Lectura

Janokj 39

1Y ocurrirá en esos días que los benei de los Elegidos y Kadoshím sobreabundarán y su linaje llegará a ser Eterno.

2Janokj recibió los libros del Gitgalut del Shamaj y la Ira de Yahweh y los libros de la angustia y destrucción de los desobedientes: Ya nunca más obtendrán Rajem, dijo Yahweh Elohé de los Ruajim.

3Y las nubes me cubrieron, y el viento me levantó de la superficie de la tierra y me dejó en el límite de los Shamaim.

4Allí tuve otra visión del futuro: vi el lugar donde habitan los Kadoshím Elegidos y el lugar donde vivirán los Tzadikím de la tierra.

5Ahí contemplé con mis ojos las moradas que habían descendido de los Shamaim y en medio de ellas, los Malajím de justicia que las protegían y sus lugares de descanso entre los Kadoshím. Mientras oran por los benei de los hombres, para que aprendan y obtengan la vida Eterna por medio del Tzadík y la justicia brota entre ellos como el agua y la Rajem se esparce sobre ellos como el rocío sobre la tierra, por los siglos de los siglos.

6En ese lugar vi en visión, con mis ojos, al Elegido de Justicia y de Emuná; la Justicia prevalecerá en sus días y los Tzadikím y los Elegidos serán innumerables ante él por los siglos de los siglos.

7Vi su morada bajo las alas de Yahweh de los Ruajim; todos los Tzadikím y Elegidos brillarán frente a él como el resplandor del fuego; su boca estará llena de berajot; sus labios glorificarán el Shem de Yahweh de los Ruajim; y la Justicia y la Emet no fallarán ante él.

8Yo deseaba vivir allí y mi ruaj anhelaba esa morada, en ese tiempo futuro: esa era desde antes mi herencia, tal y como había sido prometida y establecida para mí ante Yahweh de los Ruajim.

9En esos días alabé y ensalcé el Shem de Yahweh Elohé de los Ruajim con bendiciones y hallel porque Él me ha destinado para la berajot y la tíferet de acuerdo con el buen parecer de Yahweh Elohé de los Ruajim.

10Por mucho tiempo mis ojos observaron ese lugar y lo bendije a Él y lo alabé diciendo: Baruj ata Yahweh Elohé2 y Baruj ata3 desde el principio y para siempre.

11Ante Él no hay renuncia; Él sabe desde antes de que el olam fuera creado qué es para siempre y qué será de generación en generación.

12Aquellos que te sirven, tus criaturas celestiales, te bendicen; ellos están ante tu Tíferet y bendicen, alaban y ensalzan diciendo: Kadosh, Kadosh, Kadosh es Yahweh Elohé de los Ruajim, Él llena la tierra con sus Malajím.

13Mis ojos vieron allá a todos aquellos que habían despertado, estaban bendiciendo y diciendo: Bendito sea el Shem de Yahweh Elohé de los Ruajim por los siglos de los siglos.

14Mi rostro fue cambiado y no podía sostener la mirada.