Lectura

Mardokhay 14

1Dos yamim después vendría el Pésaj y los Inleudos. Y los principales Kohanim y los Prushim estaban buscando cómo sorprenderlo con engaño para matarlo.

2Pues decían: No lo haremos en la Moed, para que no se forme un alboroto en el pueblo.

3Estando él en Bet-Hiní sentado a la mesa en bayit de Shimón el que había sido leproso, vino una mujer que tenía un frasco de mármol con perfume de nardo puro de gran precio. Y abriendo el frasco de mármol, lo derramó sobre la cabeza de Yahshua.

4Pero había allí algunos que se indignaron y dijeron entre ellos: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume?

5Porque podría haberse vendido ese perfume por más de trescientos denarios y habérsele dado a los pobres.2 Y murmuraban contra ella.

6Pero Yahshua dijo: Déjenla. ¿Por qué la molestan? Ella ha hecho una buena obra conmigo.

7Porque a los pobres siempre los tienen con ustedes, y cuando quieran les pueden hacer el bien; pero a mí no siempre me tendrán.

8Ella hizo lo que podía, porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para mi sepultura.

9En emet les digo que dondequiera que se proclame la Besorá en todo el olam, también se contará lo que ha hecho ésta mujer, para memoria de ella.

10Entonces Yahudá el Iscariote, uno de los doce, fue a los principales Kohanim para entregárselo.

11Cuando los Kohanim lo oyeron, se alegraron y lo convencieron y le prometieron darle dinero. De modo que Yahudá se puso a buscar cómo entregarlo en un momento oportuno.

12Los yamim antes de Pésaj, cuando se sacrificaban los corderos, sus talmidím le dijeron: ¿Dónde quieres que vayamos y hagamos los preparativos para que hagamos una comida

13Yahshua envió a dos de sus talmidím y les dijo: Vayan a la ciudad, y le saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo;

14Y donde entre, díganle al adón de la bayit: El Rabí Yahshua dice: ¿Dónde está mi habitación donde pueda cenar con mis talmidím?

15Y él les mostrará un cuarto grande arriba, ya dispuesto y preparado. Preparen allí para nosotros.

16De modo que sus talmidím se fueron, y entraron en la ciudad. Allí hallaron todo como él les había dicho y prepararon la cena.

17Al caer la tarde,1 fue con los Doce;

18Y cuando estaban sentados a la mesa comiendo, Yahshua dijo: En emet les digo que uno de ustedes, que come conmigo, me va a traicionar.

19Entonces comenzaron a entristecerse y a decirle uno tras otro: No soy yo ¿verdad?

20Yahshua les dijo: Es uno de los Doce, que moja el pan conmigo en el plato.

21En emet, el Ben HaAdán se va, tal como está escrito de él. ¡Pero pobre de aquel que traiciona al Ben HaAdán! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.

22Mientras ellos estaban ya comiendo, Yahshua tomó un pan, dio la berajot,2 lo partió, les dio y dijo: Tengan, esto representa mi cuerpo.

23Tomando la copa, después de dar todá, les dio; y bebieron todos de ella.

24Y mientras ellos bebían, él les dijo: Esto es mi sangre del Brit Jadashá,3 la cual se derrama desde ahora a favor de muchos que creerán en mí.

25En emet les digo a ustedes, que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel yom cuando lo beba nuevo con ustedes en el Maljut de Eloheinu.

26Y después de cantar una hallel, salieron al Monte de los Olivos.

27Entonces Yahshua les dijo: Todos ustedes me abandonarán, porque está escrito: Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas.

28Pero después que haya resucitado, iré delante de ustedes a Galil.

29Entonces Kefá le dijo: Aunque todos te fallen, yo no.

30Yahshua le dijo: En emet te digo que hoy, en esta noche, antes que el Kohen en el Beit HaMikdash haya proclamado, tú me negarás tres veces.

31Pero él decía con mayor insistencia: Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré. También todos decían lo mismo.

32Llegaron al lugar que se llama Getsemaní, y les dijo a sus talmidím: Siéntense aquí, mientras yo hago tefilat.

33Llevó consigo a Kefá, a Yaakov y a Yohanán, y comenzó a entristecerse y a angustiarse.

34Y les dijo: Tengo una tristeza de muerte. Quédense aquí y manténganse alerta en tefilat.

35Pasando un poco adelante, se arrodillaba y hacia tefilat que de ser posible, no tuviera que pasar por aquel momento.

36Decía: Abba, todo es posible para Ti, aparta de mí este trago. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que Tú quieres.

37Volvió a donde había dejado a sus talmidím y los halló durmiendo, y le dijo a e Yisrael. Kefá: Shimón, ¿duermes? ¿No has podido mantenerte alerta una sola hora?

38Manténganse alerta y hagan tefilat, para que no caigan en tentación. El ruaj en emet está dispuesto, pero la carne es débil.

39De nuevo se apartó e hizo tefilat diciendo las mismas palabras.

40Cuando volvió otra vez, los halló durmiendo, porque sus ojos estaban cargados de sueño. Y no sabían qué responderle.

41Volvió por tercera vez y les dijo: ¿Todavía están durmiendo y descansando? Basta ya. Ha llegado la hora. Miren, al Ben HaAdán lo entregan en manos de los pecadores.

42Levántense, vamos; miren que se acerca el que me va a entregar.

43En seguida, mientras Yahshua aún hablaba, llegó Yahudá, el que lo estaba traicionando, y con él una multitud con espadas y palos, de parte de los principales Kohanim, de los Prushim y los Zejanim.

44El que lo entregaba les había dado una señal diciendo: Al que yo bese, ése es. Aprésenlo y llévenselo con seguridad.

45Cuando llegó Yahudá el Ishqueriot, en seguida se le acercó y le dijo: Rabí. Y lo besó.

46Entonces ellos le echaron mano y lo apresaron;

47Pero uno de los que estaban allí, sacó su espada, e hirió a Malko, el siervo del Kohen Gadol y le cortó la oreja.

48Yahshua tomó la davar y les dijo: ¿Cómo contra un asaltante han salido ustedes con espadas y palos para apresarme?

49Todos los yamim yo estaba delante de ustedes dando halajá en el Beit HaMikdash, y no me apresaron. Pero así sea, para que se cumplan las Kitbé.

50Entonces todos los talmidím lo abandonaron y huyeron.

51Pero cierto joven, que había cubierto su cuerpo desnudo con una sábana, lo siguió; y lo apresaron.

52Pero él les dejó la sábana, y huyó desnudo.

53Llevaron a Yahshua ante el Kohen Gadol; y se reunieron con él todos los principales Kohanim, los Zejanim y los Prushim.

54Y Kefá lo siguió de lejos hasta dentro del patio del Kohen Gadol, y estaba sentado con los guardias, calentándose ante el fuego.

55Dentro, los principales Kohanim y todo el Sanhedrín buscaban algún testimonio contra Yahshua, para entregarlo a la muerte; pero no lo hallaban.

56Porque muchos daban falso testimonio contra Yahshua, pero sus testimonios no concordaban:

57Entonces se levantaron unos, y dieron falso testimonio contra él diciendo:

58Nosotros lo oímos decir: yo derribaré este Beit HaMikdash que fue construido con manos, y en tres yamim edificaré otro hecho sin manos.

59Pero ni aun así concordaba el testimonio de ellos.

60Entonces el Kohen Gadol se levantó en medio y le preguntó a Yahshua: ¿No respondes nada? ¿Qué es lo que testifican éstos contra ti?

61Pero Yahshua se quedó callado y no respondió nada al Kohen Gadol. Otra vez le preguntó: ¿Eres tú el Mashíaj, el Ben del Baruj?

62Yahshua le dijo: Lo soy, y además, os digo a vosotros que veréis al Ben HaAdán Sentado a la Diestra del Abba y viniendo con las nubes del Shamaj.

63Entonces el Kohen Gadol rasgó su vestidura y dijo: ¿Para qué necesitamos más testigos?

64Ustedes han oído la blasfemia. ¿Qué les parece? Y todos ellos lo condenaron como digno de muerte.

65Algunos comenzaron a escupirlo; otros le cubrían la cara y le daban de bofetadas, diciendo: ¡Profetiza! También los guardias lo recibieron a bofetadas.

66Estando Kefá abajo en el patio, vino una de las criadas del Kohen Gadol.

67Cuando vio a Kefá calentándose, se fijó en él y le dijo: Tú también estabas con Yahshua de Natzéret.

68Pero él lo negó diciendo: No lo conozco, ni sé lo que dices. Y salió afuera a la entrada, y el Kohen1 proclamo.

69Cuando la criada lo volvió a ver, comenzó otra vez a decirles a los que estaban allí: Este es uno de ellos.

70Pero Kefá lo negó otra vez. Poco después, los que estaban allí le dijeron otra vez a Kefá: Verdaderamente tú eres uno de ellos, porque eres galileo.

71Pero él comenzó a maldecir y a jurar: No conozco a ese hombre de quien hablan ustedes.

72Y en seguida el Kohen hizo otra proclamación y Kefá se acordó de la declaración que Yahshua le había hecho: Antes que el Kohen del Beit HaMikdash haga las proclamaciones, tú me negarás tres veces. Y pensando en esto, rompió a llorar.