Lectura

Mardokhay 8

1En esos yamim las multitudes siendo muy grandes y no teniendo nada que comer, les habló Yahshua diciendo a sus talmidím:

2Tengo rajem sobre la multitud, porque han estado conmigo ahora por tres yamim, y no tienen nada que comer;

3si los devuelvo a sus bayit sin alimento, se desmayarían por el camino, pues algunos de ellos vinieron de lejos.

4Sus talmidím respondieron: ¿Cómo puede un hombre satisfacer a estos hombres con lejem aquí en el midbar?

5Hablo Yahshua, diciendo: ¿Cuántas hogazas tienen? Y ellos dijeron, siete.

6Yahshua le dijo a la gente que se sentara en el suelo; tomó las siete hogazas, ofreció la berajá y partiendo las dio a sus talmidím para ponerlas delante de ellos; y ellos las pusieron delante de la gente.

7También tenían unos cuantos pescados pequeños; y Yahshua dijo la berajá, y mandó ponerlos también delante de ellos.

8Así que ellos comieron, y se llenaron; y ellos levantaron de los pedazos que sobraron, siete canastas.

9Los que comieron fueron cerca de cuatro mil; y Yahshua los despidió.

10Yahshua entró en una barca con sus talmidím, y vino a las regiones de Dalmanuta, al lado de Magdala.

11Y los Prushim salieron y comenzaron a hacerle preguntas y cuestionarle, buscando que Yahshua les diera una señal de los Shamaim, para probarlo.

12Yahshua diciendo profundamente en su Ruaj: ¿Porque busca esta generación una señal? De cierto les digo que ninguna señal les será dada a esta generación.

13Y Yahshua se apartó de ellos, y entrando en la barca de nuevo partió hacia el otro lado.

14Ahora los talmidím habían olvidado llevar lejem, y solo tenían en la barca con ellos una hogaza.

15Y él les mandó, diciendo: Observen, cuídense del jamelz de los Prushim, y del jamelz de Horedós.

16Y ellos razonaban entre sí, diciendo: ¿Será porque no tenemos lejem?

17Yahshua les dijo: ¿Por qué razonan que no tienen lejem? ¿Todavía no perciben ni entienden? ¿Están sus levavot todavía endurecidos?

18¿Teniendo ojos, no ven y teniendo oídos, no oyen? ¿No recuerdan ustedes?

19Cuando partí las cinco hogazas entre cinco mil, ¿Cuántas canastas llenas de fragmentos levantaron ustedes? Ellos le dijeron: Doce.

20Y cuando partí las siete entre cuatro mil ¿Cuántas canastas llenas de fragmentos levantaron? Y ellos dijeron: Siete.

21¿Cómo es entonces que ustedes no entienden esto?

22Vino Yahshua a Bet-Tsaidá; y ellos le trajeron un hombre ciego, y le rogaron que le tocara.

23Él tomó al hombre ciego de la mano, y lo llevo fuera del pueblo; y cuando Yahshua hubo escupido sobre sus ojos, puso sus manos sobre él, y preguntándole si veía algo.

24Miró arriba, y dijo: Veo hombres como árboles caminando.

25Después de eso Yahshua puso sus manos otra vez sobre sus ojos y lo hizo mirar hacia arriba; y fue restaurado, y vio a todo hombre claramente.

26Y lo mandó a su bayit, diciendo: Ni vayas al pueblo, ni se lo digas a nadie en el pueblo.

27Yahshua y sus talmidím salieron a los pueblos de Cesárea de Filipo; y en el camino les dijo Yahshua a sus talmidím: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?

28Y ellos respondieron, unos dicen que Yohanán HaMatbeel, otros dicen que el Neví EliYah; y otros que alguno de los otros Nevím.

29Yahshua les dijo: ¿Pero quién dicen ustedes que soy yo? Y Kefá respondió, dijo: Tú eres Rabeynu, nuestro Melej y Mashíaj.

30Y él les ordeno que ellos no debían decirle a ningún hombre acerca de él.

31Entonces Yahshua comenzó a darles halajá, que el Ben HaAdán debía sufrir muchas cosas, y ser rechazado de los Zejanim, y por los principales Kohanim y Sophrim, y ser muerto, y que después de tres yamim se levantaría de nuevo.

32Yahshua les hablo abiertamente y Kefá lo tomo, y comenzó a reprenderlo.

33Y en ese instante Yahshua se dio la vuelta y miro a sus talmidím, y reprendió a Kefá, diciendo: Ponte detrás de mí, adversario, por cuanto tú no estás pensando en las cosas que son de Yahweh, sino en las cosas que son de los hombres.

34Y cuando Yahshua hubo llamado a la gente hacia sí, se juntó con sus talmidím, les dijo: Quien quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, y levante su propio madero de su ejecución y me siga.

35Porque quien quiera salvar su jayim la perderá; pero quien pierda su jayim por mi causa y la de la Besorá, esa misma lo salvara.

36Porque ¿Qué aprovechará al hombre, si el gana todo lo que hay en el olam hazeh, y pierde su propia vida?

37¿O qué dará el hombre a cambio de su vida?

38Por lo tanto quien quiera que se avergüence de mí y de mis Devarim en esta generación adultera y pecadora; de esa persona también el Ben HaAdán se avergonzara, cuando él venga en la Tíferet de Avinú con los Kadosh Malajím HaShamaj.