Lectura
Mardokhay 12
1Yahshua comenzó a hablarles en mashalaim: Cierto hombre plantó un viñedo, y puso una cerca a su alrededor, y cavó un sitio para el lagar, y levantó una torre, y se lo rentó a unos labradores, y se fue a un país lejano.
2En la temporada envió a un eved a los labradores, para recibir de ellos del fruto del viñedo.
3Ellos lo atraparon, lo golpearon y lo enviaron con las manos vacías.
4De nuevo él les mandó a otro eved, a este lo apedrearon, lo hirieron en la cabeza y lo enviaron vergonzosamente humillado.
5Y otra vez mandó a otro; a éste lo mataron, y a muchos otros; golpeando a unos, y matando a otros.
6Teniendo por lo tanto un ben, su bien amado, lo mandó por último también a ellos, diciendo: A mi ben respetarán.
7Pero aquellos labradores dijeron entre sí, este es el heredero; vamos, matémosle, y la herencia será nuestra.
8Le tomaron, y lo echaron fuera de la viña.
9¿Qué hará por lo tanto el adón del viñedo? Vendrá y destruirá a los labradores, y dará el viñedo a otros.
10¿Y no han leído esta Kitbé? la Piedra, que los constructores rechazaron, ha venido a ser la Rosh-Pina.1
11De parte de Yahweh ha sido hecho esto, y es maravilloso a nuestros ojos.
12Y ellos buscaban prenderle, pero temían a la gente, porque ellos sabían que él había hablado la mashal en su contra, y le dejaron, y se fueron por su camino.
13Mandaron a él a algunos de los Prushim y de los herodianos, para atraparle en sus propias palabras.
14Y cuando vinieron, le dijeron: Rabí, sabemos que tú eres de emet, y no te preocupa la opinión del hombre; porque no miras la apariencia de los hombres, sino que das halajá, el camino de Yahweh en emet: ¿Está permitido de acuerdo con la Torá pagar tributo a César, o no?
15¿Debemos, o no debemos dar? Pero él, conociendo su hipocresía, les dijo: ¿Por qué me ponen a prueba? Tráiganme un denario, para que la vea.
16Ellos se lo trajeron. Y él les dijo, ¿De quién es ésta imagen e inscripción? Y ellos le dijeron, del César.
17Les dijo Yahshua: Paguen al César las cosas que son del César pero a Yahweh las cosas que son de Yahweh. Y se maravillaron de él.
18Entonces vinieron a él los Saduceos, quienes dicen que no hay resurrección; y le preguntaron, diciendo: Elohé, Yahweh uno es.
19Rabí, Moshé Rabeynu nos escribió: Que, si el ají de un hombre muere, dejando a su esposa, sin benei, éste hombre debe tomar a la esposa de su ají, y levantar zerá para su ají.
20Ahora, había siete ajaim; y el primero tomó esposa, y murió sin dejar zerá.
21El segundo la tomó, y murió, sin dejarle tampoco ninguna zerá; y el tercero de la misma manera.
22Los siete todos la tuvieron, y no dejaron zerá; por último la mujer murió también.
23En la resurrección pues, ¿De quién será la esposa? Ya que los siete la tuvieron por mujer.
24Yahshua les respondió diciendo: ¿Ustedes, por lo tanto, cometen serios errores, porque desconocen la Kitbé HaKodesh y el Poder de Yahweh?
25Porque cuando ellos se levanten de los muertos, no tendrán deseos de casarse, ni serán entregados en casamiento; sino que serán como los Malajím celestiales que están en el Shamaj que no piensan en esas cosas.
26En lo concerniente a los muertos, de que resucitarán: ¿No han leído en la Torá de Moshé? Cómo en el arbusto Yahweh le habló, diciendo: Yo soy el Elohé de Avraham, el Elohé de Yitzjak y el Elohé de Yaakov.
27Él no es Elohé de muertos, sino Elohé de los vivientes; ustedes por lo tanto en gran manera se desvían.
28Y uno de los Sophrim vino, y habiendo escuchado sus razonamientos y percibiendo que Yahshua les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer Mitzvá de todos?
29Yahshua les respondió diciendo: El primero de todos los Mitzvot es: Shemá Yisrael, Yahweh Eloheinu, Yahweh Ejad.2
30Amarás a Yahweh tu Elohé con todo tu lev, con toda tu Neshamá y con todas tus fuerzas; éste es el primer Mitzvá.
31El segundo es semejante, es decir: Veahavta lereaja kamoja 3 y no hay Mitzvot más grandes que estos.
32El Sophrim le dijo: Bien, Rabí, has dicho la emet, porque hay un solo Elohé, y no hay otro además de Él.
33Debemos vekol levaveja,1 uvekol nefesheja,2 uvekol meodeja,3 veahavta lereaja kamoja,4 es más que todas las ofrendas quemadas y los korbanot.
34Y cuando Yahshua vio que él había respondido con seriedad, le dijo: No estás lejos del Maljut de Yahweh. Y ninguno después de eso le hizo más preguntas.
35Habló Yahshua, diciendo mientras daba halajá en el Beit HaMikdash: ¿Cómo dicen los Sophrim que HaMashíaj es Ben Dawid?
36Si Dawid mismo dijo por el Ruaj HaKodesh; Yahweh dijo a mi Adón: Siéntate a Mi mano derecha, hasta que Yo haga de tus enemigos el estrado de tus pies.
37Dawid mismo por lo tanto le llamó Adón. ¿De qué manera entonces es él ben de Dawid? Y la gente común lo escuchaba con admiración.
38Él les decía en su halajá: Tengan cuidado con los Sophrim, que aman andar con largas vestiduras, y aman las felicitaciones en los mercados.
39Y los mejores asientos en las Beit- kenesot, y los mejores lugares en las Moedim.
40Quienes devoran las casas de las viudas, y para una muestra pública hacen largas tefilot. Estos recibirán mayor condenación.
41Y se sentó frente al arca del tesoro, y observó cómo la gente arrojaba dinero en el arca del tesoro, y muchos que eran ricos arrojaban mucho.
42Llegó una viuda pobre, y ella depositó dos monedas muy pequeñas de cobre, que son un centavo.
43Llamó a sus talmidím, diciendo: Verdaderamente les digo: Que esta viuda pobre ha dado más, que todos los que han depositado en el tesoro.
44Porque todo lo que ellos hicieron fue dar de su abundancia; pero ella de su pobreza dio todo lo que tenía, aún todo su sustento. Profecías sobre la tierra de Yisrael
