Lectura
Yashar 55
1Y cuando Yahudá vio los tratos de Yosef con ellos, Yahudá se acercó a él y rompió la puerta, y vino con sus ajaim delante de Yosef.
2Y Yahudá dijo a Yosef: Que no sea grave a la vista de mi adón, que tu sirviente por favor, ¿pueda hablar una delante de ti? Y Yosef dijo: Habla.
3Y Yahudá habló delante de Yosef, y sus ajaim estaban allí parados delante de ellos; y Yahudá dijo a Yosef: Ciertamente cuando nosotros primero vinimos delante de nuestro adón para comprar comida, tú nos consideraste espías de la tierra, y nosotros trajimos a Binyamín delante de ti, y aún tú haces juego de nosotros este día.
4Y ahora por lo tanto que el melej oiga mis palabras, y yo envío por favor que nuestro ají venga con nosotros a avinú, no sea que tu alma perezca este día con las almas de todos los habitantes de Mitzraim.
5¿No sabes tú lo que dos de mis ajaim, Shimón y Lewí, hicieron a la ciudad de Shekem, y a siete ciudades de los emorim, por causa de nuestra ajot Dina, y también lo que harán por ahavá a nuestro ají Binyamín?
6Y yo con mi fuerza que soy más grande y poderoso que ambos de ellos, venimos este día sobre ti y tu tierra si tú estás renuente a enviar a nuestro ají.
7¿No has oído tú lo que Yahweh Elohé, quien nos escogió a nosotros, hizo a Parot por causa de nuestra íma, Sarah, a quién quitó de nuestro Patriarca? y Él lo golpeó, y a su bayit, con grandes plagas que aun hasta este día los mitzrim se relatan esta maravilla uno al otro. Así nuestro Elohé Yahweh te hará a ti por causa de Binyamín a quien tú has tomado de su abba este día, y a causa de los males que tú amontonas este día sobre nosotros en tu tierra; porque nuestro Elohé Yahweh recordará Su Brit con avinú Avraham y traerá daño sobre ti porque tú has adolorido el alma de avinú este día.
8Ahora por lo tanto, oye las palabras que yo he hablado a ti este día y envía a nuestro ají que él se pueda ir no sea que tú y la gente de la tierra mueran por la espada, porque tú no puedes prevalecer sobre mí.
9Y Yosef respondió a Yahudá, diciendo: ¿Por qué has abierto grande tu boca y por qué te vanaglorias sobre nosotros, diciendo: La fuerza está contigo? Cómo vive Parot, si yo ordeno a mis hombres valientes a pelear contigo, ciertamente tú y estos ajaim tuyos se hundirán en fango.
10Y Yahudá dijo a Yosef: Ciertamente les pertenece a ti y a tu pueblo temerme a mí; como vive Yahweh si yo una vez que haya desenfundado mi espada no la enfundaré de nuevo hasta que yo en este día tenga a todo Mitzraim muerto, y yo comenzaré contigo y terminaré con Parot tu adón.
11Y Yosef le respondió, diciendo: Ciertamente la fuerza no pertenece a ti solamente; yo soy más grande y fuerte que tú, seguro que si tú desenfundas tu espada yo la pondré en tu cuello y en los cuellos de tus ajaim.
12Y Yahudá le dijo: Ciertamente si yo este día he abierto mi boca contra ti, yo te tragaré y tú serás destruido de sobre la tierra y perecerás este día de tu reino. Y Yosef dijo: Ciertamente si tú abres tu boca yo tengo la fuerza y el poder para cerrar tu boca con una piedra hasta que no puedas ni pronunciar una davar; mira cuántas piedras hay delante de nosotros, en verdad yo puedo tomar una piedra y forzarla en tu boca y romper tus quijadas.
13Y Yahudá dijo: El Shaddai es Testigo entre nosotros, que nosotros hasta ahora no hemos querido batallar contigo, sólo danos a nuestro ají y nos iremos de ti; y Yosef respondió y dijo: Si todos los melajím de Kenaan vinieran contigo juntos, tú no lo tomarás de mi mano.
14Ahora, por lo tanto, váyanse por su camino a su abba, y su ají será para mí un esclavo, porque él ha robado de la bayit del melej. Y Yahudá dijo: ¿Qué es para ti o para el carácter del melej, ciertamente el melej envía desde su bayit, por toda la tierra, plata y oro ya sea en regalos o gastos, y tú aún hablas de tu copa que tú pusiste en el saco de nuestro ají y tú dices que él la ha robado de ti?
15El Shaddai no permita que nuestro ají Binyamín o ninguna de la zera de Avraham haga esta cosa de robar de ti, o de nadie más, ya sea melej, príncipe, o cualquier hombre.
16Ahora, por lo tanto, cesa esta acusación no sea que toda la tierra oiga tus palabras diciendo: Por un poco de plata el melej de Mitzraim riñó con los hombres, y él los acusó y tomó a su ají por esclavo.
17Y Yosef respondió y dijo: Toma para ti esta copa y váyanse de mí y dejen a su ají por esclavo, porque es el juicio de un ladrón que sea esclavo.
18Y Yahudá dijo ¿Por qué no estás avergonzado de tus palabras, y dejas a nuestro ají y tomas tu copa? Ciertamente si tú nos das esta copa, o mil veces más, nosotros no dejaremos a nuestro ají por la plata que es encontrada en la mano de cualquier hombre, para que nosotros no muramos por él.
19Y Yosef respondió a ellos: Y ¿Por qué abandonaron a su ají y lo vendieron por veinte piezas de plata hasta este día, y por qué no harán lo mismo con éste su ají?
20Y Yahudá dijo: Yahweh es Testigo entre tú y yo que nosotros no deseamos tus batallas; ahora, por lo tanto, danos a nuestro ají y nos iremos de ti sin peleas.
21Y Yosef respondió y dijo: Si todos los melajím de la tierra se reunieran ellos no podrían tomar a tu ají de mis manos; y Yahudá dijo: ¿Qué diremos a avinú cuando él vea que nuestro ají no viene con nosotros, y el dolor caiga sobre él?
22Y Yosef respondió y dijo: Esta es la cosa que dirán a su abba, diciendo: La soga ha ido tras el balde.
23Y Yahudá le dijo: Ciertamente tú eres un melej, y ¿por qué hablas de esas cosas que producen juicios falsos? ¡Ay, del melej que es como tú!
24Y Yosef respondió, y dijo: No hay juicio falso en la davar que yo hablé a causa de tu ají Yosef, porque todos ustedes lo vendieron a los midyanim por veinte piezas de plata, y todos ustedes lo negaron a su abba y dijeron a él: Una bestia maldita lo ha devorado, Yosef ha sido rasgado en pedazos.
25Y Yahudá dijo: He aquí que el fuego de Shem quema en mi lev, ahora yo quemaré toda tu tierra con fuego; y Yosef respondió, y dijo: Ciertamente tu nuera Tamar quien mató a tus benei, extinguió el fuego de Shekem.
26Y Yahudá dijo: Si yo arranco un solo pelo de mi carne, llenaré a todo Mitzraim con su sangre.
27Tal es tu costumbre hacer como hiciste a tu ají a quien tú vendiste, y tú manchaste su túnica en sangre y la llevaste a tu abba para que él dijera que una bestia maldita lo devoró y aquí está su sangre.
28Y cuando Yahudá oyó esto él estaba extremadamente furioso y su ira quemaba dentro de él, y había delante de él en ese lugar una piedra, el peso de la cual era de cuatrocientos shekalim y la furia de Yahudá fue rebullida y él tomó la piedra en una mano y la tiró a los Shamaim y la cogió con una mano.
29Y él la puso después debajo de sus piernas, y él se sentó sobre ella con toda su fuerza y la piedra se convirtió en polvo de la fuerza de Yahudá.
30Y Yosef vio el acto de Yahudá y él estaba tremendamente atemorizado, pero él ordenó a Menashé su ben y él también hizo con otra piedra como el acto de Yahudá, y Yahudá dijo a sus ajaim: Que ningún hombre diga que este hombre es mitzrí, pero por hacer esta cosa, él es de la familia de avinú.
31Y Yosef dijo: No es solamente a ti que la fuerza es dada, porque nosotros también somos hombres poderosos, y ¿por qué te jactas sobre todos nosotros? Y Yahudá dijo a Yosef: Envía, pues, por nuestro ají y no arruines tu país este día.
32Y Yosef respondió y les dijo: Vayan y digan a su abba que una bestia maldita lo ha devorado como ustedes dijeron referente a su ají Yosef.
33Y Yahudá habló a su ají Naftali y le dijo a él: Ve y numera todas las calles de Mitzraim, luego ven y dime; y Shimón le dijo a él: No dejes que esta cosa te moleste, yo iré a la montaña y tomaré una piedra grande de la montaña y allanaré a todos en Mitzraim y mataré a todos los que están en ella.
34Y Yosef oyó todas esas palabras que sus ajaim hablaron delante de él, y ellos no sabían que Yosef los entendía, porque ellos imaginaron que él no hablaba ivri.
35Y Yosef estaba grandemente atemorizado a las palabras de sus ajaim no fuera que destruyeran a Mitzraim, y él ordenó a Menashé, diciendo: Ve rápidamente y reúne a todos los habitantes de Mitzraim, y todos los hombres valientes juntos, y que ellos vengan a mí sobre caballos y a pie con todo tipo de instrumentos musicales, y Menashé fue y lo hizo.
36Y Naftali fue como Yahudá le había ordenado, porque Naftali era ligero de pies como uno de los venados veloces, y él podía ir sobre las espigas de grano y ellas no se quebraban bajo él.
37Y él fue y numeró todas las calles de Mitzraim, y encontró que eran doce, y él vino rápidamente y se lo dijo a Yahudá, y Yahudá dijo a sus ajaim: Apresúrense y todo hombre ponga su espada a sus lomos y vendremos sobre Mitzraim, y los golpearemos a todos, y no dejaremos que un remanente quede.
38Y Yahudá dijo: He aquí que yo destruiré tres calles con mi fuerza, y ustedes destruirán una calle, y cuando Yahudá estaba hablando esta cosa, los habitantes de Mitzraim y todos los hombres poderosos vinieron hacia ellos con todo tipo de instrumentos musicales, y con alta gritería.
39Y el número de ellos era quinientos de caballería, diez mil de infantería, y cuatrocientos hombres que podían pelear sin espada o lanza, y sólo con sus manos y fuerza.
40Y todos los hombres poderosos vinieron con gran asalto y gritería, y todos ellos rodearon a los benei de Yaakov y los aterrorizaron, y la tierra tembló al sonido de su gritería.
41Y cuando los benei de Yaakov vieron todas esas tropas ellos estaban grandemente atemorizados por sus vidas, y Yosef lo hizo para aterrorizar a los benei de Yaakov para que se tranquilizaran.
42Y Yahudá les dijo a ellos: ¿Por qué están aterrorizados cuando la Rajem de Yahweh está con nosotros? Y cuando Yahudá vio a toda la gente de Mitzraim rodeándolos a la orden de Yosef para aterrorizarlos, sólo Yosef les ordenó, diciendo: No toquen a ninguno de ellos.
43Y Yahudá se apresuró y desenfundó su espada, y pronunció un fuerte y amargo grito, y él golpeó con su espada y saltó sobre la tierra y aún continuaba gritando a la gente.
44Y cuando él hizo esto Yahweh causó terror de Yahudá y sus ajaim sobre los hombres valientes y toda la gente que los rodeaba.
45Y todos ellos huyeron al sonido de la gritería, y estaban aterrorizados y cayeron uno sobre otro, y muchos de ellos murieron según cayeron, y ellos huyeron de delante de Yahudá y sus ajaim y de delante de Yosef.
46Y cuando ellos estaban huyendo Yahudá y sus ajaim los persiguieron hasta la bayit de Parot, y ellos escaparon, y Yahudá de nuevo se sentó delante de Yosef y rugió a él como un león, y dio un gran y tremendo aullido a él.
47Y el aullido fue oído a la distancia, y todos los habitantes de Sukkot lo oyeron, y todo Mitzraim tembló al sonido del aullido, y también los muros de Mitzraim y los de la tierra de Goshen cayeron del temblor de la espiritualmente. tierra, y Parot también cayó de su trono a la tierra, y también todas las mujeres preñadas de Mitzraim y Goshen abortaron cuando oyeron el ruido del temblor porque estaban tremendamente atemorizadas1.
48Y Parot envió davar diciendo: ¿Qué es esta cosa que ha sucedido hoy en la tierra de Mitzraim? Y ellos vinieron y le dijeron todas las cosas de principio a fin, y Parot estaba alarmado y pensativo y estaba grandemente atemorizado.
49Y su miedo aumentó cuando él oyó todas esas cosas, y él envió a Yosef, diciendo. Has traído a mí ivrim para destruir la tierra de Mitzraim; ¿qué harás con ese esclavo ladrón? Envíalo fuera y que se vaya con sus ajaim, y no perezcamos por su mal, aun nosotros, tú y todo Mitzraim.
50Y si tú no deseas hacer estas cosas quita de ti todas mis cosas valiosas y vete con ellos a su tierra, si te deleitas en ellos, porque ellos este día destruirán toda la tierra y matarán a toda mi gente; aun todas las mujeres de Mitzraim han abortado por sus gritos; mira lo que ellos han hecho meramente por sus gritos y su hablar, además, ellos pelean con la espada, y ellos destruirán la tierra; por lo tanto escoge lo que desees, o yo o los ivrim, o Mitzraim o la tierra de los ivrim.
51Y ellos vinieron y le dijeron a Yosef todas las palabras de Parot que él había dicho referente a él, y Yosef estaba grandemente atemorizado a las palabras de Parot. Yahudá y sus ajaim aún estaban parados delante de Yosef indignados y enfurecidos, y todos los benei de Yaakov rugieron a Yosef, como el bramido del mar y sus olas.
52Y Yosef estaba grandemente atemorizado por sus ajaim a causa de Parot, y Yosef buscó un pretexto para hacerse conocido a sus ajaim, no fuera que destruyeran a todo Mitzraim.
53Y Yosef ordenó a su ben Menashé y Menashé fue y se acercó a Yahudá, y puso su mano sobre su hombro, y la furia de Yahudá fue calmada.
54Y Yahudá dijo a sus ajaim: Que ni uno de ustedes diga que esto es un acto de un joven mitzrí porque esto es la obra de la bayit de avi.
55Y Yosef viendo y sabiendo que la furia de Yahudá estaba calmada, él se acercó a hablar con Yahudá en el idioma de la suavidad.
56Y Yosef dijo a Yahudá: Ciertamente tú hablas con verdad y este día has confirmado tu aseveración referente a tu fortaleza, y que tu Elohé Yahweh quien se deleita en ti, aumente tu bienestar, pero dime sinceramente de entre todos tus ajaim, ¿peleas tú conmigo por causa del muchacho, puesto que ninguno de ellos me ha hablado ni una davar referente a él?
57Y Yahudá respondió a Yosef: Ciertamente tú debes saber que yo soy la seguridad del muchacho para su abba; y si yo no lo traía a él, yo cargaré con la culpa para siempre.
58Por lo tanto yo me he acercado a ti de entre mis ajaim, porque yo vi que tú no estabas dispuesto a dejarlo ir de ti, y ahora, por lo tanto, que yo encuentre rajem a tu vista que tú lo envíes para que vaya con nosotros, y he aquí yo permaneceré como sustituto de él, para servirte en lo que tú desees, porque lo que sea que me ordenes, yo iré a servirte con gran energía.
59Envíame ahora a un melej poderoso que se haya rebelado contra ti, y tú sabrás lo que yo haré a toda su tierra, a pesar que él tenga caballería e infantería o un pueblo poderoso en extremo, yo los mataré a todos y te traeré la cabeza del melej delante de ti.
60¿No sabes tú, o no has oído que avinú Avraham con su sirviente Eliezer golpeó a todos los melajím de Elam con sus ejércitos en una noche, y ellos no dejaron que uno quedara? Y desde ese día la fuerza de avinú fue dada a nosotros por herencia, para nosotros y nuestra zera para siempre.
61Y Yosef respondió y dijo: Tú hablas verdad, porque la falsedad no está en tu boca, y también fue dicho a nosotros que los ivrim tienen poder y que Yahweh su Elohé se deleita mucho en ellos, y ¿quién puede entonces soportar delante de ellos?
62No obstante, con esta condición yo enviaré a tu ají, si tu traes delante de mí a su ají el ben de su íma, de quien tú dices que se había ido de ustedes y descendió a Mitzraim; y vendrá a suceder que cuando me traigas a su ají, yo lo tomaré a él en lugar de este, porque ni uno de ustedes fue de garantía para tu abba, y cuando él venga a mí, yo enviaré contigo a tu ají por quien tú eres la garantía.
63Y la furia de Yahudá fue rebullida contra Yosef cuando él habló de esta cosa, y sus ojos destilaron sangre de la ira, y él dijo a sus ajaim: ¡Cómo este hombre este día busca su propia destrucción y la de todo Mitzraim!
64Y Shimón respondió a Yosef, diciendo: ¿No te dijimos al principio que nosotros no sabemos el lugar particular al cual él fue, o si él está vivo o muerto, así que por cuál razón mi adón habla de esa forma de esas cosas?
65Y Yosef observando el semblante de Yahudá discernió que su ira comenzó a encenderse cuando él le habló, diciendo: Tráiganme su otro ají a cambio de este ají.
66Y Yosef dijo a sus ajaim: En verdad ustedes dijeron que su ají estaba muerto o perdido, ahora si yo lo llamara este día y él viniera delante de ustedes, ¿me lo darían a mí a cambio de su ají?
67Y Yosef comenzó a hablar y a llamar, Yosef, Yosef, ven este día delante de mí, y aparece a tus ajaim y siéntate con ellos;
68ellos miraron cada uno en diferente dirección para ver de dónde Yosef vendría delante de ellos.
69Y Yosef observó todos sus actos, y dijo a ellos: ¿Por qué miran aquí y allá? Yo soy Yosef a quien ustedes vendieron a Mitzraim, ahora por lo tanto, que no los entristezca que me vendieran, porque como sostén durante la hambruna el Shaddai me envió delante de ustedes.
70Y sus ajaim estaban aterrorizados de él cuando oyeron las palabras de Yosef, y Yahudá estaba extremadamente aterrorizado de él.
71Y cuando Binyamín oyó las palabras de Yosef, él estaba delante de ellos en la parte interna de la bayit, y Binyamín corrió hacia Yosef su ají, y lo abrazó y cayó sobre su cuello, y ellos lloraron.
72Y cuando los ajaim de Yosef vieron que Binyamín había caído sobre el cuello de su ají y estaban llorando, ellos también cayeron sobre Yosef y lo abrazaron, y ellos lloraron un gran lloro con Yosef.
73Y la voz fue oída en la bayit de Yosef que ellos eran los ajaim de Yosef, y le complació a Parot en extremo, porque él tenía miedo de ellos no fuera que destruyeran la tierra de Mitzraim.
74Y Parot envió a sus sirvientes a Yosef para felicitarlo referente a sus ajaim que habían venido a él, y todos los capitanes de los ejércitos y las tropas que estaban en Mitzraim vinieron a regocijarse con Yosef, y todo Mitzraim se regocijó grandemente acerca de los ajaim de Yosef.
75Y Parot envió a sus sirvientes a Yosef, diciendo: Dile a tus ajaim que vayan a buscar todo lo perteneciente a ellos y que vengan a mí, y yo los pondré en la mejor parte de la tierra de Mitzraim, y ellos lo hicieron.
76Y Yosef ordenó a aquel que estaba sobre su bayit a que trajeran a sus ajaim regalos y atuendos, y él les trajo muchos atuendos, siendo túnicas de realeza y muchos regalos, y Yosef los dividió entre sus ajaim.
77Y él dio a cada uno de sus ajaim una muda de atuendos de oro y plata, y trescientas piezas de plata, y Yosef les ordenó a todos a vestirse con esos atuendos, y a ser traídos delante de Parot.
78Y Parot, viendo que todos los ajaim de Yosef eran hombres valientes, y de bella apariencia, él grandemente se regocijó.
79Y ellos después salieron de la presencia de Parot para ir a la tierra de Kenaan a su abba, y su ají Binyamín estaba con ellos.
80Y Yosef se levantó y les dio once carruajes del Parot, y Yosef les dio su carruaje, sobre el cual montó en el día que fue coronado en Mitzraim, para ir a buscar a su abba para traerlo a Mitzraim, y Yosef envió para todos los benei de sus ajaim, atuendos de acuerdo a sus números, y cien piezas de plata para cada uno de ellos, y él también envió atuendos para las esposas de sus ajaim de las esposas del melej, y él los despidió.
81Y él dio a cada uno de sus ajaim diez hombres para que fueran con ellos a la tierra de Kenaan para que los sirvieran, para servir a sus benei y a todo lo perteneciente a ellos cuando vinieran a Mitzraim.
82Y Yosef envió por la mano de su ají Binyamín diez trajes de atuendos de plata para sus diez benei, una porción por encima del resto de los benei de los benei de Yaakov.
83Y él envió a cada uno cincuenta piezas de plata, diez carruajes de la cuenta de Parot, y él envió a su abba diez asnos cargados con los lujos de Mitzraim, y diez asnas cargadas con grano y pan y alimentos para su abba, y a todos los que estaban con él como provisiones para el camino.
84Y él envió a su ajot Dina atuendos de oro y plata, e incienso y mirra, y áloes y ornamentos de mujer en abundancia, y él mandó lo mismo de las esposas de Parot a las esposas de Binyamín.
85Y él dio a todos sus ajaim, y también para sus esposas, ónices y todo tipo de resinas aromáticas, de todas las cosas valiosas entre las grandes personalidades de Mitzraim, nada de las cosas valiosas quedó, sino que lo que Yosef envió a la bayit de su abba.
86Y él despidió a sus ajaim, y ellos se fueron, y él envió a su ají Binyamín con ellos.
87Y Yosef fue con ellos en el camino para acompañarlos hasta el borde de Mitzraim, y él les ordenó a ellos referente a su abba y su bayit en venir a Mitzraim.
88Y él les dijo a ellos: No peleen en el camino, porque esta cosa era de Yahweh para mantener a Su gran pueblo lejos de la hambruna, porque aún quedaban cinco años de hambruna en la tierra.
89Y él les ordenó diciendo: Cuando ustedes vengan a la tierra de Kenaan, no lleguen de repente sobre avinú sobre este asunto, sino actúen es su sabiduría.
90Y Yosef cesó de ordenarlos y se volvió y fue de regreso a Mitzraim, y los benei de Yaakov fueron a la tierra de Kenaan con alegría y regocijo a su abba Yaakov.
91Y cuando ellos llegaron al borde de la tierra, y ellos se dijeron uno al otro: ¿Qué haremos con este asunto delante de avinú?, porque si venimos de repente a él y le decimos el asunto, él estará grandemente alarmando con nuestras palabras y no nos creerá.
92Y ellos siguieron hasta que llegaron cerca de sus batim, y ellos encontraron a Seraj, la hija de Asher, saliendo para recibirlos, y la doncella era muy buena y sutil, y sabía cómo tocar el arpa.
93Y ellos la llamaron y ella vino a ellos, y ella los besó y ellos la tomaron y le dieron un arpa, diciendo: Ve delante a avinú, y siéntate delante de él, y toca el arpa y habla estas palabras.
94Y ellos le ordenaron a ella ir a la bayit y ella tomó el arpa y se apresuró delante de ellos, y ella vino y se sentó cerca de Yaakov.
95Y ella tocó bien y cantó, y pronunció la dulzura de sus palabras: Yosef mi tío está vivo, y él reina por toda la tierra de Mitzraim, y no está muerto.
96Y ella continuó repitiendo y pronunciando esas palabras, y Yaakov oyó sus palabras y eran agradables para él.
97El escuchó mientras ella repetía las palabras dos veces y tres veces, y alegría entró en el lev de Yaakov a la dulzura de sus palabras, y el Ruaj del Shaddai estaba sobre él, y él supo que todas sus palabras eran verdad.
98Y Yaakov bendijo a Seraj cuando ella habló esas palabras delante de él, y él dijo: Mi hija, que la muerte nunca prevalezca sobre ti, porque tú has recibido mi ruaj sólo aún habla delante de mí como has hablado porque tú me has llenado de alegría con todas tus palabras.
99Y ella continuó cantando estas palabras, y Yaakov escuchó, y le complació, y el Ruaj del Shaddai estaba sobre él.
100Y cuando él aún estaba hablando con ella, he aquí que sus benei vinieron a él con caballos y carruajes, atuendos reales, y sirvientes corriendo delante de ellos.
101Y Yaakov se levantó para recibirlos, y vio a sus benei vestidos con atuendos reales, y vio todos los tesoros que Yosef había enviado a ellos.
102Estás informado que nuestro ají Yosef está vivo, y es él quien reina en toda la tierra de Mitzraim, y es él quien habló a nosotros como nosotros te dijimos.
103Y Yaakov oyó todas estas palabras de sus benei, y su lev palpitó con sus palabras, porque él no las podía creer hasta que él vio todo lo que Yosef les había dado y lo que le había enviado a él, y todas las señales que Yosef había hablado a ellos.
104Y ellos se abrieron delante de él, y le mostraron todo lo que Yosef había enviado, y ellos dieron a cada uno lo que Yosef les había enviado, y él supo que ellos hablaban verdad, y él se regocijo en extremo a causa de su ben.
105Y Yaakov dijo: Es suficiente para mí que Yosef esté aún vivo, yo iré y lo veré antes de que muera.
106Y sus benei le contaron todo lo que había caído sobre ellos, y Yaakov dijo: Yo descenderé a Mitzraim y veré a mi ben y a sus benei.
107Y Yaakov se levantó y se puso los atuendos que Yosef le había enviado, y después que él se lavó, y afeitó su pelo, él puso sobre su cabeza el turbante que Yosef le había enviado.
108Y toda la gente de la bayit de Yaakov y sus esposas se pusieron los atuendos que Yosef les había enviado, y ellos grandemente se regocijaron que Yosef estaba vivo y que él estaba reinando sobre Mitzraim.
109Y todos los habitantes de Kenaan oyeron de esta cosa, y ellos vinieron y se regocijaron mucho con Yaakov porque él aún estaba vivo.
110Y Yaakov hizo una fiesta para ellos por tres días, y todos los melajím de Kenaan y nobles de la tierra comieron y bebieron en la bayit de Yaakov.
