Lectura
Ivrim 6
1Todo sumo sacerdote se escoge de entre los hombres y se le nombra representante de los hombres delante de Yahweh, para que presente ofrendas y sacrificios por los pecados.
2Él puede sentir compasión de los ignorantes y de los extraviados, ya que él también está rodeado de debilidad.
3Y por causa de esa debilidad debe ofrecer sacrificio, tanto por sus propios pecados como por los del pueblo.
4Esa dignidad nadie la toma por sí mismo; tiene que ser llamado por Yahweh Elohé, como lo fue Aarón.
5Así también el Mashíaj Yahshua no se glorificó a sí mismo para hacerse Kohen Gadol, sino que lo glorificó Yahweh, que fue quien le dijo: “Ben Mío eres tú; Yo te he engendrado hoy”.
6Como también dice en otro lugar: “Tú eres Kohen Gadol para siempre según el orden de Malki-Tsédek”,
7Yahshua HaMashíaj, en los días de su vida mortal, ofreció ruegos y súplicas con fuerte clamor y lágrimas a Aquel que lo podía librar de la muerte, Yahweh Elohé; y Yahweh Elohé lo oyó por su devoción.
8Aunque era Ben, aprendió la obediencia mediante el sufrimiento.
9Y al ser perfeccionado en esa obediencia, llegó a ser Autor de eterna salvación para todos los que le creen y obedecen;
10y Yahweh lo proclamó Kohen Gadol según el orden de Malki-Tsédek.
11De esto tenemos mucho que decir, aunque es difícil de explicar, porque ustedes se han vuelto tardos para oír.
12Pues después de tanto tiempo deberían ser ya Morehim, sin embargo, necesitan que alguien aún les enseñe de nuevo los principios elementales de las Kitbé HaKodesh. Han vuelto a necesitar leche, en vez de alimento sólido.
13Pues todo el que se alimenta de leche es aún inexperto en el mensaje de la justicia, porque aún es niño.
14Pero el alimento sólido es para los maduros, que por la práctica tienen los sentidos entrenados para discernir entre el bien y el mal.
