Lectura
Silvano 10
1e s D i e g s n p ó u a é s o d tr e o e s s s ta e s te c n o t s a a t s a , l Y m a i h d s ím hu , a a ,
17Los setenta volvieron con gozo de esas ciudades, diciendo: Rabí, hasta los demonios obedecen en tu nombre
18NO EXISTE ESTE PASUK.
19NO EXISTE ESTE PASUK.2
20Sin embargo, no se regocijen de esto, de que los ruajim se les sujeten, sino regocíjense de que sus nombres están inscritos en los Shamaim.
21En aquel mismo momento Yahshua se regocijó en el Ruaj de kadushá y dijo: Yo te alabo, Abba, Soberano del Shamaj y de la tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios y entendidos y se las has revelado a los niños. Sí, Abba, porque así te agradó.
22Todas las cosas me las ha entregado mi Abba. Nadie conoce quién es el Ben, sino el Abba; ni quién es el Abba, sino el Ben y aquel a quien el Ben lo quiera revelar.
23Volviéndose a los talmidím les dijo aparte: Asheret los ojos que ven lo que ven ustedes.
24Porque les digo que muchos Nevím y melajím desearon ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; y oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.
25En eso cierto Maestro de la Torá se levantó para probarlo, diciendo: Rabí, ¿haciendo qué cosa poseeré la vida eterna?
26Y él le dijo: ¿Qué está escrito en la Torá? ¿Cómo has leído en ella?
27Él le respondió: Amarás a Yahweh tu Elohé con todo tu lev, con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.
28Le dijo: Has respondido bien. Haz esto y vivirás.
29Pero él, queriendo justificarse, le preguntó a Yahshua: ¿Y quién es mi prójimo?
30En respuesta Yahshua le dijo: Cierto hombre bajaba de Yahrushalaim a Yerijó y cayó en manos de ladrones, quienes lo despojaron de su ropa, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto.
31Por casualidad, descendía cierto Kohen por aquel camino; y al verlo, pasó de largo. escritos más antiguos. los cuales envió delante de él de dos en dos, a toda ciudad y lugar a donde él había de ir1. Y les decía: En verdad, la cosecha es mucha, pero los obreros son pocos. Así que rueguen al Dueño de la cosecha, que envíe obreros a su cosecha. Vayan miren que yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven bolsa, ni alforjas, ni calzado; ni se entretengan saludando a alguien por el camino. En cualquier casa donde vayan, primeramente, digan: La Shalom sea en esta casa. Si hay allí un ben de Shalom, la Shalom de ustedes reposará sobre él; pero si no, volverá a ustedes. Si les invitan, alójense en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que les preparen; porque el obrero es digno de merecer su salario. No os paséis de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les pongan delante. Sanen a los enfermos que haya allí y díganles: El Maljut de Elohé se ha acercado a ustedes. Pero en cualquier ciudad donde entren y no los reciban, salgan a sus calles y digan: Hasta el polvo de su ciudad que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra ustedes. Pero sepan esto: que el Maljut de Elohé se ha acercado. Les digo que en aquel día será más tolerable, el juicio para Sedom que para aquella ciudad. Pobre de ti, Korazín, pobre de ti, Beit -Tsaidah, porque si se hubieran realizado en Tsor y en Tsidón los hechos portentosos que se han realizado en ustedes, desde hace tiempo se habrían arrepentido sentados en saco y ceniza. Por lo tanto, en el juicio será más tolerable el juicio para Tsor y Tsidón que para ustedes. Y tú, Kefár Najum, ¿te exaltarán hasta el Shamaj? Hasta la fosa te hundirán El que los escucha a ustedes me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes me
32De igual manera, un lewí también llegó al lugar; y al ir a verlo, pasó de largo.
33Pero cierto shomroní, que iba de viaje, llegó cerca de él; y al verlo, se llenó de compasión.
34Acercándose a él, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino. Y poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un mesón y cuidó de él.
35Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al mesonero diciéndole: Cuídamelo, que todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando vuelva.
36¿Cuál de estos tres te parece haber sido el prójimo de aquel que cayó en manos de ladrones?
37El dijo: El que tuvo compasión de él. Entonces Yahshua le dijo: Ve y haz tú lo mismo.
38Prosiguiendo ellos su camino, entró Yahshua en una aldea; y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
39Esta tenía una ajot que se llamaba Miriam, la cual se sentó a los pies del Rabí y se puso a escuchar su davar.
40Pero Marta estaba atareada y preocupada con muchos quehaceres, y acercándose dijo: Rabí, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado servir sola? Dile, pues, que me ayude.
41Pero el Rabí Yahshua le respondió: Marta, Marta, te afanas y te preocupas por muchas cosas.
42Pero una sola cosa es necesaria. Pues Miriam ha escogido la buena parte, la cual no se le quitará.
48y les dijo: Cualquiera que reciba a este niño en mi nombre me recibe a mí; y cualquiera que me reciba a mí recibe a Yahweh que me envió. Porque el que es más pequeño entre todos ustedes, ése es el más importante.
49Entonces Yohanán intervino y dijo: Rabí, vimos a cierto hombre echando fuera demonios en tu nombre, y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros.
50Yahshua le dijo: No se lo prohíban. Porque el que no está contra ustedes, está con ustedes.
51Sucedió que, cuando se cumplía el tiempo en que habrían de recibirlo en el Shamaim, decidió resueltamente ir a Yahrushalaim.
52Envió de los talmidím, mensajeros delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los shomronim para hacerle preparativos;
53pero allí no lo recibieron porque vieron que estaba resuelto a ir a Yahrushalaim.
54Al ver esto sus talmidím Yaakov y Yohanán, le dijeron: Rabí, ¿quieres que mandemos que baje fuego del shamaj y los consuma?
55Él se dio vuelta y los corrigió, reprendiéndolos,
56y fueron a otra aldea.
57Mientras ellos iban por el camino, cierto hombre le dijo: Te seguiré a dondequiera que vayas
58Yahshua le dijo: Las zorras tienen cuevas, y las aves del shamaj tienen nidos; pero el Ben HaAdán no tiene dónde recostar la cabeza.
59A otro le dijo: Sígueme. Pero él dijo: Rabí, permíteme ir primero a enterrar a mi abba.
60Y Yahshua le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; pero tú, vé y anuncia el Maljut de Yahweh Elohé
61Entonces también dijo otro: Te seguiré, Rabí, pero primero permite que me despida de los que están en mi casa.
62Pero Yahshua le dijo: Ninguno que ha puesto su mano en el arado y sigue mirando atrás, es apto para el Maljut de Elohé. rechaza a mí; y el que me rechaza a mí, rechaza a Yahweh Elohé que me envió.
