Lectura
Filadelfia 2
1“Esas religiones no eran la verdad, pues la verdad soy yo”
2Volví a insistir que, ¿cómo el Pueblo de Israel podía estar equivocado si era Su Pueblo?
3“Hemael, si la base de tu fe esta errada, todo lo que hayas edificado sobre ella estará también errado”
4Fue en ese momento que cayo de mis ojos esa venda de resentimiento y pude entender que toda mi vida estaba equivocada, que todo en lo que había creído, estaba errado desde su mismo comienzo y
5tirado en el suelo pedí perdón por todo lo que había hecho y oré, llorando de una forma que nunca había llorado y cogiendo mi talit me cubrí mi cabeza porque sentía vergüenza ante él de haber negado su persona y
6su mensaje y sin saberlo, sin saber que un varón yisraelita en Yahshua no debía cubrirse ante la Presencia del Mashiaj, le dije que esa sería la última vez que oraría con la cabeza cubierta y que jamás me cubriría la cabeza en su presencia, porque desde ese momento él sería mi cabeza y mi salvador.
7No es fácil aceptar que uno ha vivido errado y aunque siempre busqué la verdad, fue en este momento que pude entender
8que la verdad no estaba en mí, sino que estaba solo en él.
9No sentí humillación ni reproches por parte de él, pero si hubo un momento de fracaso, de vacío existencial porque todo mi mundo se vino abajo
10y fue en ese momento, hablando con él, que le dije “quiero servirte, quiero recuperar todo el tiempo perdido”.
