Lectura

Filadelfia 15

1Amados nunca olviden lo que Yahweh en nuestro tiempo del fin a restaurado por su Misericordia entre nosotros y que debemos retener y guardar en nuestros corazones.

2Nuestra labor ha sido restaurar lo que se había perdido y este Servicio es la labor que teníamos que hacer por haber sido llamados como Real Sacerdocio.

3Todo en Misericordia, en ahavá verdadero y haciendo el Ruaj de Avinú Yahweh su trabajo en nosotros, sanando, enseñando y transformándonos a todos aquellos que en Yisrael le hemos permitido hacerlo.

4Nosotros recibimos todas las herramientas para restaurar las Escrituras a su Ruaj esencial, a su origen primario donde la mano mentirosa de los escribas no contaminó la Davar y pude con Su Ayuda restaurar la Verdad para nosotros y para Laodicea que en breve dará su lugar en este tiempo del fin.

5Un trabajo que realice incansablemente por amor al Abba y a todos vosotros y que nos llevó a poder recibir la Sana Doctrina que se había perdido por causa de los infames traductores que sin conciencia se atrevieron a añadir y quitar la Verdad revelada a quienes nos precedieron y así Yahweh nos asignó el poder hacer bien su trabajo.

6Nada más lejos de nuestra realidad el comprobar Su Inmenso Amor hacía nosotros dándonos la oportunidad de amoldarnos a Su Verdad para que entendiéramos que Su Amor nos alcanzó.

7Descubrimos quienes éramos y cuál era el propósito de nuestra vida dentro de Su Plan de Salvación pudiendo ajustarnos a él para seguir creciendo a la Estatura de nuestro Maestro por Excelencia Yahshua, Hijo de Yahweh y enviado a salvarnos tal y como su Nombre significa, “él salvara a su Pueblo de sus pecados” y así cumplir su Servicio siendo él “la salvación de Yahweh” HalleluYah.

8Pudimos aprender a Obedecer sin cuestionar sus Directrices en cuanto a lo que es Kadosh y lo que no lo es, entre lo impuro y lo que es puro, entre la Verdad y la mentira, teniendo así una visión más completa de todo los Planes de Yahweh para su Pueblo.

9Restauramos a Yisrael los Nombres Kadosh, ocultos por sus enemigos y al establecerlos vimos su Gloria y Kadushá y por eso sacamos a quienes no quisieron aceptar Su Nombres y Sus Directrices porque así Yahshua pudo limpiar de entre nosotros esa cizaña que estaba contaminando nuestra voluntad de ser dignificados y santificados en Yahshua, nuestro Adón.

10Nos alentó con fortaleza para mantenerlos fieles e íntegros para su Regreso, estableciéndonos como puente entre nosotros y Laodicea, asegurando así que Su Verdad la recibirían quienes son de verdad sus verdaderos hijos en este tiempo del fin.

11Yo, el más pequeño de sus siervos, he trabajado para que nada inmundo entre y se quede en el Rebaño, sufriendo, como ustedes ya saben, ataques, insultos, difamaciones y toda clase de maldiciones pero que como nuestro ají Shaul, he aprendido y considerado parte de “las marcas del Mashiaj en mi vida” y manteniéndome fiel a pesar de todo, porque su amor quedo marcado a fuego en todo mi ser.

12Toda esta Restauración que vino a nosotros fue unida a un comienzo de nuestra Restauración física por medio de darnos Instrucciones claras de llevar una alimentación adecuada a quienes somos y hacia donde vamos y donde todos sabemos que allí esa alimentación será eterna para todos los que logremos estar en el Desierto prometido.