismos y sean benei de valor, porque Yahweh nuestro Elohé está con nosotros, no les teman a ellos.

60Párese hacia delante, cada hombre ceñido con sus armas de guerra, su arco y su espada, y nosotros iremos y pelearemos contra esos hombres incircuncisos; Yahweh es nuestro Elohé, Él nos salvará.

61Y ellos se levantaron, y cada uno se ciñó con sus armas de guerra, grandes y pequeños, once benei de Yaakov, y todos los sirvientes de Yaakov con ellos.

62Y todos los sirvientes de Yitzjak que estaban con Yitzjak en Jevrón, todos vinieron equipados con todo tipo de instrumentos de guerra, y los benei de Yaakov y sus sirvientes, siendo ciento doce hombres, fueron hacia esos melajím, y Yaakov también fue con ellos.

63Y los benei de Yaakov enviaron a Yitzjak el ben de Avraham en Jevrón, lo mismo es QuiriatArva, diciendo: Ora, te suplicamos, por nosotros a Yahweh nuestro Elohé

64para que nos proteja de las manos de los kenaanim que están viniendo contra nosotros, y entrégalos en nuestras manos.

65E Yitzjak el ben de Avraham oró a Yahweh por sus benei, y él dijo: ¡Oh, Yahweh Elohé! Tú sí prometiste a mi abba, diciendo: Yo multiplicaré tu zera como las estrellas del Shamaj, y Tú también me prometiste, y Tú estableciste Tú Davar, ahora que los melajím de Kenaan están viniendo juntos, a hacer la guerra contra mis benei porque ellos no cometieron violencia.

66Ahora, por lo tanto, ¡Oh, Yahweh Elohé!, Elohé de toda la tierra, distorsiona, yo te pido por favor, el consejo de esos melajím para que no puedan pelear contra mis benei.

67E impresiona los corazones de esos melajím y sus pueblos con el terror de mis benei y derriba su orgullo, para que ellos se vuelvan de mis benei.

68Y con Tu Brazo Poderoso y Tu Mano Extendida, libera a mis benei y sus sirvientes de ellos, porque el Poder y la Fortaleza están en Tu Mano para hacer esto.

69Y los benei de Yaakov y sus sirvientes fueron hacia esos melajím, y ellos confiaron en Yahweh su Elohé y mientras ellos iban, Yaakov su abba también oró a Yahweh y dijo: Oh, Yahweh poderoso y exaltado quien ha reinado desde días antiguos, desde ese tiempo, hasta ahora, y para siempre.

70Tú eres el que agita las guerras y las causa cesar, en Tus Manos están el poder para exaltar y para derribar; ¡Oh!, que mi tefilat sea aceptable delante de Ti y que Tú te vuelvas a mí con Tus Rajamim; para impresionar los corazones de esos melajím y sus pueblos con terror de mis benei, y aterrorizarlos en sus campamentos, y con Tu gran Bondad libera a todos aquellos que confían en ti, porque eres Tú quien puede traer a los pueblos bajo nosotros y reducir naciones bajo nuestro poder.