Lectura

Yashar 73

1Y fue en esos días que hubo una gran guerra entre los benei de Kush y los benei del este y Aram, y ellos se rebelaron contra el melej de Kush en cuyas manos ellos estaban.

2Así, pues, Kikianus melej de Kush salió con todos los benei de Kush, un pueblo numeroso como la arena, y él fue a pelear contra Aram y los benei del este, para traerlos bajo sujeción.

3Y cuando Kikianus salió él dejó a Bilaam el mago y a sus dos benei para cuidar la ciudad, y la clase más baja de gente de la tierra.

4Así que Kikianus salió a Aram y a los benei del este, y él peleó contra ellos y los golpeó, y ellos cayeron heridos delante de Kikianus y su gente.

5Y él tomó a muchos de ellos cautivos y los trajo bajo sujeción como antes, y él acampó en su tierra para tomar tributo de ellos como siempre.

6Y Bilaam el ben de Beor, cuando el melej de Kush lo había dejado para cuidar la ciudad y a los pobres de la ciudad, él se levantó y aconsejó a la gente de la ciudad que se levantaran contra el melej Kikianus, que no lo dejaran entrar en la ciudad cuando él regresara.

7Y la gente de la tierra lo escucharon a él, y ellos juraron a él y lo hicieron melej sobre la tierra, y sus dos benei por capitanes del ejército.

8Y ellos se levantaron y ellos edificaron sobre el muro de la ciudad en las dos esquinas, edificaron un edificio fuerte en extremo.

9Y en la tercera esquina ellos cavaron trincheras sin número, entre la ciudad y el río que rodeaba toda la tierra de Kush, y ellos hicieron que las aguas irrumpieran desde allí.

10Y en la cuarta esquina ellos reunieron un número de serpientes por sus conjuros y hechizos, y ellos fortificaron la ciudad y vivieron en ella, y ni uno de ellos salía o entraba delante de ellos.

11Y Kikianus peleó contra Aram y los benei del este y los sometió como antes, y ellos le dieron su tributo usual, y él fue y regresó a su tierra.

12Y cuando Kikianus melej de Kush se acercó a su ciudad y todos los capitanes de sus fuerzas con él, ellos alzaron sus ojos y vieron que los muros de la ciudad habían sido edificados hacia arriba, y estaban grandemente elevados, así que los hombres estaban estupefactos con esto.

13Y ellos se dijeron uno al otro: Es porque ellos vieron que nos demorábamos en la batalla y estaban atemorizados de nosotros, por lo tanto, ellos han hecho esta cosa y han levantado los muros de la ciudad para que los melajím de Kenaan no vinieran en batalla contra ellos.

14Y el melej y sus tropas se acercaron a las puertas de la ciudad, y ellos miraron y he aquí que todas las puertas de la ciudad estaban cerradas, y ellos llamaron a los centinelas y dijeron: Abran para nosotros para que podamos entrar en la ciudad.

15Pero los centinelas rehusaron abrir bajo las órdenes de Bilaam el mago, su melej, ellos no les permitieron entrar en la ciudad.

16Y ellos levantaron una batalla opuesta a las puertas de la ciudad, y ciento treinta hombres del ejército de Kikianus cayeron ese día.

17Y al día siguiente ellos siguieron peleando y ellos pelearon a un lado del río; ellos trataron de pasar pero no pudieron, así que algunos se hundieron en los pozos y murieron.

18Así que el melej ordenó cortar los árboles y a hacer balsas, sobre las cuales podrían pasar a ellos, y así lo hicieron.

19Y cuando llegaron al lugar de las zanjas, las aguas dieron un vuelco por molinos, y doscientos hombres sobre las balsas se ahogaron.

20Y en el tercer día ellos vinieron a pelear en la esquina de las serpientes, pero no se pudieron acercar porque las serpientes mataron a ciento setenta hombres de ellos, y ellos cesaron de pelear contra Kush, y ellos asediaron a Kush por nueve años, ninguna persona entraba y ninguna salía.

21En aquel tiempo, que la guerra y el asedio estaban contra Kush, Moshé huyó de Mitzraim de Parot quien lo buscaba para matarlo por él haber matado al mitzrí.

22Y Moshé tenía dieciocho años de edad cuando huyó de Mitzraim de la presencia de Parot, y él huyó y escapó al campamento de Kikianus, el cual en ese tiempo estaba asediando a Kush.

23Y Moshé estuvo nueve años en el campamento de Kikianus melej de Kush, todo el tiempo ellos estaban asediando a Kush y Moshé salía y entraba con ellos.

24Y el melej y los príncipes y todos los hombres peleando amaban a Moshé, porque él era grande y digno, su talla moral era como un león noble, su rostro era como el sol, y su fortaleza era como la del león, y él era consejero del melej.

25Y al final de nueve años Kikianus fue sobrecogido con una enfermedad mortal, y su enfermedad prevaleció sobre él, y él murió en el séptimo día.

26Y sus sirvientes lo embalsamaron y lo llevaron y lo sepultaron opuesto a las puertas de la ciudad, al norte de la tierra Mitzraim.

27Y ellos edificaron sobre él un elegante, fuerte y alto edificio, y pusieron grandes piedras abajo.

28Y los escribas del melej grabaron sobre esas piedras todo el poder de su melej Kikianus, y todas sus batallas que él había peleado, he aquí que están escritas hasta este día.

29Ahora después de la muerte del melej Kikianus de Kush sus hombres y tropas se entristecieron mucho a causa de la guerra.

30Así que ellos se dijeron uno al otro: Dennos consejo en lo que debemos hacer este día, puesto que hemos residido en el midbar por nueve años fuera de nuestros hogares.

31Si decimos que pelearemos contra la ciudad muchos de nosotros caerán heridos o muertos, y si permanecemos aquí en el asedio también moriremos.

32Y ahora todos los melajím de Aram y los benei del este oirán que nuestro melej está muerto, y ellos nos atacarán de repente de una forma hostil, y ellos pelearán contra nosotros y no nos dejarán un remanente de nosotros.

33Ahora, por lo tanto, vayamos y nombremos un melej sobre nosotros, y permanezcamos en el asedio hasta que la ciudad sea entregada a nosotros.

34Y ellos deseaban escoger por melej ese día un hombre del ejército de Kikianus, y ellos no encontraron ninguno mejor que Moshé para reinar sobre ellos.

35Y ellos se apresuraron y despojaron de cada hombre sus atuendos y los echaron en la tierra e hicieron un gran montón y pusieron a Moshé sobre él.

36Y ellos se levantaron y llamaron con la trompeta delante de él, y dijeron: ¡Qué viva el melej, que viva el melej!

37Y toda la gente y nobles juraron delante a él darle por esposa a Adoniah la reina, la kushit, esposa de Kikianus, y ellos hicieron a Moshé melej sobre ellos en ese día.

38Y toda la gente de Kush hicieron una proclamación ese día, diciendo: Todo hombre tiene que dar algo a Moshé de lo que está en su posesión.

39Y ellos extendieron una sábana sobre el montón, y todos los hombres echaron algo de lo que tenían, uno un arete de oro, otro una monada.

40También piedras de ónice y piedras preciosas, perlas y mármol los benei de Kush echaron a Moshé sobre el montón, también oro y plata en gran abundancia.

41Y Moshé tomó todo el oro y la plata, todas las vasijas, todo el ónice y las piedras preciosas, cuales todos los benei de Kush le habían dado, y él los puso entre sus tesoros.

42Y Moshé reinó sobre los benei de Kush en ese día, en lugar de Kikianus melej de Kush.