Lectura

Devarim 33

1Presten oídos, oh, shamaim, déjenme hablar; que la tierra oiga las devarim que declaro.

2Que descienda mi discurso como la lluvia, destile mi habla como el rocío, como aguaceros sobre renuevos, como gotitas en la hierba.

3Porque el Shem de Yahweh proclamo; ¡den tíferet a nuestro Elohé!

4¡La Roca!, sus obras son perfectas, sí, todos sus caminos son Justos; un Elohé fiel, nunca falso, Verdadero y Recto es él.

5Benei indignos de Él, aquella generación torcida, perversa, su bajeza le ha jugado sucio.

6¿Así le pagan a Yahweh, pueblo embotado y tonto? ¿No es Él el Abba que te creó, que te formó y te afirmó?

7Recuerda los días de antaño, considera los años de épocas pasadas; pregúntale a tu abba, él te informará; a tus Zejanim, ellos te contarán:

8Cuando el HaElyon le dio a las naciones su hogar y estableció las divisiones del hombre, fijó los límites de los pueblos en relación con los números de Yisrael.

9Porque la porción de Yahweh es su pueblo, Yaakov la heredad que le tocó.

10Él lo halló en una región desértica, en un baldío aullante y vacío. Lo rodeó, lo vigiló, lo guardó como a la niña de sus ojos.

11Como el águila que ronda su nido, revolotea sobre sus polluelos, así extendió Él sus alas, lo tomó, lo llevó sobre sus plumas;

12Yahweh solo los guió, sin ninguna deidad extranjera a su lado.

13Lo puso en la cumbre de las alturas, para que festejara con los frutos de la tierra; lo alimentó con miel del panal y con aceite de la dura roca.

14Mantequilla de la manada y leche de los rebaños; con lo mejor de los corderos, y de los carneros y de los chivos; con el más excelente trigo y la espumosa sangre de uva fue su bebida.

15Así Yeshurún engordó y pateó, se puso grueso y cebado y ordinario, abandonó al Elohé que lo hizo y menospreció a la Roca de apoyo.

16Lo disgustaron con cosas extranjeras, lo enojaron con abominaciones.

17Sacrificaron a demonios, que no son divinos, a deidades que nunca habían conocido, nuevas, que vinieron recientemente, que no inspiraron el respeto de sus padres.

18Descuidaste a la Roca que te engendró, olvidaste al Elohé que te produjo.

19Yahweh lo vio y se enojó y despreció a sus benei y a sus banot.

20Dijo: Ocultaré mi rostro de ellos, y veré cómo les va al final. Porque son una raza traidora, benei sin ninguna lealtad.

21Me disgustaron con deidades, me enojaron con sus vanidades; Yo los disgustaré con uno que no es mi pueblo, los enojaré con una nación de necios.

22Porque un fuego se ha encendido en mi ira y ha quemado hasta el fondo de la fosa, ha consumido la tierra y su producto, ha devorado hasta la base de las colinas.

23Les echaré encima desgracias, usaré mis flechas contra ellos:

24Hambre agotadora, plaga devastadora, pestilencia mortal y bestias colmilludas soltaré contra ellos, con serpientes venenosas por la tierra.

25La espada sembrará muerte afuera y el terror adentro, al joven y a la muchacha por igual, al lactante así como al anciano.

26Yo pude haberlos reducido a la nada, haber hecho cesar su recuerdo entre los hombres,

27de no haber sido por el temor a la provocación del adversario, sus enemigos que podían juzgar mal y decir: ¡Nuestra mano fue la que prevaleció; nada de esto lo hizo Yahweh!

28Porque son un pueblo desprovisto de sensatez, carente de todo discernimiento.

29Si fueran sabios, pensarían en esto, obtendrían discernimiento de su futuro:

30¿Cómo podría uno perseguir a mil, o dos hacer huir a diez mil, a menos que su Roca los haya vendido, que Yahweh los haya entregado?

31Porque la roca de ellos no es como nuestra Roca, en la propia estima de nuestros enemigos.

32¡Ah! La vid de ellos viene de Sedom, de las viñas de Amorah; las uvas de ellos son veneno, un fruto amargo sus racimos.

33Su vino es veneno de víboras, la implacable ponzoña de serpientes.

34Mira, yo tengo todo eso guardado, trancado en mis almacenes,

35para que sea mi venganza y mi recompensa, en el tiempo cuando falle el pie de ellos. Sí, el día de su desastre está cerca, y el destino se apresura sobre ellos.

36Porque Yahweh vindicará a su pueblo y se vengará por sus servidores, cuando vea que se les van las fuerzas y que no queda ni esclavo ni libre.

37Él dirá: ¿Dónde están sus elohim, la roca en la que buscaban refugio,

38que se comía la grasa de sus ofrendas y se bebía su vino de libación? ¡Que se levanten en su ayuda y que sean un escudo para ustedes!

39Miren pues que Yo, Yo soy él; no hay ningún Elohé a mi lado. Yo causo la muerte y doy la vida; yo herí y yo curaré: Nadie puede librarse de mi mano.

40Miren, yo alzo mi mano al shamaj y digo: Como que yo vivo para siempre,

41cuando afile mi candente espada y mi mano se aferre al juicio, con venganza les pagaré a mis enemigos, les retribuiré a los que me rechazan.

42Embriagaré con sangre mis flechas, mientras mi espada devora carne, sangre de los muertos y de los cautivos de los jefes enemigos melenudos.

43¡Oh naciones, aclamen a su pueblo! Porque Él vengará la sangre de sus servidores, pagará con venganza a sus adversarios, y limpiará la tierra de su pueblo.

44Vino Moshé, junto con Yahoshúa ben de Nun, y recitó todas las devarim de este poema a oídos del pueblo.

45Y cuando Moshé terminó de recitarles todas estas devarim a todo Yisrael,

46les dijo: Apliquen su mente a todas las devarim con las que les he advertido hoy. Ordénenselas a sus benei, para que observen fielmente todos los términos de esta Torá.

47Porque esto no es algo trivial para ustedes: Es su propia vida; mediante esto ustedes durarán mucho en la tierra que van a poseer al cruzar el Yardén.

48Ese mismo día Yahweh le habló a Moshé:

49Sube a estas alturas del Abarim hacia el monte Nebó, que está en la tierra de Moab frente a Yerijó y contempla la tierra de kenaan, que les estoy dando a los yisraelim como su propiedad.

50Tú morirás en la montaña que vas a subir y te reunirás con tu parentela, como murió tu ají Aharón en el monte Hor y se reunió con su parentela;

51porque ustedes dos me faltaron entre el pueblo yisraelí, en las aguas de Meribá Kadesh en el midbar de Tsin, al fallar en sostener mi Kadushá entre el pueblo yisraelí.

52Tú contemplarás mi tierra, pero no entrarás en ella, la tierra que le estoy dando al pueblo yisraelí.