Lectura

Ivrim 10

1Ahora bien, la primera Alianza tenía reglamentos acerca del culto2 y del Santuario terrenal.3

2La Morada estaba dispuesta así: En la primera parte, que se llama el Lugar Kadosh, estaba el candelabro, la mesa y los panes de la Presencia.

3Tras el segundo velo estaba la parte de la Morada que se llama el Lugar Santísimo.

4Allí estaba el incensario de oro y el Arca de la Alianza enteramente cubierta de oro. En ella estaban una vasija de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció y las Tablas de la Alianza.4

5Sobre ella, los querubines de la tíferet cubrían el lugar de la expiación. De todas estas cosas no podemos hablar ahora en detalle.

6Estas cosas se dispusieron así: En la primera parte de la Morada entran siempre los Kohanim para realizar los servicios del culto.

7Pero en la segunda, una vez al año, entraba solamente el Kohen Gadol, no sin levantar sangre que ofrecía por sí mismo y por los pecados que el pueblo cometía por ignorancia.

8Con esto el Ruaj de Kadushá da a entender que todavía no se ha mostrado el camino hacia el Lugar Santísimo, mientras esté en pie la primera parte de la Morada.

9Esto es una figura para el tiempo presente, según la cual se presentan ofrendas y sacrificios1 que no pueden perfeccionar en cuanto a la conciencia, al que rinde culto.

10Estas son ordenanzas carnales, que consisten sólo de comidas, bebidas y diversos lavamientos, impuestos hasta el tiempo de la renovación.2

11Pero estando ya presente Yahshua HaMashíaj, el Kohen Gadol de los bienes que han venido, mediante la más amplia y perfecta Morada no hecha de manos, es decir, no de esta creación,

12entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, logrando así eterna redención, ya no mediante sangre de cabros ni de becerros, sino mediante su propia sangre.

13Porque si la sangre de cabros, de toros y la ceniza de la novilla rociada sobre los contaminados, los santifican concediéndoles una purificación externa,

14¡cuánto más la sangre del Mashíaj, quien mediante el Ruaj Eterno de Yahweh se ofreció a sí mismo sin mancha a Yahweh, limpiará nuestras conciencias de las obras muertas para servir a Yahweh, Elohé Vivo!

15Por eso Yahshua, es el Mediador de esta Brit Jadashá, para que los que han sido llamados hoy, reciban la promesa de la Herencia Eterna, ya que intervino muerte para redimirlos de las transgresiones cometidas bajo la primera Alianza.3

16Porque donde hay un testamento, es necesario que ocurra la muerte del testador.

17El testamento queda confirmado con la muerte,4 puesto que no tiene vigencia mientras viva el testador.

18Por esto, ni aun la primera Alianza fue inaugurada sin sangre. pecado.

19Porque habiendo declarado Moshé todos los Mitzvot según la Torá a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los cabros junto con agua, lana escarlata e hisopo; y roció el libro mismo y también a todo el pueblo,

20diciendo: Esta es la sangre de la Alianza que Yahweh ha concertado con ustedes.

21Y roció también con la sangre la Morada y todos los utensilios del servicio;

22pues según la Torá, casi todo se purifica con sangre y sin derramamiento de sangre no hay perdón.

23Así que era necesario purificar las figuras de las cosas celestiales con estos ritos; pero las mismas cosas celestiales, con sacrificios mejores que éstos.

24Porque el Mashíaj no entró en un Lugar Santísimo hecho de manos, figura del verdadero, sino en el shamaj mismo, para presentarse ahora delante de Yahweh Elohé a nuestro favor.

25Tampoco entró para ofrecerse muchas veces a sí mismo, como entra cada año el Kohen Gadol en el Lugar Santísimo con sangre ajena.

26De otra manera, le habría sido necesario padecer muchas veces desde la fundación del olam. Pero ahora, él se ha presentado una vez para siempre hasta el fin de los siglos, para quitar el pecado mediante el sacrificio de sí mismo.

27Entonces, tal como está establecido que los hombres mueran una sola vez y después, a su tiempo, el día de la resurrección y el Juicio,

28así también el Mashíaj fue ofrecido5 una sola vez para quitar los pecados de muchos.6 La segunda vez, ya sin relación con el pecado, aparecerá para salvación a los que lo esperan.