Lectura

Janokj 25

1Y él me dijo: Janokj, ¿Para qué me preguntas por el perfume2 de este árbol y para qué quieres saber el propósito de él?

2Entonces, yo, Janokj, le respondí así: Deseo aprender de todo, pero especialmente acerca de este árbol.

3Y él me contestó diciendo: Esta montaña alta que has visto y cuya cima es como el Trono de Yahweh Elohé es Su Trono, donde se sentará el Ben Amado, el Adón de Tíferet, el Melej Elegido, cuando descienda a visitar la tierra con Justicia y Rectitud.

4No se permite que ningún ser inmundo toque este árbol aromático, hasta el Gran Juicio cuando el que viene se vengará de todo y llevará todas las cosas a su consumación para siempre, y entonces será dado a los Tzadikím y Humildes.

5Su fruto servirá como alimento a los elegidos y será trasplantado al lugar Kadosh, a la Ciudad de Yahweh Elohé, el Eterno.

6Entonces ellos se regocijarán y estarán alegres; entrarán en el lugar Kadosh y la fragancia penetrará sus huesos; y ellos vivirán una vida sin fin. En sus jayim no los tocará ningún sufrimiento ni plaga ni tormento ni calamidad.

7Entonces bendije al Adón de la Tíferet, porque había preparado tales cosas para los Elegidos, para los Tzadikím. Estas cosas él las ha preparado y ha prometido dárselas.