Lectura

Janokj 38

1Primera Parábola. Cuando aparezca la asamblea de los Tzadikím y los pecadores sean juzgados por sus pecados y expulsados y sean destruidos de la superficie de la tierra.

2Cuando el Tzadík se manifieste a los ojos de los Tzadikím, de los Elegidos cuyas obras dependen de Yahweh Elohé de los Ruajim; cuando la luz brille para los Tzadikím los Elegidos que habitan sobre la tierra: ¿Dónde estará entonces la morada de los pecadores? ¿Dónde estará el lugar de descanso de quienes han renegado de Yahweh Elohé de los Ruajim? Habría sido mejor para ellos no haber nacido.1

3Cuando las obras de los Tzadikím sean manifiestas y los pecadores sean juzgados, expulsados y destruidos de la presencia de los Tzadikím, los Elegidos,

4desde ese momento los que dominan la tierra no serán poderosos ni elegidos por más tiempo ni podrán ellos mirar a la cara de los Kadoshím, porque será la luz de Yahweh Elohé de los Ruajim la que brillará sobre la cara de los Kadoshím, de los Tzadikím, de los Elegidos.

5Entonces, los melajím y los poderosos perecerán y serán entregados a las manos de aquellos que los juzgarán, de los Tzadikím y Kadoshím.1

6Y de ahí en adelante nadie tendrá para ellos la Rajem de Yahweh Elohé de los Ruajim porque su jayim encontró ya su final.