Lectura
Maasher Shalujim 5
1Sin embargo, cierto hombre llamado JananYah, con su esposa Safira, vendió una propiedad
2y retuvo secretamente parte del precio, con el consentimiento de su esposa, y trajo sólo una parte y la puso a disposición de los Shalujím.
3Entonces Shimón Kefá le dijo: JananYah, ¿cómo es que el hasatan invadió tu lev para que mintieras al Ruaj de Kadushá y retuvieras secretamente parte del precio del campo?
4Si se quedaba sin vender, ¿no seguía siendo tuyo? Y después de vendido, ¿no estaba el precio en tu poder? ¿Cómo es que se te ha ocurrido una cosa así en tu lev? No has mentido a los hombres sino a Yahweh Elohé.
5Al oír JananYah estas palabras, cayó y expiró; entonces vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron.
6Los jóvenes se levantaron y lo envolvieron, lo sacaron y lo sepultaron.
7Como al cabo de tres horas entró su esposa, sin saber lo que había sucedido,
8y Shimón Kefá le preguntó: Dime, ¿vendieron ustedes el campo por tanto? Y ella contestó: Sí, por tanto.
9Entonces Shimón Kefá le dijo: ¿Cómo es que se pusieron de acuerdo para poner a prueba al Ruaj de Yahweh? Mira, a la puerta llegan ya los pies de los que sepultaron a tu esposo, y a ti también te sacarán.
10Al instante cayó a sus pies y expiró. Al entrar los jóvenes la encontraron muerta; la sacaron y la sepultaron al lado de su esposo.
11Entonces vino un gran temor sobre toda la kehilá y sobre todos los que se enteraron de lo sucedido.
12Por mano de los Shalujím se realizaron muchas señales y maravillas entre el pueblo; y se reunían de común acuerdo en el Pórtico de Slomoj.
13De los demás, ninguno se atrevía a juntarse con ellos, sin embargo el pueblo los elogiaban.
14Cada vez más se iban agregando nuevos creyentes en el Rabí, multitudes de hombres y mujeres,
15hasta el punto de que sacaban a los enfermos a las calles y los ponían en catres y camillas, para que al pasar Shimón Kefá al menos su sombra cayera sobre algunos de ellos.
16Y aun de las ciudades alrededor de Yahrushalaim concurría la multitud trayendo a los enfermos y los atormentados por ruajím inmundos; y todos se sanaban.
17Entonces se levantó el Kohen Gadol y todos los suyos, la secta de los Saduceos, y llenos de celo,
18les echaron mano a los Shalujím y los metieron en la cárcel pública.
19Pero el Malajím de Yahweh abrió de noche las puertas de la cárcel, los sacó afuera y les dijo:
20Vayan, preséntense en el Templo y háblenle al pueblo todo lo relativo a esta Vida.
21Después de oír esto, ellos entraron en el Templo al amanecer y se pusieron a enseñar. Entretanto llegó el Kohen Gadol con los suyos y convocaron al Sanhedrín y a todo el senado de los benei de Yisrael; y mandaron a buscar a los Shalujím a la cárcel.
22Pero los alguaciles que fueron no los encontraron en la cárcel y volvieron a avisar
23diciendo: Hemos encontrado la cárcel cerrada con toda seguridad, y los guardias en vigilancia ante la puerta; pero cuando abrimos no encontramos a nadie dentro.
24Cuando oyeron estas palabras, el capitán del Templo y los sumos Kohanim quedaron muy perplejos con respecto a ellos, preguntándose en que iría a parar aquello.
25Pero vino alguien y les avisó: Miren, los hombres que ustedes pusieron en la cárcel están parados en el Templo enseñándole al pueblo.
26Entonces el capitán del Templo fue con los alguaciles y los trajo, pero sin violencia porque tenía miedo de que el pueblo los apedreara.
27Después de traerlos, los presentaron ante el Sanhedrín, y el Kohen Gadol les preguntó:
28¿No les ordenamos estrictamente que no enseñaran en ese Shem? Y miren cómo han llenado a Yahrushalaim de su enseñanza, y quieren hacernos responsables de la sangre de ese hombre.
29Pero Shimón Kefá y los demás Shalujím contestaron: Hay que obedecer a Elohé antes que a los hombres.
30El Elohé de nuestros padres resucitó a Yahshua, a quien ustedes mataron colgándolo de un tronco.
31A éste, Elohé lo ensalzó con su diestra para ser Príncipe y Salvador, para darle a Yisrael teshuvá y perdón de pecados.
32Nosotros somos testigos de estas cosas y también lo es el Ruaj de kadushá que Yahweh ha dado a los que le obedecen.
33Cuando ellos oyeron esto se enfurecieron y procuraban matarlos.
34En eso se puso de pie en medio del Sanhedrín cierto Fariseo llamado Gamaliel, un maestro de la Torá estimado por todo el pueblo, y mandó que hicieran salir a aquellos hombres por un momento.
35Entonces les dijo: Varones yisraelim, tengan cuidado de lo que van a hacer con estos hombres.
36Porque en días pasados se levantó Teudas pretendiendo ser alguien, y se le unió un número como de cuatrocientos hombres; pero lo mataron, y todos los que lo obedecían se dispersaron y quedaron en nada.
37Después se levantó Yahudá el Galileo en los días del censo, y se llevó a mucha gente tras él. Pero él también pereció y todos los que lo obedecían se dispersaron.
38Así que ahora yo les digo: Retírense de estos hombres y déjenlos; que si esa idea y esa obra es de los hombres, se destruirá;
39pero si es cosa de Elohé, ustedes no la podrán destruir. Cuidado que no se encuentren ustedes luchando contra.
40Ellos estuvieron de acuerdo con él; de modo que, después de llamar a los Shalujím y de azotarlos, les ordenaron que no hablaran más en el Shem de Yahshua, y los soltaron.
41Ellos por su parte, salieron de la presencia del Sanhedrín contentos de haber merecido aquel deshonor por Ahavá al Shem.
42Y todos los días continuaban sin cesar enseñando en el Templo y por las casas, y proclamando la Besorat de que Yahshua era HaMashíaj.
