1Recuerda al pueblo de Yisrael que se someta a las autoridades terrenales y gobernantes, que estén listos para hacer toda buena obra,2para no hablar chisme de cualquiera, para no ser pendencieros, pero apacibles, mostrando mansedumbre a todo hombre.3Porque nosotros mismos también éramos insensatos, desobedientes, engañados, sirviendo varias lujurias y placeres, viviendo en maldad y envidia, siendo aborrecidos y aborreciéndonos unos a otros.4Pero después de la Bondad y Ahavá de nuestro Salvador hacia el hombre, apareció,5no por obras de justicia que nosotros hemos hecho, pero conforme a su Rajem, nuestro Adón nos salvó, por el lavamiento de la regeneración y el trabajo de renovación del Ruaj HaKodesh de Yahweh;6el cual Eloheinu Yahweh derramó sobre nosotros abundantemente por medio del Mashíaj nuestro Salvador; que siendo declarado un Tzadik por Su Favor inmerecido, nosotros debemos ser hechos herederos de la esperanza de vida eterna.7Este es un dicho fiel y estas cosas, yo quiero que tu afirmes constantemente, para que los que creen en Yahweh Eloheinu tal vez tengan cuidado en mantener buenas obras continuamente; estas cosas son buenas y provechosas a los hombres.8Pero evita las preguntas insensatas interminables, cuentos de genealogías, contenciones y peleas con los Jueces; porque son sin provecho y vanas;9al hombre que cause divisiones o herético, después de la primera y segunda amonestación, simplemente recházalo;10sabiendo, que él que es así, está pervertido y peca; y está condenado por su propio juicio.11Cuando yo te envíe a Artemasi o Tuchikus, se diligente en venir a mí a Nikopolis: ya que he decidido pasar el invierno allí.12Asegura que Zenas el juez y Apolos, les sean dados una buena despedida en su jornada de modo que nada les falte.13Deja que la kejilá también aprenda a mantener buenas obras en necesidades y tiempos urgentes, para que ellos no sean infructuosos.14Todos los que están conmigo te saludan. Saluda a los que nos aman en la Emuná. Vajesed sea con todos ustedes. Amén.