Mashafa KufaleCapítulo 37

Lectura

Mashafa Kufale 37

1El yom en que murió Yitzjak, abba de Yaakov y Esaw, oyeron los benei de éste que Yitzjak había otorgado la primogenitura a su ben menor, Yaakov; y se enojaron mucho.

2Discutieron con su abba y le dijeron: ¿Para qué eres el mayor y Yaakov el menor? Tu abba ha otorgado la primogenitura a Yaakov y te ha abandonado a ti.

3Les respondió Esaw: Yo vendí mi primogenitura a Yaakov por un simple plato de lentejas. El yom en que mi abba me mandó cazarle una presa para que comiera y me bendijese, llegó él con astucia, llevó a mi abba comida y bebida; y mi abba lo bendijo, poniéndome a mí bajo su mano.

4Y ahora nuestro abba nos ha hecho jurar a ambos que no nos procuraremos mal el uno al otro, que nos mantendremos en shalom y ahavá mutuamente y no arruinaremos nuestros caminos.

5Le respondieron: No te obedeceremos en lo de hacer la shalom con él, pues nuestra fuerza es mayor que la suya. Somos más fuertes que él, iremos contra él, lo mataremos y haremos perecer a sus benei. Y si no vienes con nosotros, te ultrajaremos.

6Óyenos, pues: enviemos recado a Aram, a los kanaanim, a Moab y Amón; escojámonos hombres selectos, ardorosos en el combate y vayamos contra él, a guerrear con él y extirparlo de la tierra, antes de que adquiera fuerza.

7Les replicó: No vayáis, no le hagáis guerra, no caigáis ante él.

8Respondieron: Esto es lo único que has hecho desde tu juventud hasta ahora, poner el cuello bajo el yugo, pero nosotros no obedeceremos estas órdenes.

9Enviaron recado a Aram, a Adoram, amigo de su abba y se alistaron a sueldo con ellos mil guerreros, hombres escogidos de combate.

10Les llegaron, de Moab y los benei de Amón, mil mercenarios escogidos; de los kenaanim, mil combatientes selectos; de Edom y de los carios, mil combatientes escogidos y de los jitim, recios hombres de combate.

11Le instaban a su abba: Sal con ellos y guíalos; si no, te mataremos.

12Entonces se llenó de ira e indignación, al ver que sus benei lo obligaban a ir delante, guiándolos contra su ají Yaakov.

13Pero recordó entonces todo el mal que estaba oculto en su lev contra su ají Yaakov y no se acordó del juramento que había hecho a su abba y su íma de no procurar nunca ningún mal a Yaakov, su ají.

14Este, entre tanto, no sabía que iban contra él a combatirle, sino que hacía duelo por su varona, Leah, hasta que se acercaron a la torre con cuatro mil combatientes y guerreros escogidos.

15Los hombres de Jevrón habían mandado decirle: «Tu ají ha venido contra ti a combatirte con cuatro mil hombres que ciñen espadas, llevan escudos y armas», pues preferían Yaakov a Esaw; por eso se lo dijeron, porque era hombre más generoso y clemente que Esaw.

16Pero Yaakov no lo creyó hasta que se acercaron junto a la torre. Reprensión de Yaakov a Esaw

17Entonces cerró las puertas de la torre, se subió a su parte alta y habló así con su ají Esaw: ¡Buen consuelo has venido a traerme por mi varona que ha muerto! ¿Es éste el juramento que hiciste a tu abba y a tu íma dos veces antes de que murieran? Has transgredido el juramento y en el momento en que juraste a tu abba, te condenaste.

18Respondió entonces Esaw: Ni los benei de los hombres ni las bestias del campo tienen juramentos verdaderos, que sean eternos una vez hechos; a diario se procuran mal unos a otros para matar cada uno a su enemigo y adversario.

19Tú me odias a mí y a mis benei perpetuamente, no cabe hacer hermandad contigo.

20Oye estas palabras que te digo: Cuando el puerco cambie su piel y sus cerdas, haciéndose suaves como la lana, cuando críe en su cabeza cuernos como los del ciervo y los carneros, entonces practicaré contigo la hermandad, pues desde que nos destetaron de nuestra íma no has sido mi ají.

21Cuando los lobos hagan shalom con los corderos, no devorándolos ni dañándolos, cuando pongan su lev en hacerles bien, entonces habrá shalom en mi lev para ti.

22Cuando el león se haga amigo del buey, sea uncido con él al mismo yugo, are con él y haga con él la shalom, entonces la haré yo contigo.

23Cuando los cuervos se hagan blancos como la cigüeña, sabrás entonces que te amo y haré contigo la shalom. Que te erradiquen de la tierra a ti y a tus benei; no tengas shalom.

24Cuando Yaakov vio que lo quería mal de lev y con toda su néfhes, que deseaba matarlo y que había venido palpitante como llega el jabalí a la lanza que lo punza y mata, pero sin apartarse de ella, ordenó a los suyos y a sus siervos que atacaran a Esaw y a todos sus compañeros. Muerte de Esaw