Lectura
Yashar 19
1Y Avraham se levantó e hizo todo lo que Yahweh le había ordenado, él tomó a los hombres de su bayit y aquellos comprados con su dinero, y los circuncidó como Yahweh le había ordenado a él.
2Y no quedó uno a quien él no circuncidó, y Avraham y su ben Yishmael fueron circuncidados en la carne de su prepucio; trece años de edad tenía Yishmael cuando él fue circuncidado en la carne de su prepucio.
3Y al tercer día Avraham salió de su tienda para disfrutar el calor del sol, durante el dolor de su carne.
4Y Yahweh se le apareció a él en las planicies de Mamré, y envió a tres de Sus Malajím ministradores a visitarlo, y él estaba sentado a la puerta de su tienda, y él alzó sus ojos y vio, y he aquí, tres hombres estaban viniendo a la distancia, y él se levantó y corrió a recibirlos, y él se inclinó a ellos y los trajo dentro de su bayit.
5Y él dijo a ellos: Si he encontrado favor a sus ojos vengan a comer un bocado de pan; y él los presionó, y ellos fueron y él les dio agua para lavar sus pies, y él los situó bajo un árbol a la puerta de su tienda.
6Y Avraham corrió y tomó un becerro, tierno y bueno, y él se apresuró a matarlo, y lo dio a su sirviente Eliezer para prepararlo.
7Y Avraham vino a Sarah dentro de la tienda, y él le dijo a ella: Rápido haz tres medidas de harina fina, amásalas y haz tortas para cubrir la olla que contiene la carne, y ella lo hizo así.
8Y Avraham se apresuró y trajo delante de ellos mantequilla y leche, carne y ovino, y los dio a ellos para comer antes que la carne del becerro estuviera suficientemente cocida, y ellos sí comieron.
9Y cuando ellos habían terminado de comer uno de ellos le dijo: Yo regresaré a ti de acuerdo al tiempo de la vida, y Sarah tu esposa tendrá un ben.
10Y los hombres después salieron y fueron por su camino, a los lugares a los cuales fueron enviados.
11En aquellos días la gente de Sedom y Amorá, y de todas las cinco ciudades eran extremadamente perversos y pecadores delante de Yahweh y ellos provocaron a Yahweh con sus abominaciones, y ellos se fortalecieron en envejecer en abominación y desdeñosamente delante de יהוהYahweh y sus perversidades y transgresiones eran en aquellos días grandes delante de Yahweh.
12Y ellos tenían en su tierra un valle muy extenso, cerca de la caminata de medio día, y en él había grandes fuentes de agua, y grandes pastizales rodeando el agua.
13Y la gente de Sedom y Amorá iban allí cuatro veces al año, con sus esposas y benei y todo lo que pertenecía a ellos, y ellos se regocijaban allí con cantos y danzas.
14Y en el tiempo de regocijo ellos todos se levantaban y agarraban las esposas de sus vecinos, y algunos, las hijas vírgenes de sus vecinos, y ellos lo disfrutaban, y cada hombre veía a su esposa e hija en las manos de su vecino, y no decían ni una davar.
15Y ellos hacían así desde la mañana hasta la noche, y después regresaban a bayit cada hombre a su bayit y cada mujer a su tienda; así ellos siempre hacían cuatro veces al año.
16También cuando un extraño venía a sus ciudades y traía bienes que él había comprado con la ilusión de deshacerse de éstos, la gente de esas ciudades se reunía, hombres, mujeres y niños, viejos y jóvenes, e iban al hombre y le quitaban los bienes a la fuerza, dando un poco a cada hombre hasta que se terminaran todos los bienes del dueño que él había traído a la tierra.
17Y el dueño de los bienes peleaba con ellos, diciendo: ¿Qué es esta obra que ustedes me han hecho a mí? Luego ellos se acercaban a él uno por uno, y cada uno le mostraba lo poco que él había cogido, y lo hostigaba, diciendo: Yo sólo cogí un poco que tú me diste, y cuando él oyó esto de todos ellos, él se levantaba y se iba de ellos en tristeza y amargura de alma, cuando ellos se levantaban e iban tras él, y lo echaban de la ciudad con gran ruido y tumulto.
18Y había un hombre del país de Elam, quien estaba pausadamente yendo por el camino, sentado sobre su asno, quien llevaba un manto de muchos colores, y el manto estaba atado con una cuerda sobre el asno.
19Y el hombre estaba en su viaje pasando por la calle de Sedom cuando el sol se ponía en el anochecer, y él permaneció allí para quedarse durante la noche, pero nadie lo permitía dentro de su bayit; y en ese tiempo había un hombre perverso y malhechor en Sedom, uno habilidoso en hacer el mal, y su nombre era Hedad.
20Y él levantó sus ojos y vio al viajante en la calle de la ciudad, y vino a él, diciendo: ¿De dónde vienes y hacia dónde vas?
21Y el hombre le dijo: Yo estoy viajando de Jevrón a Elam a donde pertenezco, y mientras pasaba el sol se puso y nadie me ofreció entrar en su bayit, a pesar que yo tenía pan, agua, paja y forraje para mi asno, y no me falta nada.
22Y Hedad respondió y le dijo: Todo lo que quieras será proveído por mí, pero en la calle no te quedarás esta noche.
23Y Hedad lo trajo a su bayit, y él quitó el manto del asno con la cuerda, y los trajo dentro de su bayit, y él dio al asno paja y forraje mientras el viajante comía y bebía en la bayit de Hedad, y se quedó ahí esa noche.
24Y en la mañana el viajante se levantó temprano para seguir su viaje, cuando Hedad le dijo: Espera, conforta tu lev con un bocado de pan y después te vas, y el hombre así lo hizo; y permaneció con él, y ellos ambos comieron y bebieron durante el día, cuando el hombre se levantó para irse.
25Y Hedad dijo a él: He aquí, ahora el día está declinando, tú mejor te quedas toda la noche para que tu lev se conforte, y lo presionó, así que se quedó toda la noche, y en el segundo día él se levantó temprano para irse, cuando Hedad lo presionó, diciendo: Conforta tu lev con un bocado de pan y después te vas, y permaneció y comió y bebió con él también el segundo día, y el hombre se levantó para continuar su viaje.
26Y Hedad le dijo: Ahora el día está declinando, permanece conmigo para confortar tu lev, y en la mañana levántate temprano y vas por tu camino.
27Y el hombre no se quiso quedar sino se levantó y ensilló su asno, y mientras él estaba ensillando su asno, la esposa de Hedad le dijo a su esposo: He aquí, este hombre ha permanecido con nosotros por dos días comiendo y bebiendo y no nos ha dado nada, ¿y ahora se irá de nosotros sin darnos nada? Y Hedad le dijo: Estate callada.
28Y el hombre ensilló su asno para irse, y le dijo a Hedad que le diera la cuerda y el manto para atarlo al asno.
29Y Hedad dijo: ¿Qué dices tú? Y él le dijo: Que tú mi adón me darás la cuerda y el manto hecho de muchos colores, que tú escondiste contigo dentro de la bayit para cuidarlo.
30Y Hedad respondió al hombre, diciendo: Esta es la interpretación de tu sueño: La cuerda que tú viste, significa que tu vida será extendida como la cuerda, y habiendo visto al manto colorido con muchos colores, significa que tendrás un huerto en el cual plantarás árboles de todos los frutos.
31Y el viajante respondió, diciendo: No así mi adón, porque yo estaba despierto cuando yo te di la cuerda también un manto tejido de muchos colores, que tú quitaste del asno y guardaste para mí; y Hedad le respondió, diciendo: Ciertamente yo te he dicho la interpretación de tu sueño y es un buen sueño, y esta es la interpretación de ello.
32Ahora, los benei de los hombres me dan cuatro piezas de plata, que es lo que yo cobro por interpretar sueños, y de ti sólo requiero tres piezas.
33Y el hombre fue provocado a las palabras de Hedad, y él gritó amargamente, y él trajo a Hedad a Serak el juez de Sedom.
34Y el hombre expuso su caso delante de Serak el juez, cuando Hedad respondió, diciendo: No es así, pero el asunto está firme; y el juez dijo al viajante: Este hombre Hedad te dice la verdad, porque él es afamado en las ciudades por correcta interpretación de sueños.
35Y el hombre gritó a la davar del juez, y dijo: No es así, mi adón, porque fue en el día que yo le di a él la cuerda y el manto que estaban sobre el asno, para poderlos guardar en su bayit; y ellos ambos disputaron delante del juez, uno diciendo: Así fue el asunto, y el otro declarando de otra forma.
36Y Hedad dijo al hombre: Dame cuatro piezas de plata que yo cobro por mí interpretación de sueños; y no haré ningún descuento; y dame los gastos de las cuatro comidas que tú sí comiste en mi bayit.
37Y el hombre dijo a Hedad: Ciertamente yo pagaré por lo que comí en tu bayit, sólo dame la cuerda y manto que tú sí escondiste en tu bayit.
38Y Hedad respondió delante del juez y él dijo al hombre: ¿No te dije la interpretación de tu sueño? La cuerda significa que tus días serán prolongados como una cuerda; y el manto, que tú tendrás un huerto donde plantarás todo tipo de árboles frutales.
39Esta es la correcta interpretación de tu sueño, ahora dame cuatro piezas de plata que yo requiero como compensación, porque no te haré a ti ninguna rebaja.
40Y el hombre gritó a las palabras de Hedad y ambos pelearon delante del juez, y el juez dio órdenes a sus sirvientes, quienes los echaron rudamente de la bayit.
41Y ellos se fueron del juez peleando, cuando la gente de Sedom los oyeron, y ellos se reunieron alrededor de ellos, y ellos exclamaron contra el extraño, y ellos lo echaron rudamente de la ciudad.
42Y el hombre continuó su viaje sobre su asno con amargura de alma, llorando y sollozando.
43Y mientras él iba de camino, lloró por lo que le había sucedido a él en la corrupta ciudad de Sedom.
