Lectura
Yashar 12
1Y cuando el melej oyó las palabras de Avram, él ordenó que Avram fuera puesto en prisión, y Avram estuvo diez años en prisión.
2Y al término de esos días el melej ordenó que todos los melajím, príncipes y gobernadores de diferentes provincias y sabios tenían que venir delante de él, y ellos se sentaron delante de él, y Avram aún estaba en la bayit de reclusión.
3Y el melej dijo a los príncipes y sabios: ¿han oído ustedes lo que Avram el ben de Téraj ha hecho a su abba? Así él le ha hecho, y yo ordené que él fuera traído delante de mí y así él ha hablado; su lev no le produjo recelo, ni tampoco vaciló en mi presencia, y he aquí él está recluido en la prisión.
4Por lo tanto, decidan qué juicio es debido a este hombre que injurió al melej; quien habló e hizo todas las cosas que ustedes han oído.
5Y todos ellos respondieron al melej diciendo: El hombre que injurie al melej tiene que ser colgado de un árbol; pero habiendo hecho todas estas cosas que él dijo, y habiendo despreciado a nuestros elohim él debe, por lo tanto, ser quemado hasta la muerte, porque esta es la ley en este asunto.
6Si complace al melej hacer esto, que él ordene a sus sirvientes prender un fuego, tanto de día como de noche, en tu horno de ladrillos, y entonces nosotros echaremos a este hombre dentro de él. Y el melej así los hizo, él ordenó a sus sirvientes preparar un fuego por tres días y tres noches en el horno del melej, que está en Kasdim; y el melej ordenó sacar a Avram de prisión y traerlo afuera para ser quemado.
7Y todos los sirvientes del melej, príncipes, adonim, gobernadores, jueces, y todos los habitantes de la tierra, alrededor de novecientos mil hombres, se pararon opuesto al horno para ver a Avram.
8Y todas las mujeres y pequeños se aglomeraron sobre las azoteas y torres para ver lo que sucedía a Avram, y todos ellos se pararon a la distancia, y no quedó un hombre que no viniera en ese día para contemplar el escenario.
9Y cuando Avram fue traído, los magos del melej y los sabios vieron a Avram, y ellos gritaron al melej, diciendo: Nuestro
