Lectura

Mardokhay 10

1Y Yahshua se levantó de allí, y vino a las costas de Yahudá por el otro lado del Yardén; y la gente se congregaba con el de nuevo; como usualmente lo hacía, Yahshua les dio halajá otra vez.

2Los Prushim vinieron a él, y le preguntaron: ¿Es permitido en la Torá a un hombre desechar a su esposa? Poniéndole a prueba.

3Le respondió Yahshua diciendo: ¿Qué fue lo que Moshé les mando?

4Ellos dijeron: Moshé nos permitió escribir un Sefer Keritut,2 y desecharla.

5Yahshua, les dijo: Por la dureza de su lev les escribió este precepto.

6Pero desde bereshit en la creación, Yahweh los hizo varón y varona.

7Por esta causa el hombre dejará a su abba ve íma, y se unirá a su esposa;

8y los dos serán una carne, entonces ya no son más dos, sino una carne;

9por lo tanto lo que ha unido Yahweh que no lo separe el hombre.

10Y en la bayit sus talmidím le preguntaron de nuevo acerca del mismo asunto.

11hablo Yahshua, diciendo: Quienquiera que deseche a su esposa y se case con otra, comete adulterio contra ella.

12Y si una mujer desecha a su esposo y se casa con otro, ella comete adulterio.

13Le trajeron niños pequeños, para que los tocara; y sus talmidím reprendieron a quienes los trajeron.

14Pero cuando Yahshua lo vio se disgustó mucho y les dijo: Dejen a los niños venir a mí, y no se los impidan; porque de tales niños es el Maljut de Yahweh.

15Verdaderamente les digo, Cualquiera que no reciba el Maljut de Yahweh como un niño pequeño, no entrara en él. más antiguos.

16Los levanto en sus brazos, puso sus manos sobre ellos, y les concedió una berajot sobre ellos.

17Cuando hubo salido a tomar el camino, vino uno corriendo, se arrodillo ante él y le pregunto: Rabí bueno, ¿qué hare para poder heredar Jayim Eterna?

18Yahshua, le dijo: ¿Porque me llamas bueno? No hay nadie bueno más que uno, y ese es Yahweh.

19Tú conoces los Mitzvot: No adulteres. No asesines. No robes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu abba ve íma.

20Y él respondió y le dijo: Rabí, todo esto he observado desde mi juventud.

21Entonces respondió Yahshua diciendo: Una cosa te falta; ve por tu camino, vende todo lo que tengas y entrégalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el Shamaj; y sígueme.

22Y él se entristeció por estas palabras, se fue afligido y deprimido; porque tenía grandes posesiones.

23Y Yahshua miro alrededor y dijo a sus talmidím: Con cuanta dificultad entraran en el Maljut de Yahweh los que están aferrados a las riquezas.

24Y los talmidím estaban asombrados ante sus palabras. Continuó Yahshua diciendo otra vez: Niños, cuán difícil es para aquellos entrar en el Maljut de Yahweh.

25Es más fácil para una cuerda gorda atravesar el ojo de una aguja, que para un hombre rico entrar en el Maljut de Yahweh.

26Y estaban completamente atónitos, diciendo entre ellos mismos: ¿Quien entonces puede ser salvo?

27Yahshua, les dijo: Con hombres es imposible, pero no con Yahweh porque con Yahweh todas las cosas son posibles.

28Entonces Kefá comenzó a decirle a él: Mira, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.

29Yahshua le dijo: Verdaderamente les digo: No hay hombre que haya dejado bayit, o ajaim, o ajayot, o abba, o íma, o esposa, o benei, o tierras por mi causa, y por la de la Besorá.

30Que no haya de recibir cien veces más ahora en este tiempo; y en el olam haba Jayim Eterna.

31Pero muchos de los primeros serán últimos; y los últimos primeros.

32Y estaban de camino subiendo a Yahrushalaim; Yahshua iba delante de ellos; y ellos estaban impresionados; y mientras seguían, tenían temor y él tomo de nuevo a los doce y empezó a decirles las cosas que le sucederían a él,

33diciendo: Vean, subimos a Yahrushalaim; y el Ben HaAdán será entregado a los principales Kohanim y a los Sophrim; y ellos le condenaran a muerte y lo entregaran a los goyim;

34y ellos se burlaran de él y lo azotaran, escupirán sobre él y lo mataran; y al tercer día él se levantará de nuevo.

35Y Yaakov, Yohanán y los benei de Zavdai vinieron a Yahshua diciendo: Rabí, queremos que tú hagas por nosotros lo que deseamos.

36Y Yahshua le respondió: ¿Que desean que yo haga por ustedes?

37Ellos le dijeron: Concédenos sentarnos, uno a tu mano derecha, y el otro a tu mano izquierda, en tu Tíferet.

38Pero Yahshua les dijo: No saben lo que piden. ¿Pueden ustedes beber de la copa de la que yo bebo? ¿Y ser inmersos con la tevilá con la que yo soy inmerso?

39Y ellos le dijeron: Podemos. Y Yahshua les dijo: Ustedes de hecho beberán de la copa que yo bebo; y con la tevilá que yo soy inmerso ustedes serán sumergidos.

40Pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es mío el darlo; más le será dado a aquellos para quienes está preparado.

41Y cuando los diez lo oyeron, ellos comenzaron a disgustarse mucho con Yaakov y Yohanan.

42Yahshua les dijo: Ustedes saben que quienes son escogidos para gobernar sobre los goyim ejercerán dominio sobre ellos; y los grandes ejercerán autoridad sobre ellos;

43Pero no debe ser así entre ustedes; sino cualquiera que vaya a ser grande entre ustedes, debe ser su eved.

44Quienquiera de ustedes que desee ser el primero, debe ser eved de todos.

45Porque aún el Ben HaAdán no vino a ser atendido, sino a servir y entregar su jayim como redención por muchos.

46Vinieron a Yerijó y en tanto que el salía de Yerijó con sus talmidím y un gran número de gente, el ciego Bartímai, ben de Tímai, se sentó al lado del camino mendigando.

47Cuando el oyó que era Yahshua de Natzéret, comenzó a gritar, y decir: ¡Yahshua, Ben Dawid, ten rajem sobre mí!

48Y muchos le ordenaban que se callara; pero el gritaba aún más, diciendo: ¡Yahshua Ben Dawid, ten rajem sobre mí!

49Y Yahshua se detuvo, y lo mandó llamar. Y ellos llamaron al ciego, diciéndole: Ten buen ánimo, levántate; Yahshua te llama.

50Y él, arrojando su manto, se levantó, y vino a Yahshua.

51Yahshua le dijo: ¿Qué deseas que haga por ti? El ciego le dijo: Rabí, que yo pueda recibir mi vista.

52Y Yahshua le respondía: Ve por tu camino; tu emuná te ha hecho sano, y el recibió su vista, y siguió a Yahshua.