Lectura
Devarim 21
1Cuando salgas a la batalla contra tus enemigos y veas caballos y carros de guerra, fuerzas más grandes que las tuyas, no les tengas miedo, que contigo está Yahweh tu Elohé, que te sacó de la tierra de Mitzraim.
2Antes de entrar en batalla, el Kohen debe acercarse y dirigirse a las tropas.
3Debe decirles: ¡Shemá, Yisrael! Ustedes están a punto de entrar en batalla con su enemigo. Que no les falte el valor. No tengan miedo, ni pánico, ni temor de ellos.
4Porque es Yahweh su Elohé el que marcha con ustedes para dar la batalla contra sus enemigos, para darles la victoria.
5Luego los oficiales se dirigirán a las tropas y les dirán: Si hay alguno que ha construido una bayit nueva y que no la ha estrenado, que se vaya y vuelva a su bayit, no vaya a ser que muera en batalla y otro la estrene.
6Si alguno ha plantado una viña y nunca la ha cosechado, que se vaya y vuelva a su bayit, no vaya a ser que muera en batalla y otro se coma ese fruto.
7Si hay alguno que haya pagado los desposorios por una esposa, pero que todavía no se ha casado con ella, que se vaya y vuelva a su bayit, no vaya a ser que muera en batalla y otro se case con ella.
8Los oficiales volverán a dirigirse a las tropas y a decirles: Si hay alguno que tiene miedo y le falta valor, que se vaya y vuelva a su bayit, no vaya a ser que el valor de sus compañeros flaquee como el suyo.
9Cuando los oficiales hayan terminado de dirigirse a las tropas, los comandantes militares asumirán el mando de las tropas.
10Cuando te acerques a un poblado para atacarlo, debes ofrecerles términos de shalom.
11Si responden pacíficamente y te dejan entrar, todo el pueblo presente allí te servirá en trabajo forzado.
12Si no se rinde a ti, sino que quiere entrar en batalla contigo; debes sitiarlo;
13y cuando Yahweh tu Elohé lo entregue en tus manos, debes entregar a la espada a todos sus varones.
14Puedes, sin embargo, tomar como tu botín a las mujeres, los niños, el ganado, y todo lo que haya en el poblado todo su despojo y disfrutar del despojo de tu enemigo, que Yahweh tu Elohé te da.
15Así harás con todos los poblados que queden muy lejos de ti, que no pertenecen a las naciones a tu alrededor.
16Sin embargo, en los poblados de estas naciones que Yahweh tu Elohé te está dando como herencia, no dejarás ni una persona con vida.
17No, debes exterminarlos; a los jetim, los emorim, los kenaanim, los perezim, los hiwim, y los yevusim, como te ha mandado Yahweh tu Elohé,
18para que no te induzcan a hacer todas esas cosas aborrecibles que ellos han hecho para sus deidades y no te hagas culpable delante de Yahweh tu Elohé.
19Cuando en tu guerra contra una ciudad tengas que sitiarla por mucho tiempo para capturarla, no debes destruir sus árboles, blandiendo el hacha contra ellos. Puedes comer de ellos, pero no debes cortarlos, porque los árboles no son humanos para huir de ti hacia la ciudad sitiada.
20Solamente puedes destruir árboles que tú sepas que no producen alimento; puedes cortarlos para construir un baluarte contra la ciudad que esté haciéndote la guerra, hasta que quede reducida.
