Lectura

Yashar 15

1En aquellos días había en la tierra de Shinar un hombre sabio que tenía entendimiento en toda sabiduría, y de una apariencia hermosa, pero él era pobre e indigente; su nombre era Rikayon y le era duro mantenerse a sí mismo,

2y él resolvió ir a Mitzraim, a Oswiris el ben de Anom melej de Mitzraim, para enseñar al melej sabiduría; porque quizás él encontraría favor a su vista, para levantarlo y darle sostén; y Rikayon así lo hizo.

3Y cuando Rikayon vino a Mitzraim, él le preguntó a los habitantes de Mitzraim referente al melej, y los habitantes de Mitzraim le dijeron las costumbres del melej de Mitzraim, porque era entonces la costumbre del melej de Mitzraim salir de su palacio real y era visto fuera sólo un día al año, y después de eso el melej regresaba a su palacio y permanecía allí.

4Y un día el melej salió y pasó juicio en la tierra, y todos los que tenían pleito vinieron delante del melej ese día para obtener su petición.

5Y cuando Rikayon oyó de la costumbre del melej y que él no podía venir a la presencia del melej, él sufrió grandemente y estaba muy entristecido.

6Y en el anochecer Rikayon salió y encontró una bayit en ruinas, anteriormente una bayit de hornear en Mitzraim, y él se quedó allí toda la noche en amargura de alma y punzado con hambre, y el sueño fue removido de sus ojos.

7Y Rikayon consideró dentro de él lo que debía hacer él en el pueblo hasta que el melej hiciera su aparición, y cómo se podría mantener a sí mismo allí.

8Y él se levantó en la mañana y caminó alrededor, y se encontró en su camino con aquellos que vendían vegetales y varias clases de semillas con los cuales suplían a los habitantes.

9Y Rikayon deseó hacer lo mismo para poder tener su sostén en la ciudad, pero él desconocía las costumbres de la gente, y él era como un hombre ciego entre ellos.

10Y él fue y obtuvo vegetales para venderlos para su sostén, y la chusma se reunió alrededor de él y lo ridiculizaron, y cogieron sus vegetales de él y lo dejaron sin nada.

11Y él se levantó con amargura de alma, y fue sollozando a la bayit del horno en la cual se había quedado toda la noche anterior, y durmió allí la segunda noche.

12Y en esa noche él razonó consigo mismo cómo se podía salvar del hambre, y él diseñó un plan en cómo actuar.

13Y él se levantó en la mañana y actuó ingeniosamente, y fue y contrató a treinta hombres fuertes de la chusma, llevando sus instrumentos de guerra, él los llevó a la cumbre de un sepulcro de Mitzraim, y él los situó allí.

14Y él les ordenó diciendo: Así dice el melej: Fortalézcanse y sean hombres valientes, y no permitan que ningún hombre sea sepultado aquí hasta que no sean dadas doscientas piezas de plata; y luego puede ser sepultado, y esos hombres hicieron de acuerdo a la orden de Rikayon a la gente de Mitzraim por todo ese año.

15Y en el tiempo de ocho meses Rikayon y sus hombres reunieron grandes riquezas de plata y oro, y Rikayon tomó gran cantidad de caballos y otros animales, y él contrató más hombres, y él les dio caballos y ellos permanecieron con él.

16Y cuando el año dio vuelta, en el tiempo que el melej salía al pueblo, los habitantes de Mitzraim se reunieron para hablar con él referente a la obra de Rikayon y sus hombres.

17Y el melej salió en el día señalado, y todos los mitzrim vinieron a él y clamaron a él diciendo:

18¡Qué el melej viva para siempre! ¿Qué es esta cosa que haces a tus sirvientes en el pueblo, de no permitir a un cuerpo muerto ser sepultado hasta que tanta plata y oro sea dado? ¿Fue algo como esto hecho en toda la tierra, desde los días de melajím pasados, sí, aun desde los días de Adam, hasta este día, que los muertos no puedan ser sepultado sólo por un precio impuesto?

19Nosotros sabemos que es una costumbre de melajím tomar un impuesto anual de los vivientes, pero tú no sólo haces esto, sino de los muertos tú arrancas un impuesto día a día.

20Ahora, ¡Oh, melej! ya no podemos soportar esto, porque toda la ciudad está arruinada a causa de esto, ¿y tú no lo sabes?

21Y cuando el melej oyó todo lo que ellos habían hablado, y su ira se encendió dentro de él por este asunto, porque él no había conocido nada de esto.

22Y el melej dijo: ¿Quién y dónde está el que se atreve a hacer esta cosa perversa en mi tierra sin mi mandato? Seguramente ustedes me dirán.

23Y ellos le dijeron todas las obras de Rikayon y sus hombres, y la furia del melej fue despertada, y él ordenó que Rikayon y sus hombres fueran traídos delante de él.

24Y Rikayon tomó mil niños, benei y banot, y los vistió de seda y brocados, y los puso sobre caballos y los mandó al melej por medio de sus hombres, y él también tomó una gran cantidad de plata y oro y piedras preciosas, y un fuerte y hermoso caballo, como regalo para el melej, con los cuales vino delante del melej y se inclinó a tierra delante de él. El melej y sus sirvientes y todos los habitantes de Mitzraim se preguntaron de la obra de Rikayon, y ellos vieron sus riquezas y los regalos que había traído al melej.

25Y grandemente complació al melej y él se preguntó de ello; y cuando Rikayon se sentó delante de él, el melej le preguntó referente a sus obras, y Rikayon habló todas sus palabras sabiamente delante del melej, y sus sirvientes y de todos los habitantes de Mitzraim.

26Y cuando el melej oyó todas las palabras de Rikayon y su sabiduría, Rikayon encontró gracia a su vista, y encontró el favor y bondad de todos los sirvientes del melej y de todos los habitantes de Mitzraim, a causa de su sabiduría y excelente oratoria, y desde ese momento ellos lo amaron extremadamente.

27Y el melej respondió y dijo a Rikayon: Tú nombre no será más Rikayon, sino Parot será tu nombre, puesto que tú arrancaste un impuesto de los muertos, y él llamó su nombre Parot.

28Y el melej y sus súbditos amaron a Rikayon por su sabiduría, y ellos consultaron con los habitantes de Mitzraim para hacerlo prefecto bajo el melej.

29Y todos los habitantes de Mitzraim y sus hombres sabios así lo hicieron, y fue hecho ley en Mitzraim.

30Y ellos hicieron a Rikayon Parot prefecto bajo Oswiris melej de Mitzraim, y Rikayon Parot gobernó sobre Mitzraim, diariamente administrando justicia a toda la ciudad, pero Oswiris el melej juzgaba al pueblo de la tierra un día en el año, cuando él salía para hacer su aparición.

31Y Rikayon Parot astutamente usurpó el gobierno de Mitzraim, y él arrancaba un impuesto de todos los habitantes de Mitzraim.

32Y todos los habitantes de Mitzraim grandemente amaban a Rikayon Parot, y ellos hicieron un decreto de llamar a todo melej que reinara sobre ellos y su zera en Mitzraim, Parot.

33Por lo tanto, todos los melajím que reinaron en Mitzraim desde ese tiempo en adelante fueron llamados Parot hasta este día.