Lectura
Clemente 1
3tanto que cada uno ha olvidado el temor de Yahweh y quedado ciego en la Emuná en Él a través de Yahshua, no andando en las enseñanzas de sus Mitzvot ni viviendo en conformidad con Yahshua, sino cada uno andando en pos de las concupiscencias de su malvado lev, pues han concebido unos celos injustos e impíos, por medio de los cuales también la muerte entró en el olam. Porque como está escrito: Y aconteció después de unos días, que Kayin trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Yahweh. Y Hével trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Yahweh con agrado a Hével y a su ofrenda; pero no prestó atención a Kayin y a la ofrenda suya. Y se ensañó Kayin en gran manera, y decayó su semblante. Entonces Yahweh dijo a Kayin: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si has ofrecido rectamente y no has dividido rectamente, ¿No has pecado? ¡Calla! Con todo esto, él se volverá a ti y tú te enseñorearás de él. Y dijo Kayin a su ají Hével: Salgamos a la llanura. Y aconteció que estando ellos en la llanura, Kayin se levantó contra su ají Hével y lo mató. Veis, pues, ajaim, que los celos y la envidia dieron lugar a la muerte del ají. Por causa de los celos, nuestro abba Yaakov tuvo que huir de delante de Esaw su ají. Los celos fueron causa de que Yosef fuera perseguido a muerte, y cayera incluso en la esclavitud. Los celos forzaron a Moshé a huir de delante de Parot, melej de Mitzraim, cuando le dijo uno de sus paisanos: ¿Quién te ha puesto por juez entre nosotros? ¿Quieres matarme, como ayer mataste al mitzrí? Por causa de los celos Aharón y Miriam tuvieron que alojarse fuera del campamento. Los celos dieron como resultado que Datán y Abiram descendieran vivos a la tumba, porque hicieron sedición contra Moshé, el siervo de Elohé. Por causa de los celos Dawid fue envidiado no sólo por los felishtim, sino perseguido también por Shaúl1. Pero, dejando los ejemplos de los días de antaño, vengamos a los campeones que han vivido más cerca de nuestro
